Llegar por sorpresa a la secretaría general del PSOE y priorizar las políticas de memoria histórica en sus mandatos son dos de los puntos en común que comparten José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Sin embargo, el Covid-19 ha provocado que tengan otro más: ser presidentes del Gobierno de España que se han enfrentado a una crisis económica sin precedentes por su naturaleza y profundidad.

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De hecho, se podría decir que el papel de Sánchez es más complicado que el de Zapatero. Si bien entre los 101 días que hubo entre octubre de 2008 y febrero de 2009 la crisis financiera destruyó 901.387 puestos de trabajo, la pandemia del coronavirus solo ha necesitado 14 días (desde que se comenzaron a cerrar los colegios en varias regiones hasta que terminó marzo) para llevarse por delante 898.822 empleos.

Es decir, que mientras que la crisis de Lehman Brothers acababa unos 8.900 puestos de trabajo al día, el Covid-19 destruye cada 24 horas 64.200. De esta manera, el ‘parón’ económico en el que se ha sumido España por la emergencia sanitaria (por la práctica paralización de toda actividad productiva) destruye siete veces más empleo que la Gran Recesión.

En cualquier caso, cabe recordar que la destrucción de empleo de la crisis financiera que empezó en la década pasada fue una carrera de fondo. Desde 2009 se dio un incremento paulatino del desempleo que llevó a que más de seis millones de personas engrosaran las listas del paro en 2013, un año después de que Mariano Rajoy sucediera a Zapatero como presidente del Gobierno. Los parados llegaron a suponer casi el 27% de la población activa.

La diferencia entre ambas emergencias, esperan en el Gobierno de Sánchez, es que la temporalidad del impacto sanitario y económico de la pandemia se quede en el corto plazo a pesar de ser más elevado. De no ser así, el mercado laboral español se enfrentaría a cifras catastróficas.

La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) ya apunta en esta dirección. Según su último informe, en abril el descenso de afiliados a la Seguridad Social podría alcanzar los 750.000. De hecho, con respecto al 12 de marzo (que es cuando comenzó el cierre de los colegios en varias comunidades autónomas), la pérdida de empleos acumulada a final de abril sería de 1,2 millones.

Cifras históricas

Sin ahondar en el drama, lo cierto es que España se enfrenta a una situación histórica. Nunca se habían perdido tantos afiliados en la Seguridad Social ni tantas personas habían engrosado en las listas del paro en tan poco tiempo (la lista de personas inscritas en el Servicio Público de Empleo Estatal sumó 302.265 nuevos demandantes en marzo respecto a febrero).

Y todo ello por la 'parada técnica' que en la economía española han provocado el coronavirus y las medidas para contenerlo, como son el confinamiento y la aprobación del estado de alarma, que a su vez han llevado a la suspensión de las actividades productivas no esenciales

Pero hay algo que no cambia con el paso de los años: los más perjudicados por las crisis son los trabajadores temporales. Casi el 70% de las afiliaciones a la Seguridad Social perdidas en este periodo de ‘cierre nacional’ por el Covid-19 corresponden a este colectivo.

De ahí que el Gobierno tomara el viernes pasado la agresiva medida de limitar el despido y la extinción de trabajos temporales. A esto se ha añadido la aprobación esta semana de un subsidio de 440 euros para aquellos cuyo contrato ya hubiera acabado y no tuvieran acceso a una prestación de desempleo.

La visión sobre los problemas que genera la temporalidad no es solo estatal, sino también autonómica. En Cataluña el aumento del paro registrado fue de 21.833 personas. La región tiene a día de hoy un total de 417.000 personas desempleadas, un 5% más que a finales de febrero a causa del coronavirus.

El consejero de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat, Chakir el Homrani, ha achacado esta situación a las "decisiones de las empresas de rescindir los contratos de los trabajadores con contrato temporal y de no hacer nuevas contrataciones a raíz de la pandemia".

“Probablemente, sin el exceso de temporalidad y la extraordinaria flexibilidad del mercado laboral, no se hubiera producido este incremento del paro en marzo", ha asegurado el consejero. "Una cuarta parte del incremento del paro procede de las empresas de trabajo temporal, donde un total de 5.115 trabajadores han visto rescindidos sus contratos".

El más afectado

El sector más impactado por la pérdida de temporales fue el de la construcción. A pesar de que como actividad se ha podido mantener hasta este martes, le corresponden 152.000 de las afiliaciones a la Seguridad Social perdidas en la última quincena.

Sobre la caída en la construcción, José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha opinado que pese a que se permitía trabajar hasta finales de mes, la reducción de la afiliación no fue en los primeros días, sino que fue más a finales de mes. "Es conocido que este es un sector con una temporalidad extraordinariamente alta y es un candidato a tener un ajuste más rápido", ha añadido.

El responsable de la Caja Única ha asegurado que tras la "situación temporal de la crisis" habrá una "recuperación plena" de la actividad en España, pero no se atreve a poner plazos para ello. Pero parece claro que mientras mas tarde en llegar, peor será el desplome que ya está sufriendo el mercado laboral español y cuyo horizonte, por lo pronto, no tiene fin.

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