BBVA ha contratado a Randstad para que ejecute el plan de recolocación de los trabajadores que se vean afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que el banco está negociando con los sindicatos y que, en principio, afectará a 3.798 empleados, el 13% de su plantilla en España.

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El plan contempla la reubicación de estos trabajadores en empresas externas con contratos indefinidos o con proyectos de autoempleo. BBVA se compromete a que el 100% de los afectados encuentre trabajo a través de este programa, por lo que, aunque la duración inicial del plan es de un año, podrá ampliarse a dos y medio (frente al medio año que exige la ley).

Así se lo ha hecho saber el banco a los sindicatos, según ha podido saber Invertia, durante la reunión que se ha celebrado este martes, la segunda tras un primer encuentro el pasado jueves, en el que BBVA puso sobre la mesa su propuesta inicial para el ajuste, que contempla la salida de 3.798 empleados, el 13% de su plantilla en España, y el cierre de 530 oficinas.

Formación

El plan contempla con diferentes programas a los que cada afectado podrá adherirse libremente según sus intereses y preferencias profesionales (trabajo por cuenta ajena, autoempleo o formación de larga duración).

Se trata de un programa diseñado específicamente para BBVA, para el que se creará una plataforma de formación, en la que se ofrecerán sesiones individuales de coaching profesional combinadas con talleres y seminarios especializados. Los mayores de 45 años y aquellos que únicamente quieran prepararse para la jubilación tendrán encaje también en este plan con medidas específicas.

Se trata de una iniciativa que los bancos suelen poner en marcha tras fuertes ajustes de empleo. CaixaBank, que también está negociando en estos momentos su propio ERE, anunció hace unos días que pondría en marcha un plan para recolocar a todos los empleados afectados por el ajuste.

La negociación de ambos ERE se ha visto salpicada estos días por las múltiples declaraciones por parte de miembros del Gobierno, especialmente Nadia Calviño, vicepresidenta económica, sobre la necesidad de minimizar el impacto de los ajustes y sus críticas en torno a los "altos sueldos" de los directivos de la banca, a los que el Gobierno ya se plantea poner coto, para lo que está recurriendo a los supervisores.