Desde que puso en marcha los engranajes de la fusión con Bankia, desde CaixaBank siempre han insistido en que la reestructuración de la plantilla y las oficinas no dejaría atrás a sus clientes de las zonas rurales. En este objetivo de evitar la exclusión financiera, la entidad mantendrá el servicio de banca itinerante que ofrecía Bankia a través de sus ofibuses, con los que llevaba los servicios bancarios a sus clientes de pequeños municipios del país, y tiene abierta la posibilidad de aumentar las rutas.

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La dirección de la entidad y los representantes de la plantilla firmaron en la madrugada del martes al miércoles los acuerdos que regularán el despido colectivo, la modificación de algunas condiciones laborales de los trabajadores que se queden en el banco y la homologación de las mismas entre los empleados que han llegado desde Bankia y los que estaban en CaixaBank antes de la fusión.

En ellos se fijan también las condiciones que tendrán los empleados de los antiguos ofibuses de Bankia, los vehículos con los que el banco ofrecía su servicio itinerante de banca a sus clientes de localidades rurales.

Logos de Bankia y CaixaBank fusionados.

Se trata de autobuses que esconden en su interior una oficina bancaria desde la que los clientes pueden efectuar desde operaciones sencillas, como retirada o ingreso de efectivo o pago de recibos, hasta algunas más complejas que requieren asesoramiento, aunque estas son las menos comunes.

No en vano, los clientes de estos ofibuses son, principalmente, gente de edad avanzada, que son la población mayoritaria en los pequeños municipios.

Tras la integración de los bancos y sus redes comerciales, CaixaBank va a mantener esta herramienta, que contaba con catorce rutas, y la integrará con el servicio de ofimóvil del que disponía ya el banco que dirige Gonzalo Gortázar, que ofrecía a través de otros dos vehículos.

Así, cuenta en principio tras la fusión con 16 rutas para llevar este servicio itinerante a los pequeños municipios del país, si bien determinará más adelante las zonas geográficas en las que se crearán nuevas rutas, con un límite de veinte, según refleja el acuerdo sobre el ERE y la modificación de condiciones laborales, al que ha accedido Invertia.

Condiciones de los empleados

Entre muchas otras condiciones, la dirección del banco y los sindicatos han acordado las de los trabajadores de estos ofibuses. Según las mismas, en cada ruta trabajarán al menos dos personas en turnos semestrales alternos que podrán apuntarse voluntariamente a través de un proceso interno en el que tendrán prioridad los empleados que ya estén en plantilla de este peculiar servicio.

En el caso de que alguna plaza quedara vacante, se recurriría a empleados de la red "respetando los límites de movilidad establecidos en cada momento en el convenio colectivo", según reza el acuerdo. Una vez cumplidos dos años de servicio, el empleado podrá solicitar su traslado a otro centro de trabajo y el banco tendrá cuatro meses para darle una respuesta.

El acuerdo, firmado pasadas las 5 horas de la madrugada del miércoles, establece también los horarios de estos trabajadores, sus festivos y sus derechos de libranza, así como el hecho de que en ausencia de alguno de estos empleados se le cubrirá con personal de los equipos de soporte, aunque también es posible que se recurra a los trabajadores del turno contrario del ofibus, sin que superen en ningún caso la jornada anual establecida.