La bolsa española es una de las más generosas del mundo por retribución a sus accionistas. Y eso se nota especialmente cuando las cotizaciones aprietan. La rentabilidad por dividendo se dispara por encima del 5% en nada menos que 15 valores del Ibex 35, un 43% de las compañías que lo componen.

Es la cara amable de los recientes episodios bajistas del mercado. A cambio de una inversión menor en la compra de acciones, si el reparto de beneficios se mantiene, el premio relativo engorda en una proporción equivalente a la caída que haya sufrido la cotización. Tanto es así que la rentabilidad media por dividendo del Ibex 35 ya roza el 4,7%, una cota que supera en casi 10 puntos básicos la que el índice alcanzaba a finales del año pasado.

A la cabeza de la rentabilidad por dividendo en los pesos pesados de la bolsa española, IAG. A consecuencia de los últimos retrocesos del holding hispano-británico por el encarecimiento del petróleo y los temores a un Brexit duro cada vez más inminente ha visto caer su cotización con fuerza, pero al tiempo ha llevado a cabo el reparto de un ‘superdividendo’ que ha elevado su rendimiento por este concepto hasta el 9,88%, según los datos de Thomson Reuters.

El segundo puesto es para una más habitual de este ranking, Enagás. La compañía ofrece a sus inversores una rentabilidad por dividendo del 7,68% que se fundamenta en pagos recurrentes y la reciente presión bajista a la que ha estado sometida la energética. En este último punto tiene un papel destacado el recorte de retribuciones que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) quiere implantar de cara al próximo ejercicio.

De las siguientes posiciones de la tabla, seis se las lleva el sector financiero, habitual en el liderazgo en esta materia, aunque para ello se recurra con asiduidad al sistema del ‘scrip dividend’ que consiste en pagar a los accionistas con nuevas acciones sin coste en lugar de aportarles efectivo. CaixaBank Bankia ocupan el tercer y cuarto puesto, respectivamente, con un 7,49% y un 7,21% de rentabilidad por pagos al accionista. En ambos casos, ambas llevan un tiempo coqueteando con mínimos históricos de cotización. 

Los analistas advierten de que antes de lanzarse a la caza de dividendos hay que considerar que los fundamentales de la compañía permitan la recurrencia de pagos y calcular los costes de corretaje de cada bróker

Banco Santander (6,49%), que este año reculó en el abono íntegro de su dividendo en efectivo, es la siguiente más ‘generosa’ del sector, seguida por BBVA (6,15%) y Bankinter (5,54%). Del sector financiero se hace hueco también, en novena posición de la tabla, la aseguradora Mapfre, que actualmente aporta a sus accionistas unos rendimientos por este concepto del 6,15%.

La petrolera Repsol, que ha visto su cotización afectada también por los bamboleos en la cotización del crudo y el miedo a una recesión global que paralice la demanda de su principal producto, ocupa el quinto puesto del ranking, con una rentabilidad del 7,08%. La siguiente de la tabla es Telefónica, que alcanza un 6,7% a consecuencia de su apuesta por el pago de dividendos en efectivo y una cotización penalizada por el reciente castigo que el mercado ha propinado a todo el sector de telecomunicaciones en Europa.

Una que entiende bien de castigos recientes es Ence, habitual farolillo rojo de la tabla de revalorizaciones del Ibex 35 en los últimos meses. La compañía de energía y celulosa ha encontrado en este retroceso el impulso para escalar posiciones en esta tabla, al igual que en la subida de dividendo anunciada para este año a pesar de la caída de sus beneficio. Así ha conseguido alcanzar una cota del 6,25%.

El olimpo de las rentabilidades por dividendo superiores al 5% lo completan tres valores habituales en estas lides: EndesaACS Red Eléctrica. La primera sigue siendo protagonista habitual de generosos repartos de caja fuerte para nutrir las arcas de su matriz italiana, Enel, con lo que alcanza un rendimiento del 6,12% para sus dueños y sus compañeros de accionariado. La constructora, habitual al pago en papelitos, ofrece un 5,65% a sus inversores, mientras que la tercera marca un 5,59% en buena medida a consecuencia también de la inestabilidad que ha generado el ya comentado recorte de retribuciones propuesto por el superregulador.

OTRAS CINCO POR ENCIMA DEL 4%

Por si la lista de valores fuera poco extensa, hay otros cinco que aportan a sus accionistas rentabilidades superiores al 4%. Siempre según las métricas de Thomson Reuters, e trata de Mediaset España (5,44%), cuya mayor entereza en bolsa le ha supuesto perder el trono de más ‘generosa’ que ocupaba a finales del año pasado, Aena (4,24%), Naturgy (4,22%), Acerinox (4,12%), Merlin Properties (4,11%) y el Sabadell (4,01%). Si se incluyen estos valores en el recuento, son más de dos tercios de los valores que componen la actual cesta del Ibex 35 los que rentan más de un 4%.

La cifra y la variedad de compañías que superan la cota es más que elocuente si se tiene en cuenta que los depósitos bancarios a un año, producto estrella del ahorrador español, apenas rinden al 0,05%, según los datos más recientes publicados por el Banco de España. Si la comparativa es con las letras del Tesoro Público a 12 meses, la brecha es más que evidente, pues estas rentan un -0,489% en contra de la cartera de sus tenedores. Incluso con los bonos a diez años, donde la permanencia de la inversión para acceder a estos tipos es muy superior a la que requiere el cobro de dividendos, se queda actualmente en el 0,16%. Y, aún más, en las últimas sesiones de mayor volatilidad ha llegado a replegar velas hasta el 0,023%.

AVISO A RENTISTAS

A pesar de las cifras de estos rendimientos, los expertos lanzan dos mensajes de cautela a los rentistas a la caza de los mejores pagos. El primero de ellos es que los inversores deben considerar que se trata de rentabilidades brutas, pues al importe recibido de la compañía se le deben restar los gastos de corretaje de la casa de bolsa en la que cada inversor tenga abierta su cuenta de valores, así como los pertinentes impuestos en cada caso.

La segunda advertencia hace hincapié en las previsiones sobre las compañías, pues una rentabilidad por dividendo alta no tiene por qué ser siempre sinónimo de salud financiera, sino que con pagos modestos y una espiral bajista de cotización que descuente un futuro incierto para una cotizada se puede escalar muy lejos en la tabla de rendimientos mientras la calidad de su balance puede estar más y más en entredicho. Por este motivo, los analistas aconsejan contrastar previsiones de negocio antes de lanzarse a la entrada en una compañía guiados solo por la rentabilidad de un dividendo que, además, podría tener amenazada su supervivencia en la cuantía de sus últimos repartos.

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