La Reserva Federal de EEUU (Fed) no se ha salido el guion establecido por la propia institución. Este miércoles, el banco central estadounidense ha incrementado los tipos de interés de referencia 75 puntos básicos por segunda reunión consecutiva con el objetivo de frenar la inflación.

Con esta nueva subida, el instituto emisor ha situado el precio del dinero en el rango de entre el 2,25% y el 2,50%. En lo que va de 2022, la Fed ha aumentado los tipos 225 puntos básicos, hasta alcanzar niveles no vistos desde 2018.

En ese momento, el banco central estadounidense inició un ciclo de reducciones que terminó el pasado marzo. En esta ocasión, la Fed ha vuelto a reiterar que más aumentos "en el rango objetivo serán apropiados" en los próximos meses.

Los tipos de interés en EEUU se encuentran en la actualidad en territorio de neutralidad. Así lo ha subrayado el presidente de la Fed, Jerome Powell, en la rueda de prensa posterior a la reunión.

Según ha considerado, en algún momento será adecuado disminuir las alzas. Para la cita de septiembre, ha indicado que la Fed podría volver a incrementar los tipos mediante una subida “inusualmente grande”, pero esa es una decisión que la institución no ha tomado todavía. Se guiará por los datos que se vayan conociendo.

Cuatro subidas

Esta ha sido la cuarta cita consecutiva del Comité Federal del Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) en la que sus miembros han elevado el precio del dinero. Y lo han hecho cada vez a un ritmo más elevado. 

El incremento acometido en marzo fue de 25 puntos básicos, mientras que el de mayo ya alcanzó los 50. La Fed pisó aún más el acelerador en junio, cuando subió el precio del dinero en 75 puntos básicos por primera vez desde 1994.

En aquel entonces, bajo la dirección de Alan Greenspan, el banco central estadounidense llevó a cabo una serie de incrementos para tratar de evitar un aumento desbocado de la inflación.

En esta ocasión "la inflación sigue siendo elevada, lo que refleja los desequilibrios de la oferta y la demanda relacionados con la pandemia, el aumento de los precios de los alimentos y la energía, además de otras presiones más amplias", ha subrayado la institución en el comunicado posterior a la reunión.

Inflación

El índice de precios al consumo (IPC) de EEUU alcanzó el 9,1% en tasa interanual en junio. No se registraba un nivel similar desde 1981. La presión inflacionista se ha incrementado en los últimos meses -desde el 8,3% registrado en abril- lo que deja claro que, al menos hasta ahora, la subida de los precios no ha tocado techo.

La Fed ha avisado de que seguirá vigilando las implicaciones de los nuevos datos económicos. La institución ha asegurado que está preparada para ajustar todos sus instrumentos "si surgen riesgos" que podrían "poner en peligro" sus objetivos: lograr el máximo empleo y reducir la inflación al 2%.

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En su comparecencia Powell también ha subrayado que la inflación sigue muy por encima de esa meta. Aunque los precios de algunos productos han bajado “todavía hay una presión adicional al alza”, ha afirmado.

Según el banquero central, los miembros del Comité son muy conscientes de las dificultades que para la sociedad y la economía supone la elevada inflación. Por ello, la Fed siguirá buscando pruebas de una reducción de los precios.

“El ritmo de subida de tipos dependerá de los datos”, ha asegurado. El banquero central ha reiterado que la institución irá comunicando sus siguientes pasos “lo más claramente posible”.

Powell también ha señalado la importancia que la reducción del balance de la Fed tiene en la lucha contra la inflación. Como ya hizo en junio y está haciendo en julio, la Fed se desprenderá en agosto de 30.000 millones de dólares en letras del Tesoro y de 17.500 millones en valores respaldados por hipotecas cada mes.

Empleo

A partir de septiembre estas cifras se incrementarán hasta 60.000 millones de dólares y 35.000 millones, respectivamente y el proceso concluirá cuando se alcancen unos niveles que se consideren "ligeramente por encima" de lo que el banco considera "reservas amplias".

La institución ha reconocido que algunos indicadores de gasto y producción "se han suavizado en los últimos meses". Sin embargo, el banco central estadounidense ha subrayado que la creación de empleo se ha mantenido sólida, a pesar de haberse reducido.

Uno de los signos de fortaleza de EEUU es su mercado laboral. El país creó en junio 372.000 nuevos empleos no agrícolas, después de los 384.000 de mayo. La tasa de desempleo se mantuvo en el 3,6% por cuarto mes consecutivo.

A pesar de la recuperación registrada, todavía hay 524.000 puestos de trabajo menos que antes del estallido de la pandemia de coronavirus, en febrero de 2020. Mientras que el empleo privado sí se ha recuperado -hay 140.000 empleados más- el público no lo ha hecho. Todavía hay 664.000 empleados menos a cargo del Gobierno de EEUU.

Recesión

La Fed ha incrementado tipos 75 puntos básicos un día antes de que se conozca el producto interior bruto (PIB) de EEUU correspondiente al segundo trimestre del año.

El país podría haber entrado ya en recesión técnica, concepto con el que se señala el crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivos. Ya entre enero y marzo, la economía estadounidense se contrajo un 0,4% respecto a los tres meses anteriores. La caída fue del 1,6% frente al mismo periodo del año anterior.

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A pesar de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no cree que EEUU entre en recesión ni este año ni en 2023, el organismo ha advertido de que un "pequeño schok podría ser suficiente" para que tenga lugar ese escenario.

En cualquier caso, el FMI ha reducido sus previsiones sobre la economía estadounidense. Ahora espera que crezca un 2,3% este año y un 1% el que viene. Las estimaciones son 1,4 y 1,3 puntos inferiores a las que el organismo publicó en abril.