La presidenta de Duro Felguera, Rosa Isabel Aza, ha defendido este martes en Gijón la opción de la compañía por pedir el rescate del Estado. En su opinión, tanto para la cotizada como para sus trabajadores, "es mucho más segura una entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que vender a cualquier postor".

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Con estas palabras ha salido al paso de las críticas sobre la decisión de la dirección de la compañía de solicitar su participación en el plan de apoyo estatal a empresas estratégicas en dificultades por la crisis del coronavirus. Así lo ha dicho tras la visita a instalaciones de la compañía de la alcaldesa gijonesa, Ana González; el senador asturiano socialista Francisco Blanco; y el concejal de Promoción Económica, Santos Tejón.

Aza ha justificado que la entrada de la SEPI además evita el riesgo de deslocalización de las fábricas asturianas, puesto que "tiene más apego al territorio". En este sentido, se ha aventurado a señalar que la sociedad pública "tendrá más cuidado" a la hora de ver a quién vende las acciones una vez que dé por concluida su inversión.

Rescate de 100 millones

De momento, no hay acuerdo sobre la mesa, pero la presidenta de Duro Felguera ha señalado que las conversaciones siguen "avanzando". La cotizada ha solicitado a la SEPI la toma de un 40% de su accionariado, que se orquestaría mediante una ampliación de capital de 30 millones de euros y un préstamo participativo por otros 70 millones.

A pesar de esta solicitud, Aza ha explicado que el problema que arrastra la compañía desde hace años es una "falta de confianza en los mercados". Eso les hace muy difícil contratar, de ahí que precisen un socio industrial y, según ha dicho, "quién mejor que el Estado".

Actualmente, según ha explicado la presidenta de la compañía, el grupo cuenta con una plantilla de 1.200 trabajadores directos. Si a esta cifra se le suman puestos de trabajo indirectos e inducidos, se calcula que de las factorías de la firma asturiana dependen 3.800 empleos.