Lo tienen claro. Los analistas de Credit Suisse consideran que cada vez serán más los bancos europeos que acaben por trasladar al cliente minorista los tipos negativos que el Banco Central Europeo (BCE) cobra a las entidades por mantener su liquidez en el organismo y que actualmente se mantienen en el -0,50%.

En un informe hecho público este lunes titulado ‘COVID-19: Pricing In a Pandemic’, los analistas del gigante bancario suizo advierte de que el organismo monetario tendrá que tomar nuevas medidas para minimizar el impacto del coronavirus en el ritmo de crecimiento en Europa. Y estas medidas, que pasarían por bajar aún más los tipos de interés, podrían desembocar en consecuencias negativas para los minoristas.

En concreto, desde Credit Suisse consideran que más bancos europeos comenzarán a ‘gravar’ los depósitos de clientes particulares que superen los 100.000 euros, una cifra que, en general, protegen los fondos de garantía de cada país y que, de momento, la mayoría de entidades se han comprometido a no tocar.

Respecto a las fuertes caídas en el mercado, la firma suiza recuerda que los bancos europeos cotizan, de media, a 0,66 veces su valor en libros, por debajo de las cifras registradas en momentos de fuertes shocks en el mercado, como la crisis financiera de 2008 o la de deuda soberana de 2012.

En este sentido, apuntan a tres factores que podrían acabar con las previsiones de beneficios de los bancos para 2020. Por un lado, los bajos tipos de interés, por otro, el mal comportamiento de los mercados y, por último, un mayor coste de crédito esperado. “Sin embargo, creemos que mucho de este escenario está ya descontado en el precio de las entidades”, indican los analistas en su informe sobre la banca europea.

Respecto a los tipos de interés, los expertos anticipan que cada 100 puntos básicos de recortes implican un impacto del 4% en el beneficio de estas entidades. “Los bancos españoles y los alemanes serían los más afectados” si el BCE mantiene su política expansiva, según los expertos que, sin embargo, consideran que la presión sobre el margen de intereses de las entidades podría verse compensado por un impulso al ‘tiering’, la extensión del programa de compra de deuda TLTRO.

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