Bruselas

La presidenta de la Comisión Europea, la conservadora alemana Ursula Von der Leyen, ha propuesto este miércoles crear un fondo de reconstrucción de 750.000 millones de euros basado en la emisión de deuda a gran escala por parte de la UE. El objetivo es hacer frente a la crisis del coronavirus, que provocará un desplome sin precedentes de hasta el 12% en la economía europea.

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Este instrumento sin precedentes está pensado para salir al rescate de Italia y España, los países de la UE más golpeados por la pandemia y los que tienen menos margen presupuestario para ayudar a trabajadores y empresas. De los 750.000 millones, 500.000 serán subvenciones a fondo perdido para no aumentar el endeudamiento de París y Roma y los otros 250.000 serán préstamos.

"O cada cual va por su cuenta, dejando atrás a algunos países, regiones y personas y aceptando una Unión dividida entre ricos y pobres, o recorremos el camino juntos. Damos un salto adelante. Sentamos una base sólida para nuestros ciudadanos y para la nueva generación. Para mi la elección es simple. Quiero que demos un nuevo paso audaz juntos", ha dicho Von der Leyen ante el pleno de la Eurocámara.

Según la clave de reparto que maneja Bruselas, España podría acceder a hasta 140.500 millones del fondo de reconstrucción (el 19% del total). De esta cantidad, 77.324 millones serían subvenciones a fondo perdido, mientras que 63.122 millones consistirían en créditos a devolver. Nuestro país sería el segundo beneficiario, sólo por detrás de Italia, para la que se reservan 173.000 millones de euros. No todo el dinero ha sido preasignado por países porque una parte se destinará a asistir a empresas con problemas o reforzar inversiones estratégicas.

Propuesta de Bruselas para repartir el fondo de reconstrucción de 750.000 millones

El plan de Von der Leyen se basa en el acuerdo alcanzado la semana pasada por Francia y Alemania para que Bruselas emita deuda a gran escala utilizando como garantía el presupuesto plurianual de la UE. Sin embargo, va más allá de los 500.000 millones que habían pactado París y Berlín en subvenciones. Pero el extra de 250.000 millones se distribuirá en créditos.

La Comisión plantea que la deuda emitida para financiar este fondo de reconstrucción tenga un vencimiento a 30 años y se devuelva entre 2028 y 2058.

Para pagar esta deuda de la UE sin aumentar las contribuciones de los Estados miembros, Bruselas propone crear una serie de nuevos impuestos de la UEuna tasa a los plásticos, los ingresos del sistema de comercio de emisiones, una tasa al carbono en frontera, una tasa de mercado único para las multinacionales y una tasa digital.

La mayor parte del dinero del fondo de reconstrucción estará condicionado a que los países beneficiarios se comprometan a realizar reformas económicas. Los Gobiernos que requieran asistencia deben presentar al Ejecutivo comunitario un plan de reformas e inversión (con calendario y estimación de costes) basado en las recomendaciones que la UE dirige cada año a todos los Estados miembros.

Condicionado a reformas económicas

En el caso de España, las peticiones de Bruselas que se repiten año tras año son no revertir la reforma laboral sino profundizarla para reducir la temporalidad y adoptar nuevas medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, además de combatir el abandono escolar con un pacto educativo, entre otras cuestiones

Subvenciones y créditos en la ayuda a la reconstrucción de la UE a España

El dinero de la UE deberá además invertirse de forma preferente en las prioridades políticas de la Comisión Von der Leyen: la transición digital y el Pacto Verde para combatir el cambio climático y lograr el objetivo de emisiones cero de aquí a 2050.

Las ayudas del fondo de reconstrucción se destinarán también a reforzar la política agrícola y de cohesión. Además, Bruselas propone consagrar 31.000 billones de euros para ayudar directamente a las empresas más golpeadas por la crisis del coronovirus. 

En paralelo al fondo de reconstrucción de 750.000 millones de euros, Bruselas ha presentado este miércoles una propuesta revisada del presupuesto plurianual de la UE para 2021-2027, cuya negociación fracasó estrepitosamente en la última cumbre presencial de líderes europeos de febrero.

El Ejecutivo comunitario se basa en la última oferta de compromiso que elaboró el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, para la fallida cumbre de febrero: un techo de gasto del 1,1% del PIB, es decir, alrededor de 1,1 billones de euros en siete años. Una cantidad que ya entonces España e Italia consideraron insuficiente y los nórdicos excesiva. En total, el plan de Von der Leyen asciende a 1,850 billones de euros.

La negociación del fondo de reconstrucción de 750.000 millones y del presupuesto plurianual deberá realizarse en paralelo, puesto que el primero se sustenta en el segundo, lo que complicará todavía más los debates. El acuerdo requiere la unanimidad entre los Veintisiete Estados miembros y la ratificación de la Eurocámara.

¿Cuándo empezará a fluir el dinero hacia Madrid y Roma? Por definición, el próximo presupuesto plurianual empieza en 2021, así que la mayor parte de esta financiación estará disponible desde 2021. No obstante, consciente de la emergencia de la crisis, el Ejecutivo comunitario ha propuesto una solución provisional para adelantar 11.500 millones de euros al otoño.

El club de los frugales del Norte, en contra

La propuesta de Von der Leyen choca con la oposición del autodenominado 'club de los frugales': Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia. Son los aliados tradicionales de Angela Merkel que se han sentido traicionados por el cambio de posición de la canciller y se rebelan contra ella. Siguen rechazando cualquier mutualización de la deuda y piden que la ayuda a España e Italia sea en forma de préstamos y no de subvenciones.

"Las posiciones están muy alejadas y este es un expediente que se decide por unanimidad, así que las negociaciones llevarán tiempo. Es difícil imaginar que esta propuesta sea el resultado final de esas negociaciones", asegura un diplomático holandés después de conocer las ideas de Von der Leyen.

En contraste, España e Italia han acogido con entusiasmo el plan de Von der Leyen. "El Gobierno español acoge positivamente el paquete financiero presentado hoy por la Comisión Europea, que recoge muchas de las demandas que se han planteado desde España", explican fuentes de Moncloa. "Excelente señal de Bruselas, va en la dirección indicada por Italia", ha escrito el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

Con la presentación del plan de la Comisión comienza una dura negociación a cara de perro que volverá a enfrentar a Norte contra Sur, aunque el pacto entre París y Berlín debería facilitar el consenso. El siguiente paso es una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 27 para intentar acercar posiciones.

La próxima reunión está convocada para el 18 de junio, pero lo más probable es que se necesite otro encuentro adicional en julio. Un problema extra es que aún no está claro cuándo podrán retomarse las cumbres presenciales: las videoconferencias dificultan la negociación porque no permiten 'pasillos' ni 'confesionarios' ni reuniones con noches en blanco y fumata blanca al amanecer.