Las condiciones de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que han presentado esta semana CaixaBank y BBVA han desatado la indignación de los sindicatos, que, aunque esperaban los ajustes, no se imaginaban que pudieran alcanzar cifras tan elevadas.

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En el inicio de las negociaciones, CaixaBank ha presentado a los representantes de los trabajadores un plan que implica la salida de 8.291 empleados, es decir, el 18% de su plantilla en España. Por su parte, BBVA, que ha empezado la negociación de forma casi simultánea, ha propuesto recortar 3.798 empleos, el 13% de su plantilla en España (el 16% de BBVA S.A., la sociedad afectada por el ajuste).

"Demoledoras", "de derribo", "escalofriantes", "desorbitadas". Los representantes de los trabajadores han hecho uso durante los últimos días de decenas de adjetivos que dejan claro su cabreo con la dirección de ambas entidades. El enfado nace, principalmente, del número de afectados, que consideran elevado, pero en el caso de CaixaBank también de las propuestas de despidos forzosos y las condiciones económicas puestas sobre la mesa, peores que en ajustes anteriores.

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank.

Una fuente sindical presente en la mesa de negociación del ERE de CaixaBank explica a este periódico que sus cálculos estiman en 5.000 trabajadores "como máximo" el excedente de la plantilla tras la integración de Bankia, por lo que considera "absolutamente inaceptable" la cifra propuesta, así como los límites a la adscripción voluntaria al ERE.

El banco, siempre según su propuesta inicial, se reserva la posibilidad de rechazar todas aquellas solicitudes de adhesión voluntaria al expediente cuando se supere el límite de los excedentes en cada área, departamento o provincia, cuando las peticiones de los mayores de 50 años (cuyas indemnizaciones son más caras que las de los empleados con menos antigüedad) superen el 50% de las bajas propuestas y cuando "a juicio de la entidad sea necesario el mantenimiento de la persona en la entidad".

Y, al contrario, si no se alcanzan las bajas necesarias, se seleccionará a los afectados por el criterio de mérito, valorando el desempeño profesional de los últimos años. 

"Hemos perdido un poco de respeto a las cifras. Detrás hay muchas familias", explica a Invertia un representante sindical de la mesa de negociación de BBVA, que reconoce que las cifras puestas sobre la mesa superan, para mal, todas sus expectativas.

Posturas alejadas

Es por eso que las posturas de los sindicatos están, al menos por el momento, muy alejadas de las de las direcciones de ambos bancos y, sobre todo, de la firma de sendos acuerdos sobre los despidos colectivos. "Si seguimos con este planteamiento no habrá acuerdo. Si no hay voluntariedad no vamos a firmar", expone una fuente sindical de CaixaBank.

Lo están más que en anteriores negociaciones de despidos colectivos y eso que la banca ha realizado varios ajustes durante los últimos años, que se han llevado por delante más de 100.000 empleos desde 2008, cuando se registró el máximo en número de trabajadores del sector, y más de 90.000 únicamente en la última década.

Carlos Torres Vila, presidente de BBVA, durante su intervención. Enrique Falcón

De hecho, los sindicatos ya contemplan la vía de la movilización como medida de presión ante las condiciones puestas sobre la mesa por los bancos, según explican varias fuentes de los representantes de los trabajadores.

"Tenemos que valorar todos los escenarios", apunta una de ellas, que recuerda, no obstante, que solamente se ha celebrado la primera reunión en ambas negociaciones y que "sin duda, los planteamientos deben poder variar".

La "paz social"

Esta actitud por parte de los sindicatos da pistas sobre el distanciamiento de la relación que se está generando con las entidades, que en términos generales siempre ha sido positiva. Las negociaciones de los grandes ajustes que han llevado a cabo los bancos durante los últimos años se han saldado con respaldo sindical en la gran mayoría de los casos.

También en las negociaciones de los convenios sectoriales ha sido así. Las distintas patronales y los sindicatos han pasado los últimos meses cerrando los detalles sobre los cuatro convenios del sector (banca, ahorro, establecimientos financieros de crédito y cooperativas) que vencieron en 2019 y estaban pendientes de firma.

De ello se congratulaba hace apenas unos días José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), en un encuentro con los medios celebrado en el marco de su asamblea anual.

"Yo llevo siete años [al frente de la AEB] y uno de los elementos más positivos es la paz social. Acabamos de firmar el convenio con sindicatos en un sector que siempre está en un entorno complejo. Esa paz social aprecio que se haya producido", afirmaba Roldán, que no renovará el año que viene en la presidencia de la patronal, en relación con los fuertes ajustes de empleo que está llevando a cabo la banca.

Sin embargo, como en todo, existen excepciones. Es el caso de la relación que los sindicatos mantienen con Liberbank, entidad a la que han llevado a los tribunales en varias ocasiones por la imposición unilateral de recortes de salario y por ERE no acordados en la mesa de diálogo.

Habrá que esperar al final de las negociaciones para comprobar si esta "paz social" pervive pese a las circunstancias o termina pesando más el empeoramiento de las condiciones de los ERE y su gran volumen. En ambos casos quedan semanas de duras negociaciones entre los bancos y los sindicatos, por lo que, al menos de momento, hay espacio para volver a la senda del entendimiento.