Bankia ha trasladado a los sindicatos su intención de cerrar el próximo mes de julio 140 oficinas, en el marco del proceso de ajuste de la red en los últimos años por la menor demanda de los servicios físicos y el crecimiento de los canales digitales, según confirmaron a Europa Press en fuentes de la entidad.

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El anuncio coincide en el tiempo con el coronavirus, pero desde Bankia aseguran que la pandemia no motiva los cierres y que los empleos no se verán afectados.

Detrás del ajuste estarían una demanda cada vez menor en las oficinas, pero desde Bankia insisten en que el empleo se va a mantener, ya que seguirá dando servicio a los mismos clientes, de manera que algunos trabajadores serán recolocados en los centros receptores de negocio y a otros se le asignará trabajo presencial o en régimen de teletrabajo.

Los trabajadores del sector financiero, que estas semanas han duplicado esfuerzos para hacer frente a la avalancha de solicitudes de moratorias en hipotecas, préstamos al consumo y empresariales, ya mostraba al comienzo de la crisis su temor al cierre de oficinas "en un momento en el que la actividad presencial es clave para mantener la confianza de los clientes, a los que los empleados de sucursal conocen mejor que nadie". 

Aún así, parece razonable que el teletrabajo y la digitalización han funcionado en el sector para seguir operativos, además de ayudar al previsible ajuste en la estructura de costes si la crisis termina por herir casi de muerte, como así apuntan la mayoría de analistas, el crecimiento de los beneficios de las entidades.

Este ajuste esperado en todo el sector para la era poscoronavirus se produciría después de que la industria echase el cierre a más de 2.000 oficinas en 2019, según las últimas cuentas de las entidades, hasta dejar el número total en unas 24.000.

El gran temor es que los cierres acaben afectando irremediablemente al empleo, al producirse de una forma mucho más rápida y virulenta de lo que hasta ahora marcaba la lógica tendencia de la digitalización y de los nuevos modelos de sucursales más grandes y dedicadas a servicios de asesoramiento y gestión comercial. Pero, en el caso concreto de Bankia, la entidad destaca que los cierres no afectarán al empleo. Habrá que ver cómo impactan en materia de movilidad de los empleados, otra de las  grandes preocupaciones de los sindicatos. 

En este sentido, desde CCOO recuerdan que la reciente compra de equipos informáticos y telefónicos para hacer posible el teletrabajo durante el estado de alarma "debe desembocar en que no haya incidencias de movilidad provocadas por estos cierres".

Por su parte, UGT ha pedido al banco que mire por la carrera profesional de directores y asesores financieros, que no aleje del domicilio a los empleados, que el ajuste no afecte a la retribución y que la ocupación de diferentes puestos sea voluntaria.

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