Las antiguas cajas de ahorro están a punto de convertirse en las primeras empresas españolas en trasladar a la negociación colectiva el real decreto ley de teletrabajo que aprobó el pasado martes el Consejo de Ministros.

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CaixaBank, Bankia y el resto de entidades asociadas en la CECA negocian con los sindicatos los últimos flecos para incorporar esta normativa de obligado cumplimiento a su convenio colectivo que será firmado el próximo 30 de septiembre, según confirman a Invertia fuentes de la patronal financiera y de CCOO.

El pasado lunes por la noche, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y los agentes sociales pactaron que será la negociación colectiva la que establezca la forma de compensación de los gastos que genere esta forma de trabajo para los empleados, entre otros aspectos. 

La nueva legislación entrará en vigor dos semanas después de que CECA y los sindicatos mayoritarios firmen el nuevo convenio cuando acabe este mes. Lo hará con algunas excepciones, ya que hasta que no pase la crisis de la Covid-19 no será obligatorio modificar los contratos ni los acuerdos ahora existentes.

Sin embargo, la intención de la patronal que preside Isidro Fainé y los sindicatos es incluir ya el trabajo en remoto dentro del nuevo convenio. 

Estado de la negociación

A CCOO le gustaría pactar en los próximos días qué parte del trabajo estará sujeto a teletrabajo y cómo se compensarán los gastos en los que incurra el trabajador, teniendo en cuenta que esta fórmula puede ahorrar costes a las entidades.

Sin embargo, dado que estamos a poco más de una semana para que se cumpla la fecha en la que tiene que estar terminado el convenio, desde CECA se ha propuesto hacer una referencia al teletrabajo en el documento y después llevarlo al observatorio sectorial con el fin de detallar su desarrollo con más calma.

Además de cómo se reparten los costes del teletrabajo, patronal y sindicatos deben pactar la voluntariedad y reversibilidad de esta fórmula de relaciones laborales, según explican a este periódico fuentes de CCOO.

El camino de la AEB

Lo que acuerden las antiguas cajas de ahorros en esta materia será importante para el resto del sector. La otra patronal bancaria, la AEB (que aglutina a Santander, BBVA, Sabadell, Bankinter o Banca March, entre otros), también está terminando de negociar su convenio colectivo y lo que establezcan las antiguas cajas en el suyo influirá en el acuerdo final que la gran banca tendrá que firmar antes del 31 de octubre.

La negociación de este nuevo convenio colectivo, que tendrá una duración de tres años, se ha visto marcada en las últimas semanas por el anuncio de la fusión por absorción de Bankia por parte de CaixaBank.

Estas dos entidades son las que más peso tienen por su tamaño en la CECA, una patronal que también integra a Abanca, Kutxabank, Unicaja, Ibercaja, Liberbank y Cecabank, así como a las dos últimas cajas de ahorro Caixa Ontinyent y Caixa Pollença.

El panorama de fusiones y adquisiciones que se espera para los próximos años hará que cuando este convenio tenga que ser renovado sean muchas menos las entidades que sigan operando en el mercado español

Tres convenios distintos

Tanto es así que en el sector financiero hay quien pone en cuestión el sentido que tendrá en el futuro mantener tres convenios diferentes (el de antiguas cajas, el de los grandes bancos y el de las cajas rurales) para regular las relaciones laborales de los empleados de banca.

Dentro de este escenario de consolidación, los sindicatos ya están preparados para activar la negociación para las salidas de trabajadores de CaixaBank y Bankia si se aprueba la operación en los próximos meses. Ambos trabajadores se rigen por el mismo convenio colectivo, aunque después cada entidad ha incorporado distintas mejoras para sus empleados.

Tanto en el convenio que los sindicatos pactarán con la patronal que preside Fainé, como en el que saldrá de sus negociaciones con la que encabeza José María Roldán, se recogerán algunas de las realidades que ha traído la digitalización de la banca.

Entre otras, se espera regular el derecho a la desconexión de los trabajadores del sector financiero, así como sus derechos digitales. Se trata de dos asuntos que desde la CECA se quieren analizar despacio en ese Observatorio sectorial, aunque a los sindicatos les gustaría que estuvieran ya pactados antes del 30 de septiembre.