Sevilla

La juventud, de nuevo, va a tener que quedarse en casa y no por un nuevo confinamiento. Ante el imparable aumento de nuevos casos de coronavirus, el Gobierno ha decretado el cierre de discotecas y bares de copas. Ante esta medida, el sector del ocio nocturno se siente el más castigado de la pandemia en términos económicos.

Sin ayudas, sin consenso con el Gobierno y sin rentabilidad en sus establecimientos. Son las tres patas de una industria que se ve señalada por los rebrotes incontrolados que se están produciendo en España.

Ahora que nos van a obligar a cerrar, ¿los casos de Covid-19 van a empezar a bajar?”, se pregunta el presidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Salas de Fiestas y Discotecas, Juan Rambla. “No echan la culpa de todo lo que pasa cuando solo el 7,9% de los nuevos casos se han producido en el ocio nocturno”, afirma.

En declaraciones a Invertia, ha criticado la “valentía” para anunciar su cierre mientras miles de familias viven y comen de la industria. A todo ello se suma, a juicio de Juan Rambla, la falta de coordinación por parte del Gobierno. “No han preparado un paquete de medidas”, ha lamentado en relación a qué pasará ahora con los ERTE o si podrán acogerse a ayudas concretas.

Las incógnitas no paran de crecer y la rentabilidad continúa cuesta abajo y sin frenos. “¿Cuánto tiempo estaremos cerrados?; ¿a partir de cuándo?”, se pregunta la industria del ocio nocturno aquejada por las acusaciones de los nuevos rebrotes pese a cumplir con las restricciones. 

Adelanto de cierres

Pese a que la obligación de cerrar se hará efectiva, muchos son los establecimientos que ya anticiparon su clausura. La alerta del sector ante las consecuencias económicas de las restricciones se ha hecho realidad en Sevilla. Numerosos locales colgaron el cartel de cerrado y sin fecha de apertura en el horizonte. A esto se suma los otros muchos que, desde el inolvidable 14 de marzo, no han vuelto a abrir sus puertas pese a que ya sí estaba permitido.

Los establecimientos que se han sumado al cierre coinciden en sus justificaciones. “Nos vemos obligados a cesar nuestra actividad. Consideramos que no podemos ofrecer el servicio que siempre nos ha caracterizado. Permaneceremos cerrados con la esperanza de volver lo antes posible”, informan a través de sus redes sociales una veintena de locales.

En declaraciones a Invertia, el vicepresidente de la Asociación de Hostelería de Sevilla, Manuel Castilla, confirma los malos augurios. “El sector está tocado porque la gente no sale. La oferta no se parece a la que estaban acostumbrados y a la que se esperaba”, detalla sobre la realidad actual.

El problema es claro: con las nuevas restricciones el público no se divierte. “Sevilla es un destino importante por su oferta”, afirma Castilla, quien también ve al sector en su conjunto preocupado ante lo que podrá pasar cuando termine la temporada de verano.

Junto a las limitaciones acordadas para este tipo de establecimientos que ya no podrán abrir sus puertas, se suma la caída del turista internacional. En el caso de Sevilla capital, los hosteleros reconocen el aumento de viajeros nacionales pero, apuntan, no cubren toda la oferta local disponible.

Facturación al 40%

Pese a la cascada de cierres, otros establecimientos habían podido sobrevivir aunque conscientes de las importantes pérdidas. Así lo detalla Diego Beas, gestor nocturno en Bestiario Centro, ubicado en Sevilla, y en Mamajuana Punta Umbría, en la costa onubense. Con dos establecimientos en distintas provincias, tiene clara la receta para salir a flote: reinventarse.

Beas ha explicado a Invertia que, como el resto del sector, cerró las puertas el 14 de marzo y sin fecha de reapertura. El local de Sevilla, como muchos otros de la ciudad, no ha reabierto pero sí el de Punta Umbría. “Estamos facturando entre un 30 y un 40% en comparación con el año pasado”, explica.

Con pérdidas notorias, augura que esta nueva decisión supondrá una cascada de cierres que provocará que el ocio nocturno no remonte hasta 2021. Lamenta además que el sector haya acatado las duras restricciones mientra el Ejecutivo permanece inmóvil en materia económica.

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