BBVA ha lanzado un claro mensaje a los inversores sobre la futura fiscalidad del Gobierno, si los planes presupuestarios siguen su curso tras el impacto de la crisis del coronavirus. En su folleto continuado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad advierte del impacto que tendrían en sus cuentas los posibles nuevos impuestos al sector financiero. 

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No es la primera vez que BBVA advierte sobre el riesgo fiscal en los resultados del sector bancario. El presidente de la entidad, Carlos Torres, ha repetido en varias intervenciones públicas que gravar a la banca para, por ejemplo, financiar las pensiones, es una medida errónea que tendría como principal consecuencia un encarecimiento del crédito. El directivo también ha criticado en reiteradas ocasiones la transposición del impuesto a las transacciones financieras.

Y ahora, el banco insiste en este mensaje en su folleto continuado, siguiendo los pasos del Banco Santander, que en un reciente documento remitido a la SEC (la CNMV estadounidense) advertía del riesgo de cambios fiscales para el sector como consecuencia de la crisis del coronavirus. 

En concreto, BBVA reconoce que la entidad está expuesta a riesgos fiscales que le pueden afectar de forma negativa, apuntando en primer lugar a la preparación de las declaraciones y las provisiones para impuestos, que "implican el uso de estimaciones e interpretaciones de leyes y normas tributarias complejas y sujetas a revisión por parte de las 17 autoridades tributarias" en las que el banco tiene presencia.

Eso para empezar. Porque, y aquí está el mensaje clave, BBVA considera que los gobiernos de distintas jurisdicciones están tratando de "localizar nuevos espacios fiscales y, recientemente, se han centrado con especial atención en el sector financiero".

Cambios fiscales

Entre otros, apunta al "incremento de los tipos de gravamen, incluso como respuesta a las exigencias de varias fuerzas políticas a nivel nacional y global, o cambios en el cálculo de las bases imponibles", aludiendo directamente a la propuesta en España de limitar la exención sobre dividendos y ganancias de capital que recoge la Ley de Presupuestos Generales del Estado 2019.

Su aprobación, según indica el banco, "hubiera conllevado que el 5% de los dividendos repartidos a sociedades españolas del Grupo hubieran estado sujetos y no exentos en el impuesto sobre sociedades". BBVA también menciona la posible imposición de una tributación mínima en este impuesto, "que en el caso de los bancos sería del 18% de su base imponible positiva".

Del mismo modo, la entidad explica que también existe el riesgo de la creación de nuevos impuestos, como la propuesta del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) de la Comisión Europea "y de la que recientemente se ha publicado un proyecto normativo en España que gravaría las adquisiciones de ciertos valores, incluidos los emitidos por el Banco".

A su juicio, esta tasa puede tener "efectos adversos en el negocio, situación financiera y resultados operativos del Grupo".

Impacto del coronavirus

BBVA también advierte del riesgo que para la entidad supone la crisis del coronavirus, por su impacto en la economía mundial y en los países en los que opera el Grupo. La entidad reconoce que ya nota "un incremento de los impagos de las deudas tanto por parte de empresas como de particulares", además de una mayor volatilidad en los mercados financieros, de los tipos de cambio y caídas de valor de los activos e inversiones, "todo lo cual ha afectado adversamente los resultados del Grupo y se espera que continúe afectando en el futuro", añade.

Del mismo modo, creen que pueden verse afectados por medidas específicas en el sector bancario, como la suspensión de pago de dividendos hasta el 1 de octubre de 2020. En este sentido, la entidad reconoce que su capacidad de pagar dividendos está condicionada por las recomendaciones y requerimientos de los supervisores.

De hecho, y tras modificar para el ejercicio 2020 la política de retribución al accionista, BBVA reconoce que "no puede garantizarse que el Grupo no modifique de nuevo su política de dividendos en el futuro" como resultado de dichas recomendaciones. 

En este sentido, recuerda que la capacidad para pagar también depende de los dividendos procedentes de las filiales que, a cierre de 2019, representaban el 38% de su margen bruto. "Por ejemplo, la repatriación de dividendos de la filial en Argentina ha sido objeto de ciertas restricciones y no puede asegurarse que no vuelvan a imponerse nuevas restricciones", advierte.

Exposición a la caída del inmobiliario

Además del deterioro de la actividad económica y el esperado incremento de la morosidad, BBVA también advierte del impacto que podría tener en resultados una evolución desfavorable del mercado inmobiliario, "al que el Grupo sigue significativamente expuesto".

En concreto, la exposición del Grupo a los sectores constructor e inmobiliario (excluyendo la cartera hipotecaria) equivale a 9.943 millones de euros en España, de los que 2.649 millones corresponden a préstamos a la construcción y a actividades de desarrollo del sector.

"El Grupo sigue estando expuesto al mercado inmobiliario, principalmente en España, por el hecho de que muchos de sus préstamos están garantizados por este tipo de activos, por el significativo volumen de activos inmobiliarios que mantiene en su balance y por sus participaciones en empresas como Metrovacesa, S.A. y Divarian Propiedad, S.A", concluye la entidad.