El gigante de aerogeneradores germano-español Siemens Gamesa se ha levantado esta semana con los rumores de una posible opa de exclusión por parte de su principal accionista, Siemens Energy, que posee el 67% de su capital. Esta posibilidad ha provocado la preocupación entre los trabajadores de las fábricas en España después de los cierres que se han sucedido en los últimos meses. 

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Según ha publicado Financial Times, la dificultad de la compañía está en buscar opciones para desenredar al fabricante de turbinas eólicas, valorado en 17.000 millones de euros, del negocio de gas y energía que la matriz en Alemania adosó a la compañía para crear Siemens Energy. 

Esta empresa, escindida de su matriz Siemens y creada en 2020, se ha quedado con el negocio de renovables y gas y cuenta con una plantilla de 91.000 empleados en más de 90 países. Del fabricante de aerogeneradores posee el 67%, de cuyo accionariado salió Iberdrola en febrero pasado tras meses de desencuentros.

Para los analistas financieros, tener un negocio de energías renovables en la cartera ha sido útil para las credenciales ecológicas de Siemens Energy, pero la compleja estructura de propiedad es una pérdida de tiempo y recursos.

Nueva sede en Hamburgo

"No es descabellado que Siemens Energy lance una opa de exclusión para intentar encarrilar la compañía", explican fuentes conocedoras, "lo primero que haría sería llevarse la sede social de Bilbao a Hamburgo, no tendría ningún sentido que siguiese en España". 

Pero si se disuelve esa sociedad y pasa a ser en un 100% de Siemens Energy, se abre el camino a más opciones. 

"La estrategia de Siemens Gamesa en estos últimos dos años es subcontratar la gestión de servicios como informática o ingeniería a otras empresas ubicadas en India. La razón es que allí es todo más barato, aunque quienes han tomado esa decisión se olvidan de calcular si es la misma calidad que hacerlo desde Europa", añaden las mismas fuentes.

Incluso están negociando la posibilidad de externalizar la gestión de nóminas, para una multinacional que suma una plantilla de 25.000 trabajadores repartidos por todo el mundo. "Y lo siguiente es la fabricación de todos los productos que puedan hacerse más baratos en India".

Plantas en España

Siemens Gamesa cuenta con más de una veintena de centros repartidos por todo el territorio del país, y en plena revolución energética, podría ser un buen momento para vender.

"De hecho, la fábrica de generadores eólicos de Reinosa (Cantabria), que es muy eficiente, está en venta desde hace tiempo, así que si hay un comprador, sería la primera de la lista". 

"Otras que podría vender también son su filial Gamesa Electric, que produce convertidores en Valencia, o la de Agreda (Soria), que hace ensamblajes, o las plantas multiplicadoras de Gamesa Gearbox (GETantigua Gamesa Energy Transmission) en Asteasu (Guipúzcoa), Sigüeiro (La Coruña) y Lerma (Burgos)".

"El objetivo es que Siemens Gamesa se asocie más con una compañía tecnológica que con una industrial, no hay más que ver el esfuerzo que está haciendo para convertirse en un player internacional en liderar diferentes proyectos de hidrógeno". 

Por último, queda una división muy importante para cualquier fabricante eólico, el mantenimiento, "que sería un error perderlo porque se consigue un feedback muy valioso de los clientes que de otra manera no se obtendría". 

Aún así, queda un fleco por cerrar. Siemens Energy debería aportar más de 5.000 millones de euros para poder hacerse con el 100% del fabricante, una suma que se antoja excesiva cuando ya lo controla por ser el principal accionista.

Mejoría de la cuenta de resultados

El líder mundial en fabricación de aerogeneradores marinos lleva acumulados ya dos años de pérdidas por los ajustados márgenes de ventas. Y, pese a que en el primer semestre de su ejercicio fiscal 2021 redujo en un 84% los 'números rojos' del pasado año por el impacto de la Covid, los datos siguen siendo para poca euforia, con unas pérdidas de 54 millones de euros.

Aún así, la compañía había sido capaz en el primer trimestre de este año de volver a beneficios, con 11 millones de euros, tras las pérdidas históricas de 918 millones de euros que sufrió en 2020 por el impacto de la crisis de la pandemia.

En lo que respecta a su cartera de pedidos, consiguió una cifra récord de 33.743 millones al cierre de marzo, lo que supuso un aumento interanual del 18%, tras la firma de 5.500 millones de euros en nuevos pedidos en el trimestre.