Parece difícil que en un periodo de confinamiento como el actual los créditos al consumo mantengan, al menos de momento, su papel de 'máquina de oxígeno' de los bancos como en los últimos años, en los que el crecimiento de este tipo de préstamos se ha disparado con unos tipos de interés más elevados y, por tanto, más rentables para el sector.

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El rápido crecimiento de este segmento del mercado obligó hace ya tiempo al Banco de España a lanzar duras advertencias sobre el riesgo de morosidad en el sector. Y ahora, ante la pandemia sanitaria, una de las medidas del Gobierno es la moratoria durante tres meses en el pago de los ya concedidos. Resulta evidente que poca producción nueva podrá haber en el sector durante las semanas que dure el estado de alarma.

En concreto, el real decreto aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros establece que los deudores que cumplan ciertos requisitos, como haberse quedado en situación de desempleo por la crisis sanitaria o, si son empresarios, que hayan perdido un 40% de sus ingresos, podrán pedir la suspensión automática, sin necesidad de negociación entre las partes ni renovación del contrato y sin que la operación implique mayores intereses o comisiones para el prestatario.

Disposición... con interés

Desde el sector bancario han acogido la medida con cierta resignación y apuntan a que desde hace semanas implementan sus propios planes con los colectivos más vulnerables que tenían que hacer frente al pago de intereses de sus préstamos en estos días de parálisis económica.

“Como en el caso de la moratoria hipotecaria, tenemos que asumirlo con total disposición para facilitar la rápida ejecución de los aplazamientos, algo que muchas entidades ya hacíamos desde antes de que el Gobierno aprobase las nuevas medidas”, explican fuentes del sector.

La banca indica que, en este sentido, ha ido un paso por delante de los planes del Ejecutivo, con negociaciones cliente a cliente que, sin embargo, se centran más en los plazos de los préstamos pero mantienen los intereses y las comisiones que en ocasiones les acompañan. 

Bankia, por ejemplo, ha tomado la decisión de ampliar a seis meses la moratoria de capital en sus créditos al consumo para los clientes particulares afectados por la crisis sanitaria.

La misma estrategia apuntan desde otras entidades como BBVA, donde también preparan su estrategia para facilitar el pago de las cuotas de estos préstamos, permitiendo, como en el caso de Bankia, su aplazamiento hasta tres meses más de lo establecido por el Gobierno.

Fuentes consultadas por Invertia indican que Banco Santander también estudia medidas que complementarán los planes impulsados por el Consejo de Ministros en créditos al consumo, incluyendo a los clientes afectados en los negocios de tarjetas de crédito, préstamos y también en el de renting.

Negociaciones caso por caso

Desde otras entidades financieras consultadas insisten en que antes de que el Gobierno aprobase la moratoria de tres meses en los créditos al consumo, “ya estábamos negociando con cada cliente, porque la avalancha de cierres y ERTE han dejado situaciones muy difíciles en las familias”.

“Desde que comenzó la crisis hemos tratado caso por caso para buscar todas las facilidades posibles para los afectados y ya habíamos aplicado moratorias en casos concretos y extremos en los que la ayuda resultaba urgente… lo estamos viendo sobre todo en autónomos que han pasado casi todo el mes de marzo sin percibir ingresos”, indican desde una entidad financiera nacional.

El plan del Gobierno cuenta con la ventaja de que el aplazamiento no implica ni comisiones ni nuevos intereses para el cliente, pero desde el sector bancario apuntan a que “la industria está teniendo especial sensibilidad en las operaciones, otorgando mayor facilidad en los plazos, con alternativas superiores a los 3 meses”.