El negocio esencial de la banca, que responde a la sencilla ecuación de tomar depósitos y conceder préstamos, está de capa caída tras más de una década de tipos de interés bajos, en la que recoger y guardar el dinero de los clientes ha pasado a ser "deficitario" para el sistema. En este contexto, tanto banqueros como supervisores coinciden en que la baja rentabilidad del sector es su mayor desafío a largo plazo y ha cogido mayor dimensión con la llegada de la pandemia.

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Los principales actores del sector se han reunido estos días en el 'Encuentro Bancario' organizado por el IESE y EY y ha protagonizado gran parte de la conversación esa baja rentabilidad que no logra alcanzar al coste de capital y sus poco favorables proyecciones a futuro.

"Con una perspectiva tanto de corto como de medio plazo, el principal desafío del sector, común a la mayoría de los sistemas bancarios europeos, sigue siendo la baja rentabilidad", apuntaba Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, durante su intervención en el Encuentro Bancario del IESE.

En el esfuerzo de los bancos por salir del escenario de baja rentabilidad, entra en juego la mejora de la eficiencia, que algunos están llevando a cabo a través de planes de reestructuración de oficinas y plantilla (desde que empezó la pandemia, las entidades españolas han puesto en marcha ajustes para recortar 15.300 empleos).

Los supervisores siguen aumentando la presión en este campo y de nuevo lo hacía Hernández de Cos en este foro, recordando que la eficiencia de los bancos españoles, aunque es mejor que en otros países europeos, aún está lejos de sus propios registros de 2009 (43,2%).

Un problema "estructural"

También desde el lado de los supervisores, José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), advertía de que el problema de la banca con la rentabilidad es "estructural", por lo que animaba a las entidades a buscar un modelo de negocio sostenible a medio y largo plazo mientras afronta la reducción de costes y la inversión en digitalización. "De media, en el sector la rentabilidad es baja y debería mejorar", apuntaba.

No eran los únicos. Andrea Enria, el responsable de la Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), reconocía que, aunque los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) "nunca son bienvenidos en una economía", es necesario que las entidades actúen sobre su eficiencia, pues "durante un tiempo se puede soportar una situación, pero no puede durar para siempre". "Es nuestro deber poner presión sobre los bancos", añadía, pues, de lo contrario, a futuro podría producirse "un problema". Similar mensaje al que mandaba hace unos días el gobernador del Banco de España.

"Deficitario"

Con esta baja rentabilidad no salen las cuentas para alcanzar al coste del capital, que sigue siendo "elevado" para los protagonistas del sector y se sitúa en el entorno del 10%. A la banca le gustaría que estuviera mejor en un umbral inferior al 7%, según apuntaba Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.  

Con ese retorno esperado por parte de los inversores, la banca, consciente del reto de la baja rentabilidad, lamenta que unos tipos de interés bajos, la penalización que impone el BCE por exceso de liquidez (la facilidad de depósito, que es del -0,5%) y la dificultad para que el consumidor absorba este coste de sus depósitos ("Cobrar por eso está mal visto", lamentaba Gortázar) se acaban convirtiendo en un callejón sin salida para el sector.

José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB).

Una suerte de tormenta perfecta en la que la recogida de depósitos "claramente a día de hoy es una actividad deficitaria", como lamentaba Gortázar.

También José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), reconocía que el mayor desafío a largo plazo es la rentabilidad y destacaba que es necesario que la banca consiga con ella cubrir el coste de capital. "Si no somos capaces, el sector se va a jibarizar y tendrá menos capacidad de financiar a la economía", alertaba.

Con todo, hace unos días la Autoridad Bancaria Europea revelaba los resultados agregados de la banca europea en el primer trimestre diferenciados por países, y los bancos españoles no quedaban precisamente mal en la comparación por rentabilidad. En términos de RoE (rentabilidad sobre recursos propios), el sector bancario español se situaba el segundo, solo por detrás de Rumanía. Para los supervisores, sin embargo, el sistema ha de seguir haciendo un esfuerzo.