Se han encendido las alarmas en el Ibex 35. Los principales responsables de algunas de las grandes empresas españolas llaman a poner en orden las cuentas públicas y reclaman empezar una senda de ajuste de la deuda pública.

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Los niveles actuales, según el Banco de España, rondan el 125% del Producto Interior Bruto (PIB), pero la previsión es que pueda seguir subiendo durante los próximos meses. Eso es algo que preocupa, y mucho, a los empresarios de cara a poner unos cimientos sólidos para la recuperación económica. 

La primera en dar la voz de alarma fue la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, quien recordó que estamos ante un elemento "que nos hace vulnerables" de cara a los próximos años. De ahí que pidiera "huir de los triunfalismos" y reclamaba que los fondos europeos se inviertan realmente en transformar la economía española y en crecer para poder reducir los niveles de deuda pública que tiene España en este momento. 

La deuda del Estado

Según el Banco de España, el Estado adeuda en estos momentos 1,3 billones de euros. Una deuda por la que, afortunadamente, se paga un tipo de interés medio del 1,663%. Gracias, en buena medida, a la política de tipos cero del Banco Central Europeo (BCE) que permite financiarse negativo en algunas emisiones a corto plazo, pero también a las compras de deuda pública que lleva a cabo el BCE. 

La entidad que preside Christine Lagarde mantiene activos dos programas de deuda pública: el Programa de compra de emergencia en Pandemia (PEPP) y el Programa de adquisición de activos del sector públicoGracias a ellos los tipos se mantienen bajos, y las primas de riesgo de los estados europeos aguantan el tipo frente a la desconfianza de los inversores. 

En estos momentos el BCE se ha hecho con 424.349 millones de euros, lo que supone cerca de un 35% de la deuda emitida por nuestro país. Una situación que ayuda a que el esfuerzo que deba hacer el Tesoro a la hora de colocar emisiones de deuda sea menor que si no existiera la ayuda del regulador. 

Aunque Lagarde ha garantizado que la política monetaria del regulador va a continuar siendo expansiva, y que se buscarán soluciones "creativas" para ayudar a los Estados en plena crisis provocada por la pandemia, en el mercado existe desconfianza por los movimientos que puedan venir a futuro. 

Los precios

La inflación en la Eurozona alcanzó en julio el 2,2% por lo que está ya por encima del objetivo del 2% que fija el Banco Central. Sin embargo, por ahora, el regulador no tiene interés en tocar las políticas para no perjudicar la recuperación. Sin embargo, todo podría cambiar si la Reserva Federal de EEUU (FED) decidiera dar un giro radical. 

En su última reunión la FED mantuvo su política inalterable. Sin embargo, puso encima de la mesa una coletilla que dejó a más de un inversor y de dos con la mosca encima de la oreja: "Continuaremos evaluando el progreso hacia nuestros objetivos en las próximas reuniones". O lo que es lo mismo, empieza a lanzar advertencias de que, llegado el momento, habrá que tomar decisiones. 

Si ese momento llegara, es probable que el BCE más tarde o más temprano se viera obligado a reaccionar. Eso es lo que ha llevado, por ejemplo, a Telefónica a señalar en su informe semestral que "los elevados niveles de deuda pública acumulados son un riesgo adicional en caso de estrés financiero". 

Y es que si la política monetaria cambia, las emisiones del Tesoro podrían sufrir un serio revés en forma de subida de tipos. O lo que es lo mismo, de mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversores.

Fondos europeos 

Tanto es así que el CEO de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, alertaba este viernes de la necesidad de "asegurar la sostenibilidad de la deuda" para que "no exista dependencia de los programas del BC", y para eso "queda mucho trabajo" por hacer. 

Gortázar y Dancausa reclamaron a lo largo de la semana reformas en la economía para hacer la economía más eficiente. Se trata de mantener un crecimiento robusto que permita -poco a poco- repagar la deuda que tenemos pendiente. Un crecimiento que puede estar en torno al 6% para este año y el siguiente, según los cálculos de CaixaBank Research. 

Para el CEO de BBVA, Onur Genç, el nivel de endeudamiento público "es elevado", de ahí que coincida en que es necesario "poner el foco en el crecimiento". Ahora bien, resta cierta importancia dado que otros Estados en la Unión Europea están peor que España, en referencia -sobre todo- a Italia, Grecia o Portugal. 

Los inversores

En lo que coinciden todos los responsables de estas compañías es en la importancia que van a tener para afianzar ese crecimiento los fondos europeos. Reclaman para ello que se inviertan en procesos realmente transformadores que permitan reforzar la situación de la economía española. 

En las próximas semanas llegarán los primeros 9.000 millones de euros procedentes del programa Next Generation, y a lo largo del presente curso deberían llegar otros 11.000 millones de euros. De ellos, el 55% van a ser gestionados por las Comunidades Autónomas, según ha trasladado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a los presidentes regionales en la cumbre celebrada en Salamanca. 

Sea como sea, lo que está claro es que el endeudamiento público empieza a estar ya en el debate de empresas e inversores. No se puede olvidar que durante la gira por Estados Unidos de Pedro Sánchez hace un par de semanas, éste fue uno de los temas estrella que los inversores con los que se reunió pusieron encima de la mesa. 

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