La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, reprende a la banca por la relajación del sector en provisiones frente a la crisis durante el tercer trimestre del año, al tiempo que ha criticado las quejas continuas del sector por el 'veto' al dividendo impuesto por el Banco Central Europeo (BCE).

Noticias relacionadas

Durante su intervención en un foro financiero organizado por Deloitte y ABC, Delgado ha recordado que las provisiones por deterioro dotadas a junio están en gran medida anticipando pérdidas futuras por insolvencias. Sin embargo, ha dejado claro que "en el tercer trimestre se ha relajado considerablemente el importe de dichas dotaciones, lo que no parece muy prudente en las actuales circunstancias".

La subgobernadora también ha criticado las quejas que los directivos del sector llevan meses expresando en torno a la restricción al reparto de dividendos. Delgado recuerda que "evidentemente, un sector que no es rentable difícilmente puede retribuir adecuadamente al accionista".

En este sentido, rebate las críticas del sector a la penalización que esta medida ha supuesto para su cotización bursátil asegurando que "la baja rentabilidad en Europa explica esta evolución divergente" respecto a la evolución en bolsa de los bancos en EEUU.

"La relación entre valor en libros y precio de cotización del sector financiero muestra una clara distancia entre Europa y EEUU desde hace ya tiempo. La diferencia es muy anterior a la limitación de dividendos, si bien es cierto que el sector se ha comportado mejor en EEUU desde que la limitación en la zona del euro está vigente", ha indicado Delgado.

Objetivo, reforzar capital

En este sentido, sí ha querido mostrar cierta complicidad al indicar que "los supervisores no somos indiferentes a los argumentos del sector, pero consideramos que hay otra serie de circunstancias a contemplar". "Evidentemente, esta medida busca una mayor acumulación de capital para la absorción de potenciales pérdidas en un contexto de fuerte incertidumbre", recuerda.

Según explica, la generación orgánica de reservas, junto con potenciales desinversiones y venta de líneas de negocio, es la vía más evidente de refuerzo del capital, "especialmente en las actuales circunstancias de baja cotización".

"La incertidumbre nos obliga a ser cautos. Nuestra labor como supervisores nos exige actuar con prudencia, tratando de asegurar que el sistema está preparado por lo que pueda ocurrir", asegura.

Delgado también ha aprovechado su intervención para dar otro tirón de orejas, esta vez al Gobierno, por el desarrollo de las líneas de avales del ICO destinadas a la inversión empresarial. Según indica, el primer tramo puesto en marcha apenas ha alcanzado un 0,2% de solicitudes sobre el saldo total disponible hasta septiembre. "La falta de demanda se puede explicar por el hecho de que no se hayan agotado aún las líneas de liquidez anteriores, pero también a que las empresas han paralizado sus planes de inversión en un momento de incertidumbre como el actual".

Consolidación bancaria

Delgado también se ha pronunciado sobre el proceso de consolidación bancaria en España, esta semana de máxima actualidad con el inicio de las negociaciones entre BBVA y Banco Sabadell, recordando que la reducción de costes producida por las potenciales ganancias de eficiencia es una palanca clara para mejorar la rentabilidad.

"Las ganancias de costes se producen fundamentalmente en operaciones nacionales, lo que explica en gran medida la falta de interés por acometer operaciones entre países de la zona del euro, con independencia de otras consideraciones como la necesidad de completar la unión bancaria", ha explicado.

Delgado explica que, como supervisores, la labor del Banco de España debe limitarse a analizar la viabilidad del negocio de los proyectos de fusión, lo que implica evaluar la solvencia y el modelo de negocio de la entidad resultante y su potencial impacto sobre la estabilidad financiera.

En relación con ese modelo de negocio, la subgobernadora ha querido destacar que el objetivo debe ir más allá de la mejora de la eficiencia vía reducción de costes. "Es importante evaluar la complementariedad geográfica, de productos y clientela, así como disponer de un plan de negocio que genere valor en la entidad resultante", indica.

Pese a los recientes movimientos, el Banco de España aún ve margen para nuevas operaciones. Delgado ha explicado que desde 2009 el sector bancario español ha venido corrigiendo un elevado exceso de capacidad, que ha implicado una reducción de más de un 30% en el número de entidades. "Aún más pronunciada ha sido la evolución en el número de oficinas bancarias, que se ha reducido en casi un 50% (más de 22.300) y la del número de empleados, que lo ha hecho en más de un 35% (cerca de 96.000 trabajadores)", recuerda.

Pese a la reducción radical descrita por la subgobernadora, "las entidades españolas continúan presentando respecto a la eurozona unos niveles claramente superiores de oficinas bancarias en relación sus habitantes. Por el contrario, si miramos el número de empleados por cada 100.000 habitantes, podemos constatar que la banca española presentaría unos niveles bajos frente a los países europeos comparables".

A su juicio, esto es reflejo del elevado número de sucursales con pocos empleados que mantienen nuestras entidades, consecuencia a su vez de la dispersión poblacional.