Bruselas

Durante muchos meses, Bruselas ha venido rechazando sistemáticamente las medidas extraordinarias y urgentes que reclamaba el Gobierno de Pedro Sánchez a escala de la UE para frenar el alza de la luz. Sin embargo, el impacto de la invasión rusa de Ucrania ha provocado un vuelco radical en la política energética de la Comisión de Ursula von der Leyen, que empieza a asumir la mayoría de las propuestas españolas. Entre ellas, imponer límites temporales a los precios de la luz o autorizar impuestos a las eléctricas sobre los beneficios 'extra' del gas.

Estas medidas están incluidas en el plan de acción que el Ejecutivo comunitario ha presentado este martes para lograr la independencia respecto al gas ruso de aquí a 2030. Moscú suministra ahora mismo el 40% del gas que consume la UE. La estrategia fija como prioridades diversificar el suministro apostando por el gas natural licuado (GNL), acelerar el despliegue de renovables y sustituir al gas en la calefacción y la generación de electricidad. Estas iniciativas pueden reducir la demanda en la UE de gas ruso en dos tercios de aquí a fin de año, según Bruselas.

El plan de la Comisión contempla además una serie de actuaciones de emergencia destinadas a amortiguar el golpe de la escalada del gas sobre los consumidores y las empresas europeas, especialmente los más vulnerables. Y es en este apartado donde se recogen algunas de las decisiones que España venía reclamando sin éxito desde el verano de 2021.

En primer lugar, el Ejecutivo comunitario anuncia que "examinará todas las posibles opciones de medidas de emergencia para limitar el efecto contagio de los precios del gas en los precios de la electricidad, como límites de precios temporales". Bruselas se propone consultar "con carácter urgente" a todos los actores afectados y planteará un menú de posibles alternativas "en las próximas semanas".

Más allá de la actual emergencia, la Comisión asegura que "evaluará las opciones para optimizar el diseño del mercado de la electricidad con el fin de aprovechar los beneficios de la energía de bajo coste". Para ello, Bruselas tendrá en cuenta el informe final de la Agencia Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (y también "otras contribuciones") sobre "los beneficios e incovenientes de mecanismos alternativos de fijación de precios de la electricidad".

Según el plan de acción, el objetivo final debe ser "mantener la electricidad a precios asequibles sin poner en riesgo el suministro ni el aumento de la inversión en la transición verde".

Desvincular el precio del gas del de la electricidad es la principal reivindicación de España y de otros países como Francia para rebajar la factura de la luz. En la actualidad, el mercado eléctrico europeo tiene un diseño marginalista, que se traduce en que es la tecnología más cara (en estos momentos el gas) la que fija el precio mayorista de la luz.

Ribera y la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, han enviado múltiples cartas al Ejecutivo comunitario en las que reclamaban una reforma de este sistema de fijación de precios con el fin de aprovechar los costes más bajos de las renovables. La última misiva se remitió a finales de febrero, justo antes de que estallara la guerra en Ucrania. Hasta ahora, Bruselas había desoído estas peticiones con el argumento de que tal reforma pondría en riesgo la transición ecológica y aumentaría el riesgo de apagones. La brutal agresión militar de Putin lo ha cambiado todo.

Tasas a las eléctricas

La otra gran novedad del plan de Bruselas es que permitirá a los Gobiernos imponer tasas temporales a las eléctricas por los beneficios extraordinarios que están obteniendo por la subida del gas. Una medida que ya había adoptado Ribera en España con un decreto el pasado septiembre, que luego tuvo que modificar en octubre precisamente por las presiones de Bruselas. Todavía en diciembre, la Comisión seguía teniendo dudas sobre la legalidad esta iniciativa. Ahora no sólo la hace suya, sino que la recomienda al resto de Estados miembros.

"Los Estados miembros pueden considerar medidas impositivas temporales sobre los beneficios extraordinarios. Según la Agencia Internacional de la Energía, estas medidas fiscales podrían generar (en toda la UE) hasta 200.000 millones de euros en 2022 para compensar parcialmente el encarecimiento de las facturas energéticas", sostiene Bruselas en su plan de acción para hacer a Europa independiente del gas ruso de aquí a 2030.

El Ejecutivo comunitario precisa únicamentemente que este tipo de tasas "no deben ser retroactivas, deben ser tecnológicamente neutras y deben permitir a los productores de electricidad cubrir sus costes, así como proteger el mercado a largo plazo y las señales de precio del carbono".

Bruselas anuncia además que relajará las reglas de la UE que limitan las subvenciones públicas con el objetivo de que los Gobiernos nacionales pueden salir al rescate de los hogares y las empresas afectadas por la crisis energética. El documeno recuerda que el Pacto de Estabilidad (que obliga a reducir el déficit y la deuda pública y está suspendido desde el inicio de la pandemia) continuará sin aplicarse en 2022, "lo que permite a los Estados miembros tomar medidas excepcionales en las actuales circunstancias excepcionales".

De cara al próximo invierno, la Comisión quiere obligar por ley a los Estados miembros a llenar los depósitos subterráneos de gas al menos hasta el 90% de su capacidad para el 1 de octubre de cada año. La propuesta legislativa, que se presentará en abril, incluirá mecanismos de solidaridad entre los Estados miembros.

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