Bruselas

Cuarto día consecutivo en Bruselas de la cumbre del Covid-19, que batirá todos los récords de duración de la historia de la UE. Los líderes europeos avanzan a paso lento pero ahora ya seguro hacia un acuerdo histórico sobre un fondo de reconstrucción para afrontar la crisis del coronavirus, basado en la emisión a gran escala de deuda pública.

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Eso sí, el pacto conllevará recortes respecto a la propuesta original de la Comisión debido a la presión de los países nórdicos. Recortes que perjudican especialmente a España e Italia, los países más golpeados por la pandemia y que necesitan ahora más ayuda de la UE. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aspiraba a lograr 140.000 millones de euros en esta cumbre.

Ursula von der Leyen había planteado un instrumento dotado con 750.000 millones de euros. 500.000 millones en subvenciones a fondo perdido para no sobrecargar la deuda de Madrid y Roma y 250.000 millones en créditos a devolver. Esta propuesta contaba además con el respaldo de Emmanuel Macron y Angela Merkel. Pero ni siquiera este aval le ha salvado de la tijera.

Tras pasar en blanco la noche del domingo al lunes, los líderes europeos han llegado a un primer acuerdo para recortar el volumen de subvenciones a 390.000 millones de euros. El pacto se ha ratificado durante una breve sesión plenaria a las 5:30 de la mañana. Sobre el tamaño total del fondo todavía no hay acuerdo, confirman a EL ESPAÑOL fuentes europeas. Podría recortarse también o quedarse en 750.000 millones compensando la rebaja de transferencias con una subida de los créditos.

Las rebajas son una concesión al club de los frugales nórdicos (Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia), que llevan días bloqueando la cumbre y se han resistido hasta el final, con uñas y dientes, a las subvenciones a España e Italia. Tanto Pedro Sánchez como Giuseppe Conte se han visto obligados a ceder respecto a sus pretensiones iniciales y a aceptar este nuevo recorte.

Sin impacto macroeconómico

El presidente del Gobierno había pedido inicialmente un fondo de 1,5 billones de euros basado íntegramente en subvenciones. Después aceptó el plan de Von der Leyen. Y hasta ayer mismo defendía en la cumbre que el volumen de transferencias no podía bajar de 400.000 millones de euros porque de lo contrario no tendría impacto macroeconómico. Ahora se conforma con este umbral mínimo.

El primer pacto sobre las subvenciones despeja el camino para cerrar el resto de piezas del fondo anticrisis y del presupuesto plurianual de la UE para 2021-2027 durante las próximas horas. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha convocado una nueva sesión plenaria a partir de las 16:00 horas. A esa reunión se presentará ya probablemente el acuerdo final.

"Estamos trabajando. Hemos realizado algunos progresos progresos, pero todavía no estamos ahí", ha declarado el primer ministro holandés, Mark Rutte, que se ha convertido estos días en la persona más odiada en Bruselas por su postura de extrema dureza y su exigencia de tutelar las reformas en España y en Italia. "No me importa. Estoy luchando por los holandeses y por una Europa fuerte", sostiene.

Las condiciones en materia de ajustes y reformas que se exigirán a Madrid y Roma a cambio de las ayudas y el mecanismo de supervisión para garantizar que cumplan todavía no está cerrado. Pero lo que es ya prácticamente seguro es que se mantendrá el 'freno de emergencia' propuesto por Charles Michel, que en la práctica da a Rutte poder de veto para paralizar las ayudas a España.  

Una noche tormentosa

La noche en blanco comenzaba con una tormentosa cena de trabajo el domingo. Allí volvieron a dispararse la tensión y los reproches, sobre todo contra Rutte por bloquear cualquier intento de solución. Fue un momento "muy duro" en el que Macron y Merkel tuvieron que dar "un puñetazo en la mesa" contra los frugales, explican fuentes diplomáticas. El presidente del Consejo Europeo decretó una pausa de 45 minutos que al final se convirtió en más de 6 horas.

A medianoche parecía que la cumbre estaba a punto de estallar. Se desencadenó una tormenta de reproches cruzados y filtraciones interesadas: se había activado el juego de reparto de culpas. Las grandes potencias dirigieron su potencia de fuego contra el canciller austriaco, Sebastian Kurz: "No escucha, bloquea y se dedica a atender a su prensa".

También acusaban a Holanda y Austria de "instrumentalizar" el debate sobre el Estado de derecho -cuyo respeto exigen ambos países como condición para desbloquear fondos en países como Hungría y Polonia- como pretexto para mantener el bloqueo. Intentaron además dividir al grupo señalando a Dinamarca, Suecia y Finlandia como los 'buenos' frente a la intransigencia de Rutte y Kurz.

Al final, la sangre no llegó al río. En el instante anterior a la ruptura, el ambiente se calmó, el silencio se impuso y los diferentes bandos en liza han negociado toda la noche a múltiples bandas y de forma muy discreta hasta cerrar este primer acuerdo sobre las subvenciones.

El presidente Macron atribuye el cambio de actitud de los frugales a la máxima presión que han ejercido sobre ellos tanto él como Merkel. "El motor franco-alemán ha hecho todo lo posible para conducir a los más reticentes hacia alrededor de 400.000 millones en subvenciones", señalan las fuentes consultadas. Sánchez de momento guarda silencio: ni él ni su equipo han querido valorar este acuerdo inicial o dar explicaciones sobre la marcha de las negociaciones.