La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantiene el foco en la lucha contra la inflación. La institución presidida por Jerome Powell ha decidido este miércoles elevar los tipos de interés 25 puntos básicos, pese a la quiebra de tres entidades estadounidenses -Silicon Valley Bank, Signature Bank y Silvergate- en 48 horas. De esta forma, las tasas de referencia se sitúan ahora en el rango de entre el 4,75% y el 5%, niveles no vistos desde 2007.

La Fed ha optado por subir los tipos de interés a pesar de que esta decisión pueda agravar las tensiones del sistema financiero. Hacer una pausa podría haber sido prudente en el entorno actual, pero también habría supuesto mandar al mercado el mensaje de que el compromiso de la institución frente a la inflación no es tan férreo o que la situación del sector bancario es aún peor.

Así, el banco central estadounidense ha elevado el precio del dinero en las nueve reuniones celebradas desde marzo de 2022, cuando comenzó el ciclo de incrementos con el objetivo de poner coto a una inflación desbocada. Desde entonces, y hasta ahora, ha incrementado las tasas de referencia 475 puntos básicos.

"El sistema bancario estadounidense es sólido y resistente", ha subrayado la Fed en el comunicado posterior al encuentro. En el mismo documento reconoce que "es probable que los recientes acontecimientos den lugar a un endurecimiento de las condiciones crediticias para los hogares y las empresas y afecten a la actividad económica, la contratación y la inflación".

El alcance de estos efectos, sin embargo, "es incierto". En el mencionado comunicado la Fed ya no señala que los "aumentos continuos" de los tipos de interés probablemente serán apropiados. Asimismo, ha eliminado la referencia a que la inflación "se ha suavizado" y la ha sustituido por la frase "sigue siendo elevada".

Sin pausa

A pesar de que finalmente los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Fed (el FOMC, por sus siglas en inglés) han decidido aumentar los tipos de interés, el mercado también concedía elevadas posibilidades a que los responsables de política monetaria hicieran una pausa ante las dudas sobre la solidez del sistema bancario estadounidense.

A raíz de las turbulencias bancarias -a la que se sumó la compra de Credit Suisse por parte de UBS y el rescate de First Republic Bank-, los principales responsables económicos del país -en particular la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y el presidente de la Fed, Jerome Powell- han tratado de asegurar a los ciudadanos y a los mercados que la situación no desembocará en una crisis financiera.

De hecho, la semana pasada la propia Fed anunció que pondrá a disposición de los bancos del país "fondos adicionales" con el objetivo de ayudar a garantizar que las entidades tengan la capacidad de satisfacer las necesidades "de todos sus depositantes".

Esta financiación adicional está disponible a través de la creación de un nuevo Programa de Financiamiento a Plazo Bancario (BTFP, por sus siglas en inglés), que ofrece préstamos de hasta un año de duración contra bonos del Tesoro de Estados Unidos, así como otros activos calificados como garantía, que serán valorados a la par.

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Asimismo, la institución abrió una investigación sobre la gestión y supervisión de Silicon Valley Bank (SBV), cuyas conclusiones se conocerán el próximo 1 de mayo.

A pesar de la actuación, la Fed, y especialmente su presidente, han sido objeto de duras críticas tanto por parte de miembros del Partido Republicano como del Demócrata, quienes cuestionan si el banco central estadounidense podría haber hecho más para evitar la caída de SVB.

Inflación

En cualquier caso, la Fed ha mantenido el rumbo en su lucha contra la inflación al elevar los tipos de interés 25 puntos básicos -como ya hizo en febrero- a pesar de que la escalada de los precios se ha moderado en Estados Unidos durante los últimos ocho meses.

Exactamente, el índice de precios al consumo (IPC) del país cerró febrero en el 6% en tasa interanual, cuatro décimas menos que en enero. Se trató, además, de la tasa menos abultada desde septiembre de 2021.

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La tasa interanual subyacente -que excluye del cálculo la energía y los alimentos frescos por su elevada volatilidad- se redujo en febrero al 5,5%, frente al 5,6% de enero. Este fue el menor aumento desde diciembre de 2021.

Sin embargo, el índice de precios de gasto de consumo personal de Estados Unidos (PCE) -la medida favorita de la Fed para evaluar la inflación- escaló en enero una décima, tanto en tasa general, hasta el 5,4%, como en subyacente, hasta el 4,7%.

Tipos

Además de subir los tipos de interés, los miembros del FOMC han actualizado sus estimaciones sobre la evolución de los tipos de interés, así como sus previsiones económicas.

El diagrama de puntos o dot plot -el gráfico en el que los responsables de la política monetaria reflejan sus perspectivas sobre las tasas de referencia- no se ha modificado en gran medida.

Así, los miembros de la estiman de media que los tipos de interés terminarán 2023 en el 5,1%, mismo porcentaje que esperaba en diciembre de 2022. Para 2024 los ven en el 4,3% y para 2025 en el 3,1%, frente al 4,1% y el 3,1% de hace tres meses.

La proyección central del instituto emisor apunta a que los tipos de interés se situarán en 2023 entre el 5,1% y el 5,6%, frente al rango de entre el 5,1% y el 5,4% de diciembre.

Para 2024 la previsión es que la horquilla esté entre el 3,9% y el 5,1%, frente al pronóstico anterior del 3,9% y el 4,9%. En 2025 esperan que las tasas se sitúen entre el 2,9% y el 3,9%, desde el 2,6%/3,9% contemplado con anterioridad.

Como ya sucedía en diciembre, cuando la Fed publicó sus últimas proyecciones, existe una gran disparidad entre sus diferentes miembros. De esta forma, las previsiones para 2023 van del 4,9% al 5,9%; las de 2024 del 3,4% al 5,6% y las de 2025 del 2,4% al 5,6%.

Previsiones

En cuanto a la evolución macroeconómica, la Fed ha empeorado sus perspectivas de crecimiento para 2023, mientras que ha elevado las de inflación.

Así, la institución espera que el producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos suba un 0,4% en 2023, una décima menos de lo esperado en diciembre. Para 2024 contempla un crecimiento del 1,2%, cuatro décimas menos, y del 1,9% para 2025, una décima más.

En el caso de la inflación, medida a través del PCE, la Fed estima que la subida de los precios se moderará al 3,3% este ejercicio, frente al 3,1% esperado hace tres meses. Las previsiones apuntan a que la inflación se reducirá al 2,5% en 2024 y al 2,1% en 2025, tal y como también anticipaba en diciembre.

Con respecto al desempleo, la Fed espera que la tasa de paro cierre el año en el 4,5%, una décima menos que en sus anteriores proyecciones, y que suba al 4,6% en 2024 y 2025, tal y como también esperaba a finales de 2022.