El desplome del petróleo ha generado una doble dinámica positiva para España, de esto no hay duda. Por una parte, al ser un país que importa prácticamente todo su crudo, la caída de los precios ha permitido aliviar la balanza exterior del país. La segunda es que ha generado un descenso del IPC que ha ayudado a elevar la renta disponible de las familias.

De este segundo aspecto positivo presumió el martes el director de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal, aunque este resultado no tenga nada que ver con las políticas del Gobierno. "Hay una ganancia de poder adquisitivo magnífica", explicó ante el distinguido público asistente al Desayuno Informativo organizado por Europa Press. En efecto, cualquier descenso de los precios genera ganancias de poder adquisitivo para los trabajadores, pero se trata de un efecto cíclico que no durará siempre (el petróleo dejará de depreciarse en algún momento) y que revertirá algún día.

Una mirada más amplia al conjunto de la legislatura del Partido Popular demuestra que durante los cuatro años de Gobierno los precios han subido y los salarios han caído. Justo lo contrario al escenario de ganancias de poder adquisitivo del que presume Nadal. Además, en este caso, el Ejecutivo no puede culpar a la “herencia recibida” de esta situación, ya que los salarios subieron en España hasta el año 2011, según los datos publicados por el INE.

En concreto, el salario por trabajador y mes durante el año 2011 fue de 1.894,84 euros según los datos de la Encuesta trimestral de coste laboral (ETCL) que elabora el INE. Ese año los salarios nominales (esto es, sin contabilizar la inflación) subieron más de un 1%, pero a partir de 2012 empezaron a descender.

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Ya en 2015, el salario de los españoles se situó en 1.886,72 euros durante los dos primeros trimestres del año. Esto significa que desde la llegada del PP al Gobierno las ganancias de los trabajadores han caído más de un 0,4%. Esta es la famosa devaluación salarial con la que España quiere salir de la crisis.

¿Realmente han bajado los precios?

La gran pregunta del último año es si España está, o no, en deflación. Mientras los economistas debaten sobre el concepto exacto de deflación, la realidad es que los precios en España han caído en 14 de los últimos 16 meses (en tasa interanual). Este efecto positivo para el bolsillo del trabajador vuelve a ser temporal y no es representativo del mandato de Rajoy.

En realidad es todo lo contrario. Desde el inicio de la legislatura el IPC ha subido un 1,5% (el último dato disponible es el de septiembre). Además, donde más han subido los precios han sido en los sectores más regulados. Por ejemplo, el coste de la educación para las familias ha aumentado un 14,36% en estos años, la sanidad y medicinas, un 13,6% y las bebidas alcohólicas y el tabaco (gravados con nuevos impuestos), han escalado un 13,3%. Las clases populares tampoco lo tienen mucho más fácil, ya que la cesta del supermercado de alimentos y bebidas no alcohólicas se ha encarecido un 5,7%.

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Si se junta la subida de los precios del 1,5% con la caída de los salarios del 0,4% se obtiene un deterioro del salario real de los hogares próximo al 2%. Estos datos contradicen el discurso optimista del Ejecutivo. Más datos, el indicador de salarios reales que publica el Ministerio de Economía muestran una caída de la retribución de los trabajadores del 1% desde el inicio de la legislatura de Rajoy.

La reforma laboral

Una de las primeras decisiones de Rajoy al frente de España (y la más celebrada por los inversores extranjeros y gestores de fondos) fue la reforma laboral, aprobada en febrero de 2012. Esta reforma es clave para comprender la evolución de los salarios en España durante toda la legislatura. “Sobre todo, las reformas laborales son los factores que están detrás de este empeoramiento que significa la devaluación salarial”, indica el informe Análisis de la devaluación salarial en España elaborado por Comisiones Obreras.

Por si fuese poco, la devaluación salarial ha afectado especialmente a los colectivos más desfavorecidos y con unos empleos más precarios, lo que ha ampliado la brecha salarial en estos años. Para muestra la evolución de los dos extremos de la balanza. Según los datos del INE, mientras el salario del 10% de los trabajadores con mayores ingresos avanzó un 11% entre 2011 y 2014; el del 10% con menores ingresos se contrajo un 11%.

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La consecuencia ha sido que la brecha salarial ha aumentado todavía más durante la legislatura (a la espera de conocer los datos de 2015, que tardarán en publicarse casi un año). Si en 2011 el 10% con mayores ingresos salariales ganaba 9,5 veces más que el 10% con menores ingresos, actualmente esta diferencia se ha disparado hasta casi 12 veces.

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