Juan Sanhermelando Elena Lozano

Una vez completada la ratificación del fondo Next Generation en todos los parlamentos nacionales, la Comisión de Ursula von der Leyen dispone ya de nuevos poderes para emitir deuda común europea a gran escala con el fin de financiar las ayudas a la reconstrucción para España y el resto de Estados miembros.

Para garantizar la absorción de estos eurobonos en las mejores condiciones posibles, Bruselas ha puesto en marcha una red de intermediarios principales en la que figuran dos entidades españolas: Santander y BBVA, dos bancos con sobrada experiencia en emisiones de deuda, tanto en el lado de los colocadores como en el de los emisores.

El trabajo de los bancos que participan en esta red (en total, 39 entidades de toda la UE) consistirá en "facilitar la ejecución eficiente de las subastas y las operaciones sindicadas, apoyar la liquidez en los mercados secundarios y garantizar la colocación de la deuda entre el mayor número posible de inversores", según explica el Ejecutivo comunitario.

En la lista figuran también otros gigantes europeos y globales como Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale, BNP Paribas, Barclays, HSBC, Goldman Sachs, JPMorgan, Morgan Stanley, Intesa Sanpaolo, Unicredit o Nomura.

Para formar parte de esta red de intermediarios principales de la UE había que cumplir tres criterios: ser una entidad jurídica establecida en la Unión o en un país del Espacio Económico Europeo; ser una entidad de crédito autorizada en la UE y supervisada por una autoridad competente comunitaria; y ser un operador primario para otro emisor europeo.

Todos los solicitantes que cumplían estas condiciones han sido admitidos en la red, según las fuentes consultadas por este periódico.

BBVA, Santander y el resto de participantes se comprometen además a comprar como mínimo el 0,05% del volumen que vaya a subastarse. Según explican fuentes del sector a este periódico, habrá operaciones sindicadas para la colocación de los bonos.

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Estos bancos, en su papel de primary dealers, participarán en las subastas (auctions) de la Comisión Europea de forma recurrente y tendrán que comprometerse a comprar ese porcentaje determinado para ser elegibles en las emisiones sindicadas. Existirá, además, un mercado secundario, en el que también se exigirá a los bancos una participación para ser elegibles en las sindicadas.

Los bancos participantes cobrarán comisiones variables en función de cada operación. El Ejecutivo comunitario ha ajustado a la baja la tabla de tarifas estándar que se usa en el mercado de bonos europeos para reflejar el gran volumen de emisiones de Next Generation. Una modificación que según Bruselas reduce los costes para los contribuyentes europeos y al mismo tiempo garantiza que las emisiones de la UE se beneficien de un fuerte apoyo de esta red de bancos.

Movilizar 750.000 millones

En total, la UE tiene previsto movilizar 750.000 millones de euros (800.000 millones en precios corrientes) de aquí a finales de 2026 para financiar la recuperación, lo que le convierte automáticamente en uno de los mayores emisores en euros. Para empezar, Bruselas ha anunciado este martes que emitirá este mismo año 80.000 millones en bonos a largo plazo y una cantidad indeterminada (decenas de miles de millones) en letras a corto plazo.

Este dinero debe servir para pagar el anticipo del 13% al que tienen derecho todos los Estados miembros cuando se apruebe su plan de reformas y un segundo tramo de ayudas a finales de año. En el caso de España, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, espera un anticipo por valor de 9.000 millones de euros ya en julio y un segundo tramo de 16.000 millones a finales de año.

La emisión inaugural de bonos está prevista para este mismo mes de junio. La fecha exacta no ha sido desvelada y se determinará teniendo en cuenta las condiciones del mercado y el calendario de emisiones de los Estados miembros para que no haya choques. Se realizará mediante un procedimiento de sindicación y se organizará con los bancos incluidos en la red de intermediarios principales, que son los que colocarán la deuda.

La sindicación es la técnica utilizada tradicionalmente por los emisores supranacionales para emitir deuda. En el pasado, la Comisión ha recurrido exclusivamente a la sindicación y seguirá basándose en esta técnica en una parte sustancial de las emisiones de obligaciones de Next Generation. De hecho, está previsto llevar a cabo nuevas operaciones sindicadas antes de finales de julio.

Nadia Calviño conversa con el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovksis, durante su última visita a Bruselas en enero CE

La selección de los bancos para las operaciones sindicadas se basará en la aplicación rigurosa de criterios cuantitativos y cualitativos centrados en la calidad de los servicios bancarios y en la evaluación de la oferta presentada para la operación en cuestión. Esto se complementará con la aplicación de un factor de rotación para garantizar que no se recurra siempre a los mismos bancos.

La gran novedad es que Bruselas también tiene previsto empezar a emitir bonos y títulos de deuda de la UE mediante subastas, el procedimiento más habitual entre las grandes potencias europeas. Lo hará a partir de septiembre de 2021 y también en este caso se apoyará en la red de bancos principales.

Experiencia en emisiones

Santander y BBVA, por su tamaño y diversificación geográfica, son los dos bancos españoles con mayor experiencia en emisiones de deuda. En el lado de la banca de inversión, de hecho, se encuentran en lugares destacados entre los mayores colocadores de bonos en Europa, por lo que no resulta extraña su presencia en esta selección de la Comisión Europea.

De acuerdo con el ranking de Refinitiv de los primeros nueve meses del año pasado, Santander ocupaba el tercer puesto entre los mayores colocadores de la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África), mientras que BBVA ocupaba el puesto 17.

La Vela, sede de BBVA en Madrid.

Estas dos entidades también acumulan una amplia experiencia en el lado de los emisores de deuda. Solamente en el primer trimestre de este año, Santander protagonizó colocaciones por 3.428 millones de euros en emisiones de deuda senior a medio y largo plazo, por 4.433 millones en titulizaciones y por 4.936 millones en emisiones de deuda senior non-preferred, elegibles para los requerimientos de capital de los supervisores, que exigen a los bancos tener capacidad para absorber sus propias pérdidas.

BBVA, por su parte, realizó en marzo una emisión de deuda senior preferente por 1.000 millones de euros para reforzar el nivel de pasivos que exigen los supervisores y, concretamente, la Junta Única de Resolución (JUR), el llamado MREL.

Ambos bancos se encuentran también en la carrera por liderar las colocaciones de bonos verdes y con criterios ESG. En este segmento, BBVA protagonizó en 2019 la que fue la mayor emisión realizada hasta la fecha por una entidad de la zona euro con su segundo bono verde por 1.000 millones de euros.

El pasado verano, además, se convirtió en el primer banco del mundo en emitir CoCos (bonos contingentemente convertibles) con la consideración de bonos verdes por otros 1.000 millones de euros. Es, de hecho, la entidad más activa en este segmento en España y la octava a nivel mundial, según Bloomberg.

Santander, por su parte, también acudió a este segmento el pasado año. El banco emitió en 2020 su segundo bono verde, también por 1.000 millones en deuda senior non-preferred.

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