Las mezclas de biocombustibles y carbón que Endesa ha estado probando en su central térmica de As Pontes (La Coruña) no permiten prolongar la vida de la instalación, según un informe que acaba de presentar la compañía. 

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Mantiene, por lo tanto, el proceso de cierre iniciado en diciembre de 2019 y activa su Plan Futur-e para la búsqueda de proyectos empresariales que se implantarán en la localidad. Los miembros de la Comisión de Seguimiento que han supervisado este proceso han conocido el informe final.

Con esta decisión se suma otro foco industrial más en Galicia que echa el cierre en menos de un mes. Uno más a la situación complicada de la fábrica de aluminio de Alcoa en San Ciprián (Cervo, Lugo) y la de la fábrica de palas de Siemens Gamesa en As Somoza (La Coruña).

Inviabilidad técnica

Como ya adelantó Invertia, y corrobora el informe, la mezcla de carbón y lodos de depuradora generaría cada año entre 76.000 y 106.000 toneladas de cenizas que no serían admitidas en los vertederos de residuos no peligrosos, por superar los límites de selenio, sulfatos y carbono orgánico disuelto.

Además emitiría también mercurio en valores próximos al máximo establecido y para poder operar la planta con garantías, se precisaría acometer importantes inversiones, tanto en 2021 como en el periodo 2023-25, debido al impacto de la corrosión por lodos en la caldera.

El megavatio hora producido con la mezcla sería un 30 % más caro que el de una central de ciclo combinado; por tanto, no funcionaría por mercado y la destrucción de caja ascendería a 625 millones de euros en diez años

Parques eólicos

En su lugar, la energética ha anunciado que sigue con su línea de no prolongar la vida de la instalación y mantiene, por lo tanto, el proceso de cierre iniciado en diciembre de 2019. Para ello activa su Plan Futur-e para la búsqueda de proyectos empresariales que se implantarán en la localidad. Los miembros de la Comisión de Seguimiento que han supervisado este proceso han conocido el informe final.

Endesa tiene autorizada, como parte del Plan Futur-e para As Pontes, la conexión a la red en Galicia de 1.493 MW eólicos, cuya construcción creará 1.250 empleos directos durante seis años.

Los proyectos renovables se sumarán al concurso internacional para atraer nuevas inversiones empresariales a la zona como ya se está haciendo en los emplazamientos de las centrales térmicas de Compostilla (León) y Carboneras (Almería), es decir, atraer los fondos destinados a Transición Justa.

Cierre de As Pontes

La profunda modificación de las condiciones del sector (incremento sustancial en el precio de los derechos de CO2 y caída significativa del precio del gas) llevó a que la central térmica de carbón importado de As Pontes perdiese competitividad y quedase excluida del mercado desde abril de 2019.

De ahí que Endesa presentase el 27 de diciembre de 2019 la solicitud formal de cierre. No fue un proceso sobrevenido repentinamente, porque Endesa ya había declarado meses antes la discontinuidad de la actividad de la planta, tras un largo período de parada. 

A pesar de todo ello, Endesa ha venido analizando alternativas de funcionamiento de la central mediante el empleo de lodos y biomasa combinados con carbón en distintas proporciones que han dado resultados negativos. La última opción experimentada ha sido una mezcla en masa al 50% de carbón y de lodos de depuradora.

Los ensayos no han resultado satisfactorios, tanto desde un punto de vista medioambiental y técnico, como económico.

Además, Foster Wheeler, tecnólogo que a lo largo de su historia que ha montado más de 1.600 equipos de generación de vapor, con potencia que suma 96 GW, considera onerosa e incierta la idoneidad de la central térmica de As Pontes para consumir una mezcla de carbón y lodos. Resolver las dificultades técnicas que señalan en un estudio elaborado a petición de Endesa exigiría, además de un gran desembolso económico, disponer de mucho tiempo para pruebas y estudios.

Indica Foster Wheeler que la central térmica de As Pontes necesitaría disponer de un parque de homogeneización del combustible. Advierte también que la planta sufriría una “evidente reducción de potencia” y que la presencia de metales alcalinos y cloro causaría en la caldera “escoriación, ensuciamiento y corrosión”, propiciando unos “niveles de degradación que no son aceptables” según los estándares de diseño de la empresa.

Para evitar este problema se precisaría recubrir los tubos de la caldera con un producto llamado Inconel, cuyo coste es muy elevado y su aplicación sumamente compleja en una instalación ya montada, no en un taller.

En definitiva, Foster Wheeler advierte que el consumo continuo de la mezcla de carbón y lodos de depuradora “requeriría una transformación de la caldera que debería ser definida sobre la base de estudios y análisis, incluyendo campañas de prueba específicamente diseñadas para cada uno de los sistemas de molienda, combustión y performance de caldera”.