Arquitectura abierta. Plataforma global. Productos de terceros. Las gestoras españolas llevan tiempo presumiendo de una estrategia ‘aperturista’ en sus políticas de comercialización de fondos de inversión. La idea es que, en un entorno de tipos de interés en mínimos, las entidades sean capaces de ofrecer a sus clientes alternativas rentables y, en ocasiones, eso pasa por asociarse con gestoras extranjeras o Fintech capaces de ofrecer acceso a otro tipo de activos. 

Sobre el papel, la promesa de una estrategia que prime el valor frente al interés propio ‘pinta de fábula’ para los minoristas. De hecho, algunas entidades han puesto en marcha iniciativas en este sentido, como Banco Santander en banca privada y particulares, Bankia con su oferta online o BBVA con la plataforma en la que la entidad agrupa más de 2.500 fondos internacionales. 

Pero en la práctica, y a la hora de la verdad, el interés por ‘colocar’ el producto propio prima sobre la posibilidad de ofrecer una alternativa más rentable. Especialmente en las sucursales a pie de calle, a las que la mayoría de minoristas sigue acudiendo para cerrar la contratación de este tipo de productos. 

GESTIÓN DISCRECIONAL

Las cifras de Inverco sobre gestión discrecional de carteras en España evidencian esta situación. Este servicio suele operar a través de los llamados ‘fondos de fondos’, que dan acceso a un mayor número de vehículos de otras gestoras. Según la información de la patronal, solo el 39% de este servicio en el que el 93% del patrimonio corresponde a minoristas se canaliza a través de fondos de terceras gestoras. 

Si a la gestión discrecional se suma el servicio de asesoramiento y la venta pura, las IIC (fondos y sicavs) de terceros suponen 67.435 millones de euros comercializados frente a los 305.472 millones de euros de saldo total a cierre del tercer trimestre. Es cierto que la cifra ha crecido este año, pero solo gracias a la estrategia de las gestoras extranjeras. Si solo se tienen en cuenta las cifras de las firmas españolas, el panorama varía por completo y queda demostrado que los grandes actores del sector siguen ‘barriendo para casa’ en la venta de fondos de inversión. 

En concreto, el saldo de IIC comercializadas por las gestoras españolas apenas superó los 1.445 millones de euros a cierre del tercer trimestre. Por el contrario, los productos de la propia gestora superaron los 233.720 millones de euros, según Inverco. 

La enorme diferencia entre fondos propios y de terceros contrasta con el comportamiento que se observa en las gestoras extranjeras. Mientras las nacionales han rebajado el peso de las IIC de terceros desde inicios de año, las internacionales han pasado de contar con 56.893 millones de euros en fondos de terceros a cierre de 2018 a los 65.989 millones actuales. Incluso han disminuido la cifra de saldo de producto propio, pasando de los 4.424 millones de euros a los 4.316 millones de euros este año. 

Los datos de la patronal evidencian que acudir a una sucursal bancaria española con la intención de contratar un fondo de otra entidad es prácticamente imposible. Una estrategia que podría estar privando al cliente minorista de invertir en productos de mayor calidad y mejores retornos sin necesidad de ser cliente del banco que los comercializa.

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