Son la resistencia. Unos 80 hoteles de toda la provincia de Málaga quieren permanecer abiertos más allá de la temporada de verano. “Estamos ante una situación de guerra”, afirma Luis Callejón, presidente de la Asociación de Hosteleros de la Costa del Sol (AEHCOS). “Sin balas, claro, pero es economía de guerra”, insiste.

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Sólo un 20% de los más de 400 hoteles en los alrededores de la Costa del Sol pelearán por mantener su actividad. Una provincia en la que la mayoría de sus alojamientos habían olvidado lo que era la estacionalidad. Permanecían abiertos los 12 meses: el IMSERSO y los touroperadores fuera de temporada, el repunte de la Semana Santa y un verano de más de cuatro meses lo permitían.

Uno de los iconos del desarrollo turístico de la zona, el Hotel Alay de Benalmádena, sólo ha permanecido abierto durante el mes de agosto. Otros están empezando a cerrar sus puertas y algunos optimistas se mantendrán hasta el puente del Pilar. Los más atrevidos resistirán.

Es el caso del B bou La Viñuela, un hotel a 15 minutos de la costa que ha decidido tirar de imaginación. Han creado un pack de estancia y teletrabajo: “No es sólo tener internet, damos otros servicios como masaje o spa, además de adelantar el desayuno”. Los hermanos Herrero, responsable de esta cadena familiar, tienen claro que será difícil, pero son optimistas.

El hotel, a los pies del embalse de La Viñuela, ha llegado a celebrar bodas este verano, “algún valiente se ha atrevido”. La gran diferencia con años anteriores es que “las reservas llegan casi de un día para otro”, apenas hay reservas para el mes de octubre, pero van a trabajar lo suyo “con uñas y dientes”.

La Costa del Sol es una de las joyas de la corona del turismo español. Aquel de sol y playa, las suecas y Verano Azul que convirtió al litoral malagueño en un icono del desarrollo. Hoy, las playas de Torremolinos a Estepona están copadas de hoteles que este verano cerrarán.

Como la aldea de los galos, el Natursun, a mitad de camino entre las playas de la Carihuela y el Bajondillo, también resistirá. Susana, su directora, confía plenamente en que después de ocho años su clientela fiel siga acudiendo: “Tenemos profesionales que vienen habitualmente y estamos lanzando paquetes de fin de semana”. En el caso de los hoteles familiares, como este, cerrar sería la ruina. Por eso buscan soluciones originales para poder salir de esta situación.

Las grandes cadenas, en muchos casos por cuestiones de imagen, mantienen abiertos sus establecimientos, eso sí, con el personal indispensable. “En junio parecía que la temporada podía salvarse, pero jamás imaginamos que la segunda ola nos cogería en agosto”, afirman algunos responsables de hoteles de la capital.

Ayudas directas al sector

A la vista de los resultados, desde AEHCOS se piden actuaciones “autonómicas o nacionales”. Comparan la situación a un año sin cosecha, piden ayudas directas que ayuden al sector a reponerse de esta situación. La Confederación de Empresarios de Andalucía hablaba en agosto de unas pérdidas de 16.000 millones de euros en el ámbito turístico.

En Málaga, donde el verano dejaba una media de ocupación hotelera de un 76%, este año apenas se ha llegado a un 33%. La provincia ha pasado de liderar los datos en Andalucía a estar por detrás de Cádiz (con un 45,5%) y Huelva (con un 42,4%).

En este sentido, Luis Callejón, presidente de AEHCOS, habla de una recuperación a varios años vista: “Primero hay que terminar con el virus y después, al menos, hay que esperar cinco años”. Durante los últimos años el sector había ido batiendo sus propios récords de ocupación. Incluso, en enero consiguieron 9 puntos más que en el mismo mes de 2019.

Para llegar a datos positivos queda una larga travesía. Ahora, en la Costa del Sol sólo quedará la resistencia de unos pocos atrevidos que tratarán de soportar de la mejor manera la peor crisis del turismo en España.