La economía de EEUU sigue viviendo el ciclo expansivo más largo de su historia, camino ya los 130 meses seguidos. Su mercado laboral ha creado empleo de manera consecutiva durante los últimos 112 meses, otra secuencia sin precedentes. Y los principales índices bursátiles insisten en sus máximos históricos, con el Dow Jones por encima de los 29.000 puntos y opositando al 30.000. Con todos estos ingredientes, todo indicaría que, en caso de querer tocar los tipos de interés, la Reserva Federal (Fed), el banco central norteamericano, estaría pensando en subirlos. El mercado, en cambio, maneja la premisa contraria. Y cree que los bajará. 

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Ni siquiera los potentes datos de empleo de enero conocidos el viernes, que reflejaron que la primera economía del mundo batió los pronósticos con la creación de 225.000 puestos de trabajo, apartan al mercado de esa posibilidad. En estos momentos, las expectativas conceden una probabilidad del 41% a que la entidad presidida por Jerome Powell baje los intereses un cuarto de punto en septiembre, del 1,50-,1,75% actual al 1,25-1,50%, y otra del 23% a que el tijeretazo sea de medio punto, hasta el 1-1,25%. Hace un mes esas opciones se limitaban al 33% y al 8%, respectivamente. Vamos, que ahora lo que descuenta es que reducirá los tipos en septiembre. 

"En esta situación y, contra toda lógica, el mercado descuenta un descenso de tipos a partir del verano"

Pero es que incluso contempla la posibilidad de que la Fed acometa otra rebaja en la reunión de política monetaria de diciembre. Para entonces, los pronósticos están divididos casi al 50%. Hace un mes, la probabilidad otorgada a que los intereses despidieran 2020 en el 1-1,25% o por debajo -es decir, con al menos dos reducciones de un cuarto de punto- no llegaba al 25%. 

ALGUIEN SE EQUIVOCA…

 “EEUU sigue muy fuerte”, constata Javier Molina, portavoz de eToro en España. Y continúa: “Se acumulan 112 meses consecutivos de creación de empleo, la serie más larga de toda su historia. La tasa de desempleo, pese a subir una décima este mes, sigue en zonas mínimas del 3,6% y la expansión económica suma ya 127 meses, otro récord”. Justo tras este planteamiento es cuando muestra su sorpresa por las expectativas del mercado: “En esta situación y, contra toda lógica, el mercado descuenta un descenso de tipos a partir del verano”.

A partir del verano, en septiembre, que viene a ser lo mismo que en víspera de las presidenciales en las que Donald Trump buscará su reelección. Es decir, una secuencia de lo más polémica y que, en caso de que el mercado esté en lo cierto, obligará a Powell a afinar con los motivos que justifiquen ese posible recorte de los intereses para que no se acuse a la Fed de partidismo. 

El problema es que Trump no lo pondrá fácil. Lleva meses exigiendo más rebajas de los tipos y más rápidas al banco central. Y en 2020 volvió a la carga justo al comienzo de la primera reunión de política monetaria del año, con lo que dejó claro que no se conforma con ‘lo que tiene’ y que mantendrá su presión sobre Powell para que abarate más el precio del dinero y aporte así más combustible al motor económico estadounidense. 

La Fed, por ahora, no contempla la rebaja de septiembre ni la de diciembre. En su hoja de ruta actual no figuran recortes en este año electoral después de los tres consecutivos que ejecutó en julio, septiembre y octubre de 2019 y de su retorno al mercado mediante las compras de letras del Tesoro por valor de 60.000 millones de dólares al mes desde octubre, que, junto con sus operaciones para reforzar la liquidez existente a corto plazo en EEUU, han sido fundamentales para explicar el buen comportamiento de Wall Street en los últimos meses.

Pero hace un año, por estas fechas, ocurría lo mismo. Entonces, las intenciones de la Fed todavía eran elevar los tipos dos veces en 2019… y los terminó bajando en tres ocasionesEl mercado considera que en 2020 pasará algo similar. Y también Trump. Porque todos quieren más.