Lo que entre por un lado, hay que ‘desaguarlo’ por otro. El esperado aumento de los impagos en los próximos meses obliga a la banca a reactivar la configuración de las carteras de nuevos préstamos problemáticos nacidos durante la crisis. Una operativa prácticamente paralizada en la primera mitad de 2020 y que los grandes fondos no esperan retomar hasta finales de este año.

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Así lo explican desde diversas entidades consultadas por Invertia, protagonistas en este tipo de operaciones, que llevan meses haciendo hueco para hacer frente a la llegada de esos nuevos activos durante los próximos meses. Los expertos descartan una avalancha como en la anterior crisis financiera pero, sin duda, habrá embargos y ejecuciones que engordarán estas carteras. Y habrá que darles salida cuanto antes.

“De momento, esperamos ver operaciones de compra-venta de activos como deuda hipotecaria que superen los cientos de millones de euros, pero eso está lejos de los miles de millones que se vieron en el pasado”, explican desde una entidad financiera nacional.

Los grandes fondos se mantendrán al margen de las operaciones hasta final de año, cuando puedan optar a carteras de mayor tamaño.

Parece algo lógico. Las fusiones que se cerrarán a lo largo de este año permitirán crear carteras de mayor volumen a partir del último trimestre, que pueden interesar más a los grandes fondos protagonistas en estas operaciones. Esto coincidirá en el tiempo, además, con una mayor presión en términos de morosidad para el sector bancario.

Aunque las entidades descartan que la mora vaya a crecer a doble dígito como apuntaban los peores augurios hace solo unos meses, hay que preparar la salida de estos nuevos ‘tóxicos’ para evitar deshacer el camino recorrido en los últimos años, en los que la limpieza de balance ha sido clave para que el sector llegue con solidez a esta nueva crisis.

Sobre todo después de un último trimestre en el que se ha detectado un fuerte repunte de los créditos en el denominado ‘stage 2’ (en vigilancia especial). “Como indicador adelantado de la morosidad, esperamos que una parte de estos créditos acaben figurando como fallidos”, advierten desde Axesor Rating en un reciente análisis.

Apuntan también a la entrada bruta de créditos fallidos en algunos bancos durante el último trimestre del año. Pero esto no ha supuesto un deterioro en la ratio media de la morosidad debido, precisamente, “a la venta de carteras fallidas que ha compensado este efecto o el mayor aumento del denominador, es decir, de los préstamos frente a los activos dudosos”.

La resaca del crédito

Con este telón de fondo, y después de la ‘fiesta del crédito’ vivida en 2020, todo apunta a que esas ventas seguirán siendo la llave maestra para que la mora no se dispare. Y con la perspectiva de que los principales jugadores no entrarán en acción hasta finales de año, el sector confía ahora en atraer el interés inversor con carteras de menor tamaño, formadas por activos muy seleccionados, para poder venderlas a mejor precio.

Así lo considera también Miguel Arimont Lincoln, CEO de LEM Loan eMarket. “No veremos inmediatamente venta de carteras denominadas ‘jumbo’ como, por ejemplo, la venta de la cartera de hipotecas ‘Hercules’ que Blackstone compró a Catalunya Banc en 2015 en una operación de 4.000 millones de euros”. Pero sí se pueden registrar ventas de menor tamaño, similares a la que, por ejemplo, llevó a cabo Banco Sabadell a KKR por 130 millones de euros el pasado mes de diciembre.

El papel de los pequeños

Los expertos coinciden en que la tendencia en los próximos meses, y hasta finales de año que se vayan conformando carteras mayores, será la venta de paquetes que oscilen entre los 5 y los 10 millones de euros, “con activos mucho más seleccionados” para inversores de un perfil menos institucional.

En este sentido, desde LEM Loan eMarket apuntan al inversor particular interesado en créditos inmobiliarios, como un family office o fondos ‘boutique’ que, por lo general, suelen tener un perfil más nacional. En cuanto al inversor de carácter más institucional, consideran que los fondos europeos, ingleses y americanos serán los más activos en este tipo de operaciones.

Tienen claro que, pese al parón en 2020, el interés de los grandes fondos extranjeros por la compra de carteras de este tipo a los ‘servicers’ “no tardará en llegar”. Pero también retrasan esa posibilidad al tercer o cuarto trimestre de 2021. “Cuando toda esta nueva deuda generada se asiente en el mercado, será cuando se vea el impacto real y los fondos volverán a estar activos” explican.