Bruselas

La subida imparable del precio de la electricidad será la protagonista de la agenda de la UE durante los próximos días. Los Gobiernos europeos temen que la escalada incontrolada de la factura de la luz haga descarrilar la recuperación pospandemia y dispare la inflación, obligando al Banco Central Europeo (BCE) a retirar sus estímulos antes de tiempo. Una tormenta perfecta para los meses más fríos del invierno.

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Esta inquietud creciente en Bruselas y en todas las capitales se ha traducido en la convocatoria de múltiples debates paralelos sobre el coste de la energía. La cuestión se debatirá en el Eurogrupo de este lunes, en la reunión del colegio de comisarios del martes, en el pleno de la Eurocámara el miércoles y también en el encuentro de ministros de Medio Ambiente de los 27 que se celebra ese mismo día. Además, se ha introducido en la agenda de la cumbre de líderes europeos del 21 y 22 de octubre a petición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

"La actual subida de precios se produce durante la fase de recuperación de la pandemia de Covid-19, que ha marcado seriamente nuestras economías y sociedades. Los elevados precios de la energía están ejerciendo una fuerte presión sobre el poder adquisitivo de nuestros ciudadanos. Muchas familias todavía sienten el impacto de las consecuencias de la pandemia", señala el portavoz del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Esta vez, España ha sido el primer país en hacer sonar todas las alarmas en Bruselas, ya desde el pasado mes de julio. Al estar indexada la tarifa de los consumidores al precio diario mayorista, el impacto de la subida ha llegado con antelación a los usuarios españoles.

Sin embargo, a medida que se acerca el invierno y se dispara la demanda de energía para combatir el frío, todos los Estados miembros empiezan a sufrir las consecuencias del incremento desbocado de precios.

El problema es que de las reuniones programadas para los próximos días no se esperan decisiones concretas que sirvan para amortiguar la crisis, según coinciden diversas fuentes diplomáticas. Varios países (España, Grecia o Polonia) han presentado propuestas a Bruselas que a menudo son incompatibles entre sí.

Otros Estados miembros, como Alemania, sostienen que la subida es temporal y que no hay que hacer nada a escala de la UE: serán las fuerzas del mercado las que ajusten los precios a la baja.

Caja de herramientas

Mientras tanto, la Comisión de Ursula Von der Leyen descarta iniciativas revolucionarias, como la reforma en profundidad del sistema europeo de fijación de precios de la electricidad que ha pedido la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera. De momento, el Ejecutivo comunitario prepara una "caja de herramientas" para ayudar a los Estados miembros, que probablemente se apruebe el martes 5 de octubre.

Pero la denominación es engañosa: no se trata de instrumentos nuevos, sino de una simple enumeración de todas las medidas existentes a corto plazo que ya permite la legislación europea para frenar los precios.

Un listado que básicamente se resumen en dos tipos de actuaciones: rebajar el IVA y los costes regulados de la luz y conceder ayudas a los hogares más vulnerables en riesgo de pobreza energética. Algo insuficiente para el Gobierno de Sánchez, que ya ha agotado estas soluciones. 

Sin embargo, la delegación española defiende que el simple hecho de que el debate se plantee en Bruselas es ya una victoria. "Para nosotros es muy importante que este tema se esté viendo a nivel europeo porque es un reto común y las reglas de juego se marcan a nivel comunitario, por lo que tiene que haber una solución común. Es un reto muy complejo que tiene impacto en la inflación, en la igualdad entre los ciudadanos, en la transición ecológica y en la independencia estratégica de la UE", explican fuentes del ministerio de Nadia Calviño, que abrirá fuego este lunes en la reunión del Eurogrupo.

"Desde el punto de vista económico, la subida de los precios de la energía tiene el potencial de ralentizar la recuperación", sostiene el informe preparado para el debate de los ministros de Finanzas, que se celebra en Luxemburgo. Si este aumento se mantiene en el tiempo, la inflación acabará afectando a las cadenas de suministros y los márgenes de beneficios, y podría acabar repercutiéndose en los precios al consumo y en las negociaciones de salarios, avisa el estudio.

Pobreza energética

El Eurogrupo teme además que el encarecimiento de la energía tenga un "impacto desproporcionado" en los hogares con ingresos más bajos y de personas mayores, "lo que es particularmente preocupante en los meses del invierno". Finalmente, los ministros debatirán las consecuencias del alza del recibo de la luz en los presupuestos nacionales para 2022, que todos ellos están preparando.

Calviño y Ribera enviaron en septiembre una carta conjunta a la Comisión en la que reclaman una reforma del sistema europeo de fijación de precios de la electricidad, cuyo diseño marginalista se traduce en que es la tecnología más cara (en estos momentos el gas) la que determina el precio mayorista de la luz.

Las vicepresidentas piden además medidas para evitar la especulación en el mercado de CO2 de la UE o una plataforma europea centralizada de compra de gas, siguiendo el modelo que Bruselas ha utilizado para la adquisición conjunta de vacunas contra la Covid-19.

El Ejecutivo comunitario sigue analizando estas propuestas y todavía no ha dado una respuesta final. En paralelo, Grecia ha planteado crear a escala europea un fondo de entre 5.000 y 8.000 millones de euros para este invierno, que se repartiría de forma proporcional entre los Estados miembros y se financiaría con los ingresos del sistema europeo de comercio de emisiones de CO2.

El Gobierno polaco acusa a Rusia de estar detrás de la escalada de precios, que se explicarían entre otros factores por "las prácticas cuestionables del proveedor de gas dominante de la UE (es decir, Moscú)".

Para Varsovia, cuya economía es todavía altamente dependiente del carbón, Bruselas debería repensar sus políticas de lucha contra el cambio climático con el fin de evitar un coste excesivo para los consumidores. El Ejecutivo comunitario rechaza esta petición y sostiene que la solución a largo plazo es justo la contraria: acelerar el despliegue de renovables, que son las fuentes de energía más baratas.

A la espera de improbables soluciones a escala de la UE, cada país hace la guerra por su cuenta. Francia acaba de anunciar que bloqueará el precio del gas durante el invierno.

Por su parte, el paquete de medidas adoptado por Sánchez para rebajar la factura de la luz sigue bajo revisión de Bruselas. Iberdrola, Endesa y EDP han enviado una carta al Ejecutivo comunitario en la que alegan que las medidas vulneran el derecho comunitario y reclaman su paralización. La Comisión confirma haberla recibido, pero no se pronuncia de momento.