El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido con las previsiones del mercado al no introducir cambios en tipos ni herramientas de estímulo. La institución monetaria ha optado este jueves por mantener su estrategia de 'esperar y ver'. No obstante, ha confirmado que en diciembre "recalibrará sus instrumentos, según proceda, para responder a la situación actual".

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La institución presidida por Christine Lagarde reconoce que "el entorno actual de riesgos se ha inclinado claramente a la baja". Sin embargo, prefiere esperar a diciembre para tener sobre la mesa "la nueva ronda de proyecciones macroeconómicas elaboradas por los expertos del Eurosistema". Esta es la base que "permitirá una reevaluación exhaustiva de las perspectivas económicas", adelanta el comunicado difundido este jueves.

Dentro de esta misma línea de discurso, el BCE señala que "evaluará cuidadosamente la información entrante, incluida la dinámica de la pandemia, las perspectivas de lanzamiento de vacunas y la evolución del tipo de cambio". Este último factor, entendido como la fuerte apreciación del euro contra el dólar, se ha convertido en un reciente foco de preocupación para la institución, como reconoció hace unos meses Lagarde.

Sin cambios

Con estas premisas, tanto los programas de compra de deuda vigentes como las tasas de interés se mantienen en los términos anunciados en junio. Además, el BCE ha mantenido sin cambios el 'tiering' de la tasa de depósito, una posibilidad con la que el mercado lleva meses especulando y que Lagarde dijo en julio que "ni siquiera se había discutido" por parte del Consejo de Gobierno.

Asimismo, reitera que la bazuca anticoronavirus seguirá vigente al menos hasta junio de 2021 y que el programa de compra de activos (APP) seguirá adquiriendo bonos a un ritmo mensual de 20.000 millones. Además, sigue vigente la dotación adicional de 120.000 millones de euros que se decretó como medida extraordinaria "hasta final de año" para combatir la crisis.

Compras antipandemia

Por lo que se refiere al programa extraordinario para amortiguar el impacto del coronavirus, el BCE insiste en que las adquisiciones "continuarán realizándose de manera flexible a lo largo del tiempo, en todas las clases de activos y entre jurisdicciones".

Además, se vuelve a dejar la puerta abierta a su prórroga más allá de junio de 2021. "En cualquier caso, hasta que [el BCE] juzgue que la fase de crisis del coronavirus ha terminado", señala el comunicado. También se recuerda que se reinvertirán los pagos del principal "hasta al menos finales de 2022".

El organismo opta, por tanto, por aguantar los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%, mientras que el tipo de la facilidad de depósito, la remuneración de los bancos por aparcar su exceso de liquidez en la caja fuerte del BCE, se queda en el -0,5%.

Inflación y subastas

El comunicado no hace ninguna referencia a la puerta abierta recientemente por Lagarde a copiar a la Reserva Federal de EEUU (Fed) y permitir temporalmente una inflación superior al hasta ahora límite máximo del 2%. En este sentido, el vuelco implicaría un cambio profundo en el mandato de la institución que estaba en curso hasta el estallido de la pandemia y que no se prevé que se vaya a recuperar hasta después de que esta se estabilice.

Sí que, como es habitual, se iniste en que el banco central "continuará proporcionando abundante liquidez a través de sus operaciones de financiación".

Aquí, el BCE hace una mención especial a la nueva serie de operaciones de financiación a plazo más largo para la banca, conocida por las siglas TLTRO III. De ellas se dice que "siguen siendo una atractiva fuente de financiación para los bancos, apoyando los préstamos a empresas y familias.