El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos se contrajo un 1,6% en el primer trimestre de 2022 respecto al mismo periodo del año pasado. Por tanto, la caída de la economía estadounidense es una décima superior a la ya publicada en la segunda estimación del dato.

Así lo ha confirmado este miércoles la Oficina de Análisis Económico del Gobierno estadounidense (BEA, por sus siglas en inglés). Sí ha mantenido en el 0,4% el retroceso económico que EEUU sufrió en el primer trimestre del año respecto a los tres últimos meses de 2021.

Frente a esa lectura, el Gobierno ha empeorado por segunda vez la contracción de la economía estadounidense en comparación anual. En la mencionada segunda revisión, que tuvo lugar en mayo, la BEA amplió la contracción del PIB de EEUU también en una décima, al pasar del 1,4% inicial al 1,5%.

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En cualquier caso, el dato rompe la tendencia de crecimiento que se había mostrado en el trimestre precedente, el último de 2021. Por entonces, la economía estadounidense exhibió un crecimiento del 6,9% anual.

La BEA ha vuelto a atribuir el descenso observado entre enero y marzo al repunte de casos de Covid-19 por la variante ómicron y el descenso de pagos por parte del Gobierno como parte de sus paquetes de ayuda de la pandemia. También han impactado otros factores como los problemas de la cadena de suministros o la elevada inflación.

"La actualización refleja principalmente una revisión a la baja de los gastos de consumo personal (PCE) que fue compensada en parte por una revisión al alza de la inversión en inventario privado", ha indicado también. Por el contrario, apunta, se incrementaron las importaciones y los gastos en consumo personal, entre otros factores.

De esta forma, el dato es peor que lo esperado por los analistas, que habían anticipado que la contracción se mantendría estable en el 1,5% de la segunda estimación.

Recesión

La última de las tres estimaciones que hace el Ejecutivo estadounidense se produce después de confirmarse que la economía del país creció un 5,7% el año pasado, el mayor incremento desde 1984.

Asimismo, tiene lugar en un contexto de incremento de los temores a que tenga lugar una recesión económica, en la última parte de este ejercicio o al inicio del siguiente, como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) de EEUU.

El objetivo de la institución es poner coto a la elevada inflación, cuya tasa interanual se situó en mayo en el 8,6%, unas cifras que no se conocían desde diciembre de 1981. Y para ello decidió hace dos semanas subir los tipos de interés 75 puntos básicos. Se trató del mayor incremento ejecutado por el banco central desde noviembre de 1994.

De esta forma, la Fed elevó el precio del dinero hasta el rango de entre el 1,5% y el 1,75% en la tercera subida de tipos que la institución ha llevado a cabo en los últimos meses.

Fed

En una reciente comparecencia ante los legisladores estadounidenses, el presidente de la institución, Jerome Powell, reconoció que la inflación había sorprendido al alza en el último año y no descartó que se produzcan más sorpresas.

Aunque alabó la fortaleza de la economía estadounidense, aunque no descaró la posibilidad de que tenga lugar una recesión. En cualquier caso, mostró el compromiso de la institución para reducir la inflación, para lo que seguirá subiendo los tipos a un ritmo que dependerá de la evolución de los datos y las perspectivas de la economía.

Varios han sido los miembros de la Fed que han defendido que la siguiente subida, que tendrá lugar en julio, también sea de 75 puntos básicos.