Todo está preparado para que España reciba 140.000 millones de euros en fondos europeos para la reconstrucción verde. Es el segundo país de la Unión Europa que más fondos va a recibir, y una parte muy significativa será para el sector energético. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) será el encargado de repartir esas ayudas, y de todas ellas, el hidrógeno verde es el que mejor sale parado

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"Es importante saber con qué presupuesto contamos", ha dicho Joan Groizard, director del IDAE en la jornada "Renovables en España" organizada por EUFORES, una plataforma que agrupa a miembros del Parlamento Europeo. "El presupuesto es una de las herramientas principales, pero no la única para impulsar la transición energética". 

Groizard se ha referido al contexto actual en el que tecnologías limpias como la fotovoltaica y la eólica ya son competitivas por sí mismas y por tanto, no necesitan de las ayudas europeas. 

Joan Groizard

Un 37% de ayudas climáticas

Para conseguir el objetivo de descarbonización de la economía es necesario "un entorno habilitador, es decir, un marco jurídico estable y predecible, y activar la inversión pública para que sirva de palanca para la inversión privada". 

Sin embargo, el responsable del IDAE ha recordado que "el 37% (al menos) del total de los fondos que llegan a España estarán ligados a la lucha contra el cambio climático. Y aunque no todo está relacionado con la energía, hay sectores donde el componente energético también puede entrar". 

Se refiere a la transformación de sectores con tanto recorrido como la agricultura, la industria o las ciudades, entre otros.

Y para el desarrollo energético del país, "gestionaremos alrededor de 10.000 millones de euros entre 2021 y 2023, en solo tres años". 

renovables

Reparto por bloques

Groizard ha detallado cuáles serán las partidas y qué cantidad de fondos se destinarán a cada una de ellas.

"El primer bloque es el de movilidad sostenible con 1.100 millones de euros que se destinarán principalmente a la adquisición del vehículo eléctrico, al desarrollo de infraestructuras de recarga y a la innovación tecnológica e industrial". 

"Hay un segundo bloque que es para regeneración y rehabilitación energética de edificios". En este apartado, el IDAE gestionará 500 millones de euros, de los cuales, una parte irá a transición energética en municipios con una población inferior a 5.000 habitantes, el impulso a comunidades energéticas y a la recuperación de edificios públicos y privados.

"El tercer bloque es puramente energético". Para ello se dispondrá de 1.900 millones de euros, pero el abanico es enorme. "Energías renovables, no las que ya son rentables, sino actuaciones que consideremos necesarias: integración de renovables en la producción industrial, participación social en las comunidades energéticas, la descarbonización de las islas, innovación en nuevas tecnologías y el almacenamiento". 

También en el ámbito específico del almacenamiento, de la digitalización y las redes se destinarán otros 600 millones de euros. 

El ciclo combinado de Amorebieta será la primera planta de hidrógeno verde de España

Hidrógeno verde

Sin embargo, hay una partida importante solo concentrada al desarrollo de una tecnología: el hidrógeno verde. "Para impulsarlo destinaremos 1.555 millones de euros, pero deberá ser solo para la producción de un hidrógeno que sea estrictamente de origen renovable". 

Con esta decisión, es evidente que el Gobierno quiere situar a España como líder europeo de la incipiente industria del hidrógeno verde

Además, en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021 las tecnologías vinculadas al hidrógeno contarán ya con una partida de 100 millones de euros, que van a financiar a 60 empresas, como ya anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en noviembre pasado.

La penúltima partida es para la transición energética de la propia Administración pública, y para ello, destinarán 1.000 millones de euros. "No tiene sentido que desde el Gobierno se pida a los ciudadanos, las empresas o a los sectores productivos que realicen el esfuerzo de transformación y no lo hagamos nosotros". 

Por último, en el caso de la Transición Justa, el paso a una economía climáticamente neutra de forma equitativa y que no deje a nadie atrás, "aunque se dispondrá de una partida de esos fondos, no es significativa porque ya cuenta con sus fondos propios".