La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. EP

Economía

Primer examen a la reforma laboral: récord de contratos indefinidos pero con el 45% ligados a la precariedad

Patronal y sindicatos dicen que febrero fue un buen mes por la caída del paro. Pero hay datos que llaman a la cautela como la menor contratación.

3 marzo, 2022 04:28

Con la reforma laboral en vigor desde el arranque de 2022 y convalidada ya en el Congreso, España registró en febrero un récord en la creación de contratos indefinidos. Sin embargo, la contratación indefinida a tiempo parcial o interrumpido -que es la que se vincula al empleo más precario- se disparó un 208% frente al año anterior. Con estos dos datos, la reforma laboral pactada por Gobierno y agentes sociales habría pasado -recurriendo al argot académico- su primera evaluación.

Habrá que esperar algunos meses para poder poner una nota definitiva en un examen riguroso a este nuevo marco para las relaciones laborales que, además, cuenta con un periodo de gracia hasta septiembre para determinados contratos temporales, lo que retrasará algo más la calificación final. En todo caso, estos datos sirven ya para intuir cómo funcionará esta reforma y dan una información valiosa a Gobierno y agentes sociales para mejorar lo pactado en futuros reglamentos.

De momento, en febrero, se firmaron en España 316.841 contratos indefinidos. Se trata de un 21% del total de contratos, lo que representa el mayor porcentaje de la serie histórica. Según las series históricas, el porcentaje de contratación indefinida en España solía oscilar entre el 5 y el 8% de los nuevos empleos.

De ese récord, 102.394 contratos fueron conversiones de temporales a indefinidos, lo que muestra que la reforma para reducir la temporalidad estaría dando sus primeros frutos. Sin embargo, el hecho de que el 45% de los nuevos contratos indefinidos, en concreto 142.881, no fueron a tiempo completo, pone sobre la mesa el interrogante de si la reforma de Yolanda Díaz tendrá éxito en atajar la precariedad, otro de sus grandes retos.

De esos más de 142.000 contratos, un total de 95.293 fueron a tiempo parcial y el resto fijos discontinuos, una figura que irá tomando relevancia en los próximos meses y que los expertos quieren ver cómo funciona, ya que en las estadísticas debería reducir la tasa de temporalidad en España, pero en la práctica será un empleo intermitente en el tiempo. El empleo a tiempo parcial y los contratos ligados a temporadas son los que están más asociados a la precariedad solo que para transformar ese trabajo es necesario impulsar una transformación productiva en España.

Hay otro dato preocupante: el de la caída del 9,5% en el volumen total de contratos frente a enero. Además, aunque el Gobierno subrayó que el dato de contrataciones mejora en un 19% el de 2021 (cuando la economía estaba impactada por la pandemia), lo cierto es que la contratación está un 8,08% por debajo de la del mismo mes de febrero de 2019, cuando la Covid-19 no había aparecido. 

Se trata de una tendencia a vigilar en un momento en el que la economía va a empeorar por el impacto de la guerra en Ucrania y las sanciones a la economía rusa, como reconoció el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en el Congreso. El presidente hizo alusión al mercado de trabajo al pedir contener subidas salariales por el impacto que podría tener una subida pronunciada de los salarios en dos frentes: el más acuciante, el de la inflación; y también, en la creación de empleo. 

En este contexto, aunque el mes de febrero cerró con 67.111 cotizantes más a la Seguridad Social y 11.394 desempleados menos, desde la CEOE se pidió valorar este balance de mes con cautela ante el efecto que tendrá en el mercado laboral la revisión a la baja de las expectativas de crecimiento que anuncian todos los organismos económicos por este conflicto bélico.

Sin duda, pasar este escenario de incertidumbre será una prueba de fuego para la reforma laboral de 2022, en la que se mantiene el espíritu de la de 2012 que mostró su eficacia para sostener el empleo mejor que en épocas pasadas en tiempos de crisis.

En todo caso, desde la patronal, se calificaron de "buenos" los datos publicados por el Ministerio de Trabajo. Mientras, desde CCOO se señaló que son "muy positivos" y desde UGT se vincularon a los "resultados" que ya estaría dando la reforma laboral. Una muestra de que con el consenso alcanzado por los agentes sociales para estos cambios normativos, la lectura de la evolución del empleo en febrero para esta primera evaluación ha coincidido bastante.

Desde otros organismos se acogieron estas cifras con más prudencia. "El efecto de la vuelta a la normalidad de la actividad y de la reincorporación de los empleados en ERTE que se observó el año pasado está desapareciendo, y los incrementos de empleo que se esperan a partir de ahora serán más moderados", advirtió la economista senior de Funcas, María Jesús Fernández.

Mientras, el director de The Adecco Group Institute, Francisco Javier Blasco, advirtió tras analizar la tendencia de los datos que será necesario introducir más flexibilidad para las empresas y aprobar medidas para reducir la carga impositiva. Además, habrá que trabajar en la formación y recualificación de muchos trabajadores para que la nueva reforma laboral tenga éxito. Y, además, puso el foco en la caída del volumen de contratación como señal preocupante.

"Se empieza a notar el efecto del paso de la contratación temporal a indefinida. Pero hay una segunda reflexión, ¿cuál va a ser el efecto en la contratación neta? De momento, el saldo es negativo", señaló tras conocer las cifras del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

En febrero, seguía habiendo en España 3.111.684 personas en situación de desempleo. No obstante, la reducción de la cifra de parados en el último año ha alcanzado las 897.105 personas, una evolución del mercado de trabajo positiva, aunque influida por el aumento del empleo público y el crecimiento del PIB del 5% (según el dato provisional) de 2021.

La duda ahora es saber cómo evolucionará el paro en un contexto de nuevas dificultades económicas por la guerra en Ucrania y con la negociación salarial en marcha por el debate de hasta qué punto habrá que subir los salarios por la escalada de la inflación.