Bruselas

A medida que se acerca la decisiva videocumbre del próximo viernes 19 de junio, la bronca entre los países del Norte y del Sur de la UE vuelve a subir de volumen. Los líderes europeos discutirán por primera vez la propuesta de Bruselas de crear un fondo de reconstrucción de 750.000 millones de euros para salir al rescate de España e Italia, los países más golpeados por el coronavirus. Los primeros ministros del autodenominado club de los frugales (Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca) han publicado este martes un artículo conjunto para expresar su rechazo a este plan.

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La iniciativa de Ursula von der Leyen se basa en el acuerdo previo entre Alemania y Francia, que contemplaba 500.000 millones de euros exclusivamente en subvenciones a fondo perdido. La presidenta de la Comisión ha aumentado la dotación con 250.000 millones más en créditos baratos. Para financiar este fondo, Bruselas realizará una emisión de deuda sin precedentes utilizando como garantía el presupuesto de la UE.

El Ejecutivo comunitario ha elaborado incluso una propuesta provisional de reparto. España sería el segundo país que más se beneficiaría del fondo de reconstrucción, ya que podría acceder hasta 140.000 millones de euros entre préstamos y subvenciones. Italia está en primer lugar con 173.000 millones. Al Gobierno de Pedro Sánchez, este cálculo le parece "razonable" teniendo en cuenta el tamaño de la economía española, así como el impacto de la pandemia.

Pedro Sánchez y Giuseppe Conte conversan en una reunión del Consejo Europeo UE

Los países nórdicos contraatacan con una propuesta alternativa: sí a un fondo de reconstrucción pero con menos dinero (no aclaran exactamente cuánto). Y basado exclusivamente en préstamos que Madrid y Roma tendrían que devolver y que además engordarían su ya abultada deuda pública, precisamente lo que Emmanuel Macron y Angela Merkel quieren evitar.

"Parte de la reciente propuesta de la Comisión se basa en encontrar nuevas formas para que el bloque se financie a sí mismo. Pero lo que se llama dinero fresco o nuevo no existe. El dinero que se gaste tendrá que obtenerse y ser devuelto, por los contribuyentes", sostiene el artículo firmado conjuntamente por los primeros ministros de Holanda, Mark Rutte; Austria, Sebastian Kurz; Dinamarca, Mette Frederiksen; y Suecia, Stefan Lofven.

Los cuatro frugales admiten que la crisis del coronavirus provocará un hundimiento sin precedentes de la economía europea y por eso están dispuestos a apoyar una respuesta conjunta con el fin de amortiguar el golpe. "Pero al hacer esto, no se deben arrojar por la borda principios importantes. ¿Cómo podría ser repentinamente responsable gastar 500.000 millones de dinero prestado y enviar la factura al futuro?", denuncian.

Préstamos a cambio de reformas

Los países nórdicos aseguran que apoyan la creación de un fondo de emergencia "limitado en el tiempo" y que sólo debe estar abierto hasta finales de 2022. "El fondo "debe tener un tamaño significativo, pero no ser más grande de lo que pueden absorber de manera útil los Estados miembros durante la actual emergencia".

Además, los cuatro primeros ministros se atrincheran en su rechazo a las subvenciones a fondo perdido. "Creemos que cuando pedimos prestado dinero juntos en la UE, la manera más sensata de usar ese dinero es convertirlo en préstamos para aquellos que realmente lo necesitan, en los mejores términos", alega la misiva conjunta.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante una rueda de prensa UE

Finalmente, los frugales reclaman que la ayuda se concentre en los países más golpeados por la crisis y se quejan de que Bruselas haya usado estadísticas antiguas para decidir el reparto. Sobre las condiciones que se exigirán a España e Italia a cambio de la ayuda, la carta habla únicamente de "reformas" para reiniciar la economía y hacerla más resistente de cara al futuro, cuyo principio rector debe ser la doble transición digital y verde que predica Von der Leyen. 

La carta conjunta de los frugales pone de relieve que brecha entre el Norte y el Sur de la UE sigue siendo muy grande y que el acuerdo sobre el fondo de reconstrucción va a ser muy difícil. De hecho, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ya ha descartado que pueda lograrse un compromiso en la videocumbre del viernes. Su único objetivo es acercar posturas de cara a un encuentro presencial en julio.

Pese a todo, los nórdicos aseguran que un pacto simultáneo sobre el fondo de reconstrucción y sobre el presupuesto plurianual de la UE para 2021-2027 todavía es posible. "Estamos convencidos de que se encontrará un compromiso que haga a Europa más verde, más fuerte y más resistente, a la vez que refuerza las economías de los Estados miembros y adapta a la Unión para el futuro", concluye la misiva.