Ha habido momentos en los que parecía que nunca iba a pasar, pero uno de los días más esperados por la banca y más temidos por los hipotecados ha llegado. El Euríbor marcó ayer un registro positivo por primera vez desde hace seis años y los expertos creen que esta nueva tendencia del índice está aquí para quedarse.

Han tenido que pasar 74 meses y medio para que el Euríbor volviera a colocarse por encima de cero, un tiempo en el que se han beneficiado de esta evolución sin precedentes miles de hipotecados.

Por una parte, los que eligieron un préstamo variable para financiar su vivienda antes de que el Euríbor comenzara su camino descendente han ido viendo cómo sus cuotas se abarataban mes a mes (y al contrario cuando el Euríbor retomó hace algunas semanas el crecimiento).

Y, por otra, se han beneficiado de la evolución del Euríbor los que han firmado hipotecas recientemente, ya sea variables o fijas, dado que durante los últimos meses se han ofertado en el mercado las hipotecas más baratas que nunca, con una TAE tocando mínimos mientras el índice de referencia continuaba su hundimiento.

Todo porque el Euríbor ha estado anclado en niveles muy bajos, incluso en torno al -0,5%, durante mucho tiempo. No fue hasta que comenzó 2022 cuando cambió de tendencia ante la perspectiva de que los tipos de interés en la zona euro podían comenzar a subir.

Acelerón 

Los expertos del sector llevan años vaticinando que un horizonte claro sobre las subidas de tipos de interés en la zona euro sería el detonante del cambio de tendencia del Euríbor. Ese escenario, que durante las últimas semanas se ha hecho muy palpable, estaba llamado a cambiar el destino del índice por primera vez en seis años. Y así ha sido. 

Desde que comenzó 2022 el Euríbor ha vivido un verdadero rally, con una subida del 27% tan solo en el mes de marzo. Ha ido acelerando hasta cerrar el lunes en el -0,03% y subir al 0,005% el martes.

Y parece que esta nueva vida para el Euríbor está aquí para quedarse. "Hay razones para pensar que el Euríbor se mantendrá en valores positivos: la alta inflación provocada por la guerra en Ucrania, los rumores que apuntan a una subida de los intereses del Banco Central Europeo durante la segunda mitad de este año… Todo dependerá, eso sí, de la evolución del conflicto y de su efecto sobre la economía de la eurozona", apunta Miquel Riera, responsable de Hipotecas de Help My Cash.

Con todo, es posible que el índice cierre abril en negativo, dado que de momento solamente ha marcado positivo un día y dependerá de la evolución en lo que resta de mes, si bien "es muy probable que el de los próximos meses ya sea de más del 0%", añade este experto.

Cambio de prioridades

La evolución tan negativa del Euríbor durante los últimos años ha llevado a los bancos a intentar -y con éxito- llevar a los clientes desde las hipotecas variables, cuya cuota se renueva cada seis o doce meses, a las fijas con el objetivo de evitarse bajadas en los ingresos a consecuencia de un Euríbor decreciente. 

No en vano, hasta que el Euríbor entró en febrero de 2016 en el terreno por entonces inexplorado del bajo cero lo más común para los españoles era firmar una hipoteca variable.

Así lo confirman los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE), según los cuales hace trece años (último registro disponible), en 2009, los préstamos variables representaban el 95,4% del total, mientras que las hipotecas fijas eran el 4,6%. En aquel momento el Euríbor estaba en el entorno del 3% y venía de caer desde más del 5% que registraba en 2008.

Viviendas con el cartel de "Se vende". Óscar Cañas Europa Press

Desde entonces el Euríbor experimentó un verdadero desplome, pasando de aquellos niveles hasta el 1% en 2012 y el 0% en febrero de 2016. Lo que pasó a continuación es una historia bien conocida por los bancos y los hipotecados. Esta evolución, negativa para las entidades y positiva para los deudores, despertó el interés de la banca por un producto que tenía hasta entonces más o menos olvidado: la hipoteca fija.

Esta fue ganando peso hasta coger uno relevante en 2016, cuando empezaba a vislumbrarse que el Euríbor negativo no iba a ser cosa pasajera. Las hipotecas fijas comenzaron el año siendo un 10% del total y lo terminaron representando casi el 32%.

Un cambio vertiginoso alentado por la banca, que ya entonces comenzó a potenciar la hipoteca fija frente a la variable para lograr mayor rentabilidad y dejar de exponerse a una repreciación que a lo largo de los meses iba a ser cada vez más negativa para sus márgenes. La banca logró su objetivo, puesto que a día de hoy las hipotecas fijas representan el 70,4% del total, el máximo de la serie histórica. 

Rentabilidad lastrada

Priorizar los tipos fijos sobre los variables ha sido la única baza de la banca para afrontar una situación que ha lastrado su rentabilidad y sus márgenes durante años. Ahora, con el Euríbor ya en positivo, las prioridades han cambiado. Comenzaron a hacerlo algunas semanas atrás, cuando empezaba a coger fuerza la perspectiva de unos tipos de interés positivo en la zona euro.

La hipoteca variable va a volver a ser la niña de los ojos de la banca, que ha empezado ya a encarecer las fijas al recuperar las variables el atractivo que durante años tuvieron para el sector. Habrá que ver si los clientes, tras la experiencia de los últimos años, deciden volver a entregarse a las hipotecas variables -cuyo precio bajará respecto a las fijas- o prefieren asegurarse una cuota sin cambios para siempre en el momento de comprarse una casa.

Con todo, la banca tendrá que esperar para notar en sus métricas de rentabilidad el reflejo de la mejora del Euríbor. Para ello habrán de pasar algunos meses, pues las cuotas de todas las hipotecas variables que tienen concedidas irán actualizándose poco a poco. En todo caso, todo escalón que el Euríbor vaya subiendo despejará el horizonte de la rentabilidad bancaria. Tiempo al tiempo.

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