La tormenta perfecta parece haberse formado sobre los mercados financieros. La incertidumbre que genera el coronavirus sobre las economías mundiales, unida a la guerra abierta que Arabia Saudí ha declarado a Rusia por los precios del petróleo, son los ingredientes perfectos para que los inversores hayan entrado en modo pánico.

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Ventas generalizadas en todos los índices mundiales. Sin excepción. En España, el Ibex 35 se dejaba este lunes un 7,96%, el Euro Stoxx perdía un 7,92% y en Estados Unidos las cosas no eran mucho mejores. Las caídas rondaron el 7% en los principales indicadores de Wall Street, que incluso se vio obligado a suspender durante 15 minutos la negociación del S&P 500 al superar el límite máximo de caídas que puede soportar el indicador.

La principal incógnita que subyace es el tiempo que tardará en contenerse el avance del coronavirus y, por tanto, la magnitud económica que supondrá para la economía. De hecho, ya hay firmas como A&G que dan por descontada “una recesión técnica” durante el presente ejercicio. Es decir, adiós a la posibilidad de una recuperación en V, con una caída muy rápida ahora para, posteriormente, volver a subir con la misma intensidad.

Miedo a la recesión

A&G no es la única que vislumbra ya una recesión técnica del crecimiento global. También lo decía la pasada semana la patronal bancaria mundial. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) estima que el crecimiento para este año será del 1%; es decir, un escenario de caída de la economía, ya que se sitúa por debajo del 1,3%.

No son las únicas. También desde Berenberg se considera que hay algunos países que pueden caer en la recesión. Es el caso de Alemania, Italia o Japón. Los analistas de la firma avisan de que la Eurozona también podría caer en conjunto en un período de crecimiento negativo.

Philippe Waechter, Jefe de Investigación Económica de Ostrum AM, recuerda que “es cierto que los contagios han alcanzado el máximo en China, pero eso no significa que la recuperación sea inminente”.

Según sus datos, “la tasa de utilización de las factorías está más cerca del 40% que del objetivo oficial del 75%. Y en Italia, las medidas restrictivas afectan al 40% del PIB del país; otros países probablemente tomarán medidas similares en las próximas semanas para contener la epidemia”.

¿Qué harán los bancos centrales?

Ante este escenario, se hacen esenciales las políticas de Bancos Centrales y gobiernos nacionales. Para el responsable de Serenity Markets, José Luis Cava, lo primero que tendría que hacer la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) es “lanzar una QE (expansión cuantitativa) y, en paralelo, “una acción coordinada para impulsar el gasto público”.

En esas anda la Unión Europea, que ya ha avisado de que está dispuesta a ser ‘flexible’ con los déficits para intentar superar este bache. También el Banco Central Europeo, cuyo consejo de gobierno se reúne este jueves.

Christine Lagarde tendrá su primera prueba de fuego y, como dicen desde PIMCO, “la luna de miel” que el organismo vivía hasta ahora con los mercados se ha terminado. La firma considera que el regulador tendrá que sacar buena parte de la artillería pesada, y no tiene muchas opciones.

¿Qué puede hacer? Pues básicamente tratar de inyectar algo más de dinero en el mercado. Para ello podría aumentar las compras de activos netos hasta los 40.000 millones mensuales, pero también flexibilizar la condicionalidad de las subastas de TLTRO para las entidades, entre otras.

Objetivo: evitar el 'shock'

De lo que se trata es de evitar que un ‘shock’ crediticio similar al de la crisis del año 2007. Es decir, que la falta de dinero en circulación pueda impedir la refinanciación de una gran empresa o que se frenen las inversiones corporativas.

Eso mismo es lo que explica la decisión de la FED de recortar tipos medio punto porcentual la semana pasada. Se trata de dinamizar la economía, algo todavía mucho más importante en un momento en el que el petróleo está cayendo a marchas forzadas por la guerra abierta entre Arabia Saudí y Rusia.

La intención de Arabia Saudí es ‘tirar’ por los suelos el precio para forzar a Rusia a aceptar sus intenciones de recortar la producción de crudo. El país tiene capacidad para aguantar precios ‘a derribo’ por debajo de los 30 dólares. Pero no sólo eso. El movimiento de Arabia Saudí se llevará por delante a los principales actores de fracking de Estados Unidos.

Este negocio a un precio inferior a los 50 dólares no resulta rentable, lo que podría provocar problemas en muchas de esas empresas si se mantiene la situación actual. Así lo explica el economista jefe del IIF, Robin Brooks, quien advierte ya un escenario ‘estresado’ en el mercado de crédito, aunque todavía muy alejado de los niveles previos a la crisis económica del año 2007.

El peor escenario que podría producirse en este sentido es la quiebra de una gran empresa y en eso están ahora mismo Gobiernos y Bancos Centrales. ¿Serán capaces de lograrlo? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, los mercados seguirán vigilantes y descontando que la recesión está a la vuelta de la esquina.