Enésimo toque de atención del Banco de España a la política de dividendos de los bancos. La ‘elevada’ generosidad del sector con sus accionistas no gusta, ni mucho menos, a la institución comandada por Pablo Hernández de Cos y, en las últimas semanas se han repetido las llamadas para que las entidades se ajusten al difícil escenario de tipos negativos al que se enfrentan. 

El último aviso ha llegado de la mano de la subgobernadora Margarita Delgado. Después de que la semana pasada animase a los bancos a ser “muy discretos” con sus dividendos, este miércoles recomendaba al sector recuperar los pagos bajo la fórmula de scrip dividend, en la que los accionistas eligen cobrar su retribución en efectivo o en acciones. “Esta fórmula permite aunar la retribución del capital con la generación orgánica del mismo, aunque acarree una cierta dilución del beneficio por acción”, explicó Delgado durante su intervención en un evento organizado por KPMG. 

El organismo ya dejó claro en su último Informe de Estabilidad Financiera, correspondiente a primavera, que la caída en el último año de la ratio CET 1, de máxima calidad, contrasta con la subida de los dividendos repartidos, con un ‘payout’ (porcentaje del beneficio destinado a la retribución al accionista) del entorno del 50% en el sector. “El Banco de España no está lanzando una advertencia para el presente más inmediato; más bien quiere cubrirse las espaldas por lo que pueda venir”, explica Nuria Álvarez, analista de Renta 4 Banco. 

En este sentido, los expertos apuntan al riesgo de que las entidades no cuenten con la holgura suficiente para hacer frente a determinadas situaciones sin dañar su solvencia, como una recesión económica, un nuevo retraso en la subida de los tipos de interés o las propias exigencias del requerimiento regulatorio europeo MREL (mínimo requerido de pasivos elegibles) y Basilea IV. 

¿ALGO MÁS QUE UN ‘CONSEJO’?

Aunque de momento es solo una recomendación, no sería la primera vez que el Banco de España ‘toca’ la política de dividendos en el sector. En 2013, el supervisor restringió el pago en efectivo al 25% del beneficio consolidado, favoreciendo un reparto en acciones que, poco a poco, los bancos han ido desterrando para volver al ‘cash’.

De momento, las entidades prefieren hacer oídos sordos. Banco Santander ha sido la única en dar marcha atrás en su objetivo de repartir todo su dividendo en efectivo este año. Pero hasta ahí. CaixaBank anunció recientemente su intención de hacer un único pago en efectivo en 2019, superior al del año pasado con un ‘payout’ de hasta el 60%. 

BBVA también ha prometido que la cifra estará entre el 35% y el 40% este año en dos pagos, mientras que la parte del beneficio destinada al dividendo en Bankinter y Sabadell también ronda el 50%. Por no hablar de Bankia, que aspira a repartir 1.000 milliones de euros en su Plan Estratégico a 2020. 

“Ahora mismo, recortar el dividendo aunque sea para reforzar capital implica mandar un mensaje al mercado de que las cosas están peor de lo que están”, advierte Álvarez. De hecho, el sector, tras sus caídas en bolsa, presume de una rentabilidad por dividendo superior a la media del 4,4% que muestra el Ibex 35. Según datos de Thomson Reuters, la rentabilidad por dividendo de CaixaBank llega al 5,9%; la de Bankia, al 5,6%; la del Santander, al 5,5%; la del BBVA, al 5,25%, la de Bankinter al 4,7%; la del Sabadell, al 3,2%. Fuera del Ibex, la de Unicaja es del 5% y la de Liberbank del 2%.

CAPACIDAD INTACTA

Los expertos lo tienen claro. “Hoy por hoy, la capacidad de los bancos para repartir dividendos se sostiene”, indican. Desde Renta 4 apuntan a que no se verán recortes en la retribución “al menos este año y el siguiente”, en un entorno en el que “los requisitos regulatorios de capital están por debajo del 12% que el mercado sí exige al sector”. 

Álvarez recuerda que entidades como Bankia cuentan con un CET 1 del 13%, frente a los requerimientos del 9,25%. “Santander tiene menos margen, con una exigencia del 9,7% frente a la previsión de que este semestre lo cierre por debajo del 11%”, advierte. Los analistas insisten en que aunque la solvencia de algunos bancos españoles puedan estar por debajo de los de algunos competidores europeos, “la ratio está en línea con los requerimientos regulatorios, aunque no con las exigencias del mercado”. 

Pese a ello, es evidente que las entidades deben perfilar su estrategia para mejorar sus cifras de solvencia. De hecho, Delgado ha dejado claro que la mayoría de países ha activado colchones anticíclicos, dejando la puerta abierta a que España sea el siguiente en subir los requisitos. 

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