Los últimos 12 meses han sido los más complejos de la historia de Boeing. El gigante aeronáutico estadounidense ha visto como el que era su modelo estrella, el 737 MAX, ha pasado de ser su avión con más pedidos acumulados a su principal quebradero de cabeza. Los dos accidentes mortales sufridos por la familia de aviones a finales de 2018 y comienzos de 2019 hicieron que la compañía se sumiera en una profunda crisis.

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Las autoridades aeronáuticas de todo el mundo prohibieron volar a los 737 MAX mientras no se solucionaran los problemas detectados en parte de su software el 10 de marzo de 2019. Más de un año después de esta decisión, esa familia de aviones sigue parada. Ahora que el coronavirus añade un punto de incertidumbre más a la industria aeronáutica aparecen las primeras señales de que la vuelta del 737 MAX pueda estar más cerca.

A lo largo de esta semana desde el sector aeronáutico han surgido rumores que indicarían que Boeing ha pedido a algunos proveedores que se preparen para volver a mandar componentes del 737 MAX. El pasado mes de enero el fabricante estadounidense paró totalmente la producción de esta familia tras haberla ralentizado paulatinamente a lo largo de 2019.

Ahora, Boeing estaría en disposición de ir volviendo a poner en marcha todo el proceso industrial que rodea al 737 MAX. Una decisión que llega justo en un momento en el que la crisis del coronavirus va a poner a prueba al tejido empresarial estadounidense ya que, dependiendo los estados comienzan a ponerse en marcha restricciones para parar el avance del virus.

Euforia en bolsa

Estos rumores han llevado a que entre el viernes 20 de marzo y el jueves 26 de marzo la acción de Boeing se disparara un 90% haciendo que su valor pasara de 95 dólares a 180 dólares. Una tendencia que se frenó ayer; jornada en la que el valor retrocedió un 9% hasta cerrar en 162 dólares. 

Es importante contextualizar este rebote del valor bursátil de Boeing. La compañía consiguió aguantar la primera parte de la tormenta originada por el 737 MAX con retrocesos moderados tratándose de un modelo tan importante para la empresa. La acción de Boeing pasó de su valor máximo de 440 dólares, alcanzado en marzo de 2019, a los 340 dólares de febrero de 2020. Una caída del 22% se veía como algo aceptable dadas las circunstancias.

Pero en febrero la acción de Boeing comenzó un rally bajista en la que el valor tocó fondo en los 95 dólares por acción. Una pérdida del 72% de su valor en poco más de un mes. La euforia de las últimas jornadas llegaría de la mano, además de los rumores de la vuelta del MAX, la aprobación por parte de los Estados Unidos de un ambicioso plan de estímulo que daría oxígeno a Boeing en un contexto tan negativo.

Así las cosas, las próximas jornadas serán claves para comprobar cuál va a ser el futuro a corto plazo de Boeing. Como el resto de las industrias habrá que ver la fuerza con la que el coronavirus golpea a la actividad del fabricante aeronáutico. Además, habrá que ver si los reguladores aéreos ofrecen alguna novedad respecto a la próxima certificación del 737 MAX o si, por el momento, deben continuar en tierra.

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