El sector energético en su conjunto, desde las petroleras hasta las comercializadoras renovables, todos están de acuerdo en que la transición energética y la descarbonización de la economía es el único camino que hay para la próxima década. 

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El problema surge cuando toca promover o desarrollar una u otra tecnología, o favorecer mediante subastas renovables a unas u a otras, ya que se espera que se valore más aquellas con mayor participación social, por su gestionabilidad, la incorporación de medidas de transición justa o la madurez de la tecnología. Al menos eso es en lo que se han enzarzado los principales CEOs de las grandes energéticas españolas en el V Foro de la Energía, organizado por El Economista. 

El primero en dar la voz de alarma fue Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, quien ha pedido "neutralidad tecnológica" en general para que puedan competir todas las tecnologías, desde las renovables ya consolidadas hasta otras en desarrollo, como el hidrógeno verde.

Una posición que ha compartido su homólogo de BP España, Luis Aires. "Pedimos que nos dejen competir en igualdad de condiciones, y que si hay que diferenciar entre unas y otras que sea con el precio del CO2, una herramienta que puede hacer una selección objetiva". 

El objetivo para los próximos años de BP, además de invertir 500 millones cada año en proyectos renovables, y multiplicar por 25 su generación verde, es conseguir una cuota de mercado de entre el 10% y el 15% del hidrógeno azul o verde en Europa.

Diferenciar por tecnologías, la posición de las eléctricas

"Dejemos competir a todos, pero no incentivemos lo que a día de hoy no tiene sentido", ha sido la contestación del consejero delegado deEndesa, José Bogas. De hecho, en su opinión "saldremos de ésta más descarbonizados y electrificados".

"No se puede hablar de neutralidad tecnológica cuando no todas son iguales", ha señalado por su parte Ángeles Santamaría, consejera delegada de Iberdrola España, apoyando el argumento de que debe haber competencia entre tecnologías eficientes.

"Desde algunos sectores al hablar de hidrógeno azul, marrón o verde, dicen que deberían considerarse neutrales tecnológicamente", ha añadido Rafael Mateo, director general de Acciona Energía, "pero no son una realidad, y si lo son, serán para dentro de 10 años". 

En su opinión, "cuando hablamos de energía y de neutralidad tecnológica deberíamos hablar de valor (creación de industria, creación de nueva tecnología y de empleo) y no todas contribuyen igual". Y puso como ejemplo el gas, "que contribuye en Argelia, o las baterías de ion litio o los paneles solares en China", algo que no ocurre con la industria eólica, que se desarrolla en todos esos aspectos en España. 

Las renovables, solo uno de los pilares de la transición

"Una de las consecuencias de la Covid es darse cuenta de la necesidad de reindustralizar Europa, no solo para salir de la crisis y ser mucho más limpios, sino para salir de las futuras crisis, que estarán marcadas por los efectos del cambio climático", ha dicho por su parte Loreto Ordóñez, consejera delegada de Engie España.

"Y las energías renovables tienen mucho que decir de esa realidad que es la descarbonización, pero nos falta una pieza fundamental de ese puzzle: una regulación clara y estable que de alas a toda esa ambición". En su opinión, "si queremos acelerar la transición energética, las subastas tienen que salir ya". 

"La pandemia ha hecho darse cuenta a la mitad del planeta del valor del aire puro, de escuchar cantar a los pájaros en las ciudades y de valorar más el medio ambiente", ha destacado por su parte Philippe Boisseau, consejero delegado de Cepsa, "por so, esta situación que hemos vivido hace más necesaria la aceleración de la transición energética".

Precisamente en esa línea está el mundo financiero. "Ese sector está cambiando, ahora se está valorando más la sostenibilidad", ha concluido, "nos vamos a la transición energética porque la sociedad lo quiere y nuestros clientes también".