No ha habido sorpresas. Tal y como se esperaba, este miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha vuelto a elevar los tipos de interés. Lo ha hecho 75 puntos básicos hasta situar las tasas de referencia en la horquilla de entre el 3,75% y el 4%. Se trata de niveles no vistos desde finales de 2007, antes de que estallase la gran crisis financiera.

El banco central estadounidense ha elevado el precio del dinero en las últimas seis reuniones que ha mantenido. En exactamente 7 meses y 12 días, la institución presidida por Jerome Powell ha subido los tipos de interés 375 puntos básicos.

Se trata, por lo tanto, del ciclo de subida de tipos más pronunciado desde la década de 1980, cuando Paul Volcker era el presidente de la Fed. En marzo, el incremento fue de 25 puntos básicos y en mayo, de medio punto porcentual. Desde entonces, todas las alzas han sido de tres cuartos de punto.

Próxima subida

La Fed ha adelantado, además, que "serán apropiados" más "aumentos continuos" y "una política monetaria que sea lo suficientemente restrictiva" para devolver la inflación a su objetivo del 2%.

En la comparecencia de prensa posterior al encuentro, Powell ha destacado que la institución sigue “firmemente” comprometida con reducir la inflación" hasta la mencionada meta y ha advertido de que “es probable" que se necesite "una política monetaria restrictiva durante un tiempo”.

“Los datos de inflación más recientes son más altos de lo que se esperaba”, por lo que “no hay motivos para la complacencia”, ha afirmado.

"Para determinar el ritmo de los aumentos futuros, la institución tendrá en cuenta el endurecimiento acumulativo de la política monetaria" y en qué medida dicho endurecimiento "afecta a la actividad económica y la inflación" así como "a la evolución económica y financiera", ha apuntado la institución en un comunicado. Estas palabras suponen un cambio de lenguaje respecto a anteriores encuentros.

En cualquier caso, el banco central estadounidense estaría preparado para ajustar su postura "según corresponda si surgen riesgos que pudieran impedir alcanzar los objetivos" fijados por la Fed.

En sus decisiones, la institución tendrá en cuenta toda la información disponible, desde las condiciones del mercado laboral a las expectativas de inflación.

Así, esta ha podido ser la última reunión en la que los miembros del Comité Federal de Mercado abierto (FOMC) se han decantado por un aumento de la mencionada proporción. Al menos eso es lo que anticipaban hasta ahora muchos inversores y expertos, que esperan que el banco central estadounidense reduzca el ritmo de subidas en diciembre y que se decante por un alza de 50 puntos básicos.

Asimismo, el mercado espera que los tipos alcancen el nivel máximo del 5% en Estados Unidos en el primer trimestre de 2023 y que la Fed dé un giro de 180 grados en lo que a política monetaria se refiere a finales del próximo ejercicio. Sería entonces cuando tendría lugar el conocido como pivote de la Fed, al pasar de subir a bajar las tasas de referencia.

Nivel final

Estas expectativas, consideran los analistas de Allianz GI, no reflejan el potencial de subidas del precio del dinero que tendrán lugar en el futuro. Además, creen que “los tipos deberían permanecer en una meseta elevada durante un largo periodo de tiempo”.

Según ha explicado el propio Powell ante la prensa, los miembros del FOMC piensan que, a pesar de que “las condiciones financieras se han estrechado significativamente”, aún tardará un tiempo en apreciarse el efecto total del endurecimiento monetario. En su opinión, “la reducción de la inflación requerirá un crecimiento por debajo de la tendencia”.

Al ser preguntado por la subida de tipos de diciembre, Powell ha reconocido que los miembros de la Fed han discutido sobre el tema, aunque aún no se ha tomado una decisión.

Al respecto, ha considerado que más relevante que el ritmo de las subidas de las tasas es hasta dónde tienen que llegar. "Los datos recibidos desde nuestra última reunión sugieren que el nivel final de los tipos de interés será más alto de lo esperado anteriormente", ha advertido.

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La última vez que el mercado se dejó llevar por una narrativa de cambio de rumbo fue durante el verano. Powell entonces se vio obligado a dar un discurso muy duro en Jackson Hole -en el que mencionó que las empresas y familias sufrirían "algo de dolor"- y la Fed terminó realizando más subidas de las que quizás había previsto originalmente.

En cualquier caso, para que la Fed comience a reducir el precio del dinero, apuntan los expertos de Natixis IM, se deben dar tres condiciones: "un crecimiento por debajo de la tendencia actual, un mercado laboral más relajado y pruebas claras y convincentes de que la inflación avanza hacia el objetivo del 2%" marcado por la institución.

Economía

Entre la reunión que el banco central estadounidense mantuvo en septiembre y la de este miércoles, se han conocido varias referencias económicas, entre ellas la moderación de la escalada de los precios.

En septiembre, la tasa de inflación interanual de Estados Unidos se redujo hasta el 8,2%. Se trató del tercer mes de alivio, desde que en junio se alcanzó máximos de 1981, al llegar al 9,1%. En cambio, el índice subyacente -que no tiene en cuenta los alimentos frescos o la energía, por ser los componentes más volátiles- se elevó al 6,6%.

De forma similar, en el séptimo mes del año, el deflactor del consumo personal se mantuvo estable en el 6,2% en tasa interanual, pero la tasa subyacente -la medida favorita de la Fed para medir la inflación- se elevó al 6,2%.

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La reducción de la escalada de los precios ha ido de la mano del crecimiento económico. Estados Unidos abandonó la situación de recesión técnica en el tercer trimestre del año, cuando creció un 0,6% respecto a los tres meses anteriores. En comparación anual, la mejora del producto interior bruto (PIB) estadounidense fue del 2,6%.

La primera economía del mundo había registrado caídas del 0,4% y del 0,1%, respectivamente, en los dos primeros trimestres del año.

Mercado laboral

Si hay un punto fuerte de la economía estadounidense es su mercado laboral. A falta de que el próximo viernes se conozcan los datos oficiales de octubre, Estados Unidos creó 263.000 nuevos puestos de trabajo en septiembre, mientras que la tasa de paro se redujo dos décimas, al 3,5%.

En la actualidad, Estados Unidos cuenta con 5,8 millones de desempleados, tras enlazar 21 meses de creación de empleo de forma ininterrumpida, aunque en los últimos lo hizo a un ritmo menor.

Si se tiene en cuenta que en septiembre las ofertas de empleo crecieron hasta los 10,717 millones, casi 500.000 más que en el mes anterior, hay casi dos puestos de trabajo disponibles por cada desempleado.

Más allá de la subida de tipos, la Fed ha mantenido sin cambios los planes de reducción del balance. Reinvertirá los principales de la deuda que venza, a excepción de 95.000 millones de dólares cada mes, entre bonos del Tesoro y titulizaciones hipotecarias.