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Las claves

Durante años, la presencia de la mujer en el sector científico-tecnológico se ha tratado como una excepción. La brecha de género y la falta de vocaciones siguen estando ahí, corroboradas por los datos que año a año publican diferentes organismos y que reflejan una desigualdad persistente. Pero también los avances.

En DISRUPTORES - EL ESPAÑOL siempre hemos abordado estas cuestiones analizando los problemas y retos por conseguir. Asimismo, hemos ofrecido una mirada más amplia para contar qué está cambiando y, sobre todo, dar visibilidad al talento femenino, no como una excepción sino como una realidad.

Un compromiso que forma parte de este medio desde sus comienzos. Tan solo un par de meses después del lanzamiento, en noviembre de 2020, DISRUPTORES -entonces D+I- publicó las primeras piezas con motivo del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

El objetivo era poner de relieve la importancia de la presencia femenina en estos ámbitos y la necesidad de promover el interés por estas áreas de conocimiento entre las más jóvenes. Desde entonces no hemos cejado en nuestro empeño.

Por un lado, denunciando las barreras que todavía existen y, por otro, contando historias en las que las protagonistas son ellas por sus trayectorias profesionales, de la misma forma que cuando la voz que habla es la de un hombre. Lo que no evita que salgan a relucir experiencias sobre cómo es trabajar, dirigir, investigar o emprender en un sector marcadamente masculino.

En 2025 hemos continuado con el mismo ánimo. En los reportajes y entrevistas publicados, la presencia de mujeres en la investigación científica, el emprendimiento, el liderazgo o en sectores como la inteligencia artificial o la ciberseguridad se ha integrado como parte del relato.

El propósito no es otro que transmitir el mensaje de que la relación entre mujer y tecnología no es casual ni anecdótica, sino una pieza fundamental para la empresa, la ciencia, la economía y la sociedad.

Ciencia con nombre de mujer

El año arrancó con una entrevista enmarcada dentro de una de nuestras líneas continuistas: la cobertura de Personajes Únicos en el ámbito científico. Ariadna Mechó, bióloga e investigadora del Barcelona Supercomputing Center, explicaba cómo la combinación de sensores, datos y capacidad de cálculo permite obtener información crítica sobre la evolución de los ecosistemas marinos.

Un desafío de dimensiones similares al del cuidado de la salud, en el que trabaja la biomédica Natalia Trayanova. Investiga para crear un gemelo digital exacto de cualquier corazón mediante simulación y análisis de datos, con el fin de impulsar una medicina personalizada que mejore la toma de decisiones clínicas.

En esa misma lógica se situó la conversación con Isabel Abánades, centrada en el desarrollo de nuevos materiales con aplicaciones en salud y medioambiente. Su trabajo muestra cómo la investigación química, apoyada en tecnología, permite trasladar el conocimiento del laboratorio a soluciones con impacto real.

Estas trayectorias individuales sirvieron para mostrar cómo las mujeres científicas trabajan hoy con la tecnología para abordar retos complejos.

Un enfoque que, con motivo del 11F, reunió varias historias para contar que la presencia de investigadoras en este ecosistema empieza a consolidarse.

Un análisis al que no le faltó una mirada crítica, con datos que revelan que la brecha de género en STEM es estructural y aparece ya en las primeras etapas educativas. Más aún: la presencia femenina se mantiene por debajo del 30% en muchas titulaciones técnicas, una cifra que apenas ha variado en la última década.

Liderazgo para decidir y gestionar

Un escalón que después se traslada al mercado laboral. De ahí que el acceso de las mujeres al empleo tech, especialmente en perfiles técnicos y posiciones de responsabilidad, avance de forma desigual y sean minoría en los puestos de alta dirección.

Con este contexto, el 8 de marzo, Día de la Mujer, se publicó un especial centrado en el liderazgo tecnológico. El objetivo este año era analizar quién decide y cómo se lideran los equipos en sectores estratégicos.

Un planteamiento que se materializó en un reportaje coral en el que Inés Bermejo, directora general de HP en España; Arianna Silva, ingeniera en Fossa Systems; y Beatriz Jacoste, CEO de KM Zero, se sometieron al escrutinio de sus propios equipos. Un ejercicio que se centró en el día a día en la gestión de personas o toma de decisiones.

Paula Felstead, CIO de HBX Group, contribuía señalando que “para alcanzar la paridad real hay que pasar de la concienciación a la acción”. Y apuntaba a la necesidad de decisiones concretas dentro de las organizaciones para que el liderazgo femenino deje de ser excepcional y se convierta en norma.

Una postura que también defendía Suzana Curic, directora general de AWS para Iberia. En su conversación con DISRUPTORES subrayaba la importancia de democratizar el acceso a la nube y a la inteligencia artificial para evitar la aparición de nuevas brechas.

Curic señalaba, además, que no puede existir “un único modelo de IA generativa” y que la diversidad, también en los equipos que diseñan y despliegan tecnología, no es un elemento accesorio, sino “una condición necesaria para que la innovación sea realmente transversal”.

Quién diseña la tecnología

Dentro de este discurso, analizamos la relación entre mujer y tecnología, abordando quién diseña los sistemas, con qué datos y bajo qué criterios. Porque es en las primeras etapas de desarrollo cuando se toman las decisiones que determinan los sesgos de las herramientas digitales.

Un debate al que contribuyeron expertas como Alessandra Sala, de la Unesco, para quien la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada para cerrar brechas si se diseña desde el origen con equipos diversos y criterios inclusivos.

Por su parte, Verónica Bolón, Premio Nacional de Investigación para Jóvenes, defendía en este medio, con ocasión de este galardón, una inteligencia artificial rigurosa, aplicada y consciente de sus límites, alejada del hype tecnológico.

Junto a la IA, la ciberseguridad acapara titulares en los últimos años por su alto valor estratégico, tanto para empresas como para la Administración. El momento que se prestaba a preguntarnos hasta qué punto la brecha de género estaba presente en lo que ya es una cuestión de Estado.

Descubrimos que sólo el 23% de los profesionales son mujeres, una proporción inferior a la media del mercado laboral tecnológico. Completaron el relato las voces de Laura Parra, CISO global de Cellnex; e Irene Hernández, CEO de Gataca; junto a Eduvigis Ortiz, presidenta de Women4Cyber Spain; y Eva Moya, directora de Ciberseguridad de Atos Iberia.

Todas coincidieron en las implicaciones que este desequilibrio tiene en la gobernanza de sistemas críticos, además de reivindicar la diversidad como esencial para generar confianza, cambiar la cultura organizativa y atraer talento femenino.

Ecosistema emprendedor desigual

El mundo del emprendimiento, pese a su marcado carácter innovador, tampoco escapa a las desigualdades de género. DISRUPTORES lo recuerda a lo largo de todo el año con entrevistas a las protagonistas y con la cobertura de eventos, como el Female Founders Day, que las reclaman como tales.

Además, cada 19 de noviembre, Día de la Mujer Emprendedora, este ecosistema se mira en el espejo para comprobar cómo la participación femenina está influyendo en el cambio de un entorno que, como el resto del sector tecnológico, ha estado históricamente dominado por los hombres.

Un especial puso negro sobre blanco al analizar los avances y, sobre todo, los obstáculos que perduran. De nuevo, las cifras fueron implacables: sólo el 5,3% de las mujeres logra consolidar su negocio, frente al 8,2% de sus homónimos masculinos.

Cuestiones como la brecha en inversión, la dificultad para escalar proyectos y la falta de redes y referentes siguen apareciendo de forma recurrente entre las principales barreras.

A su vez, las trayectorias de Ana Lozano (Nidus Lab), Mafalda Soto (Beyond Suncare), Yanina Hallak (UARX Space) y Cristina Corchero (Bamboo Energy), servían para mostrar un patrón común: modelos que dan prioridad a la rentabilidad sostenible frente al crecimiento acelerado, una gestión más prudente del riesgo y una forma de emprender más ligada al impacto real.

Entrevistas como la de Maite Fibla ayudaban en este 2025 a aterrizar los datos cuando afirmaba que “la inversión filtra talento” y apuntaba a la necesidad de revisar cómo se mide el potencial de los proyectos; o la conversación con la inversora Begoña Ortiz, que explicaba cómo desde el capital se puede acompañar al emprendedor a largo plazo y “diluir algunas fronteras” entre rentabilidad e impacto.

Tras el cierre de 2025, la relación entre mujer y tecnología sigue adelante. El foco de la información ya no se centra tanto en las ausencias, y sí en explicar el liderazgo, las experiencias y el impacto del talento femenino. Avances que, sin embargo, no son suficientes para borrar las brechas estructurales, pero sí para empezar a contar estas historias sin que sean una excepción.

Lo más destacado de 2025

Durante estas semanas, estamos recopilando y repensando algunas de las historias que han marcado el 2025 en nuestro campo, el de la innovación y la digitalización. Un análisis que busca trazar líneas de pensamiento, ver más allá de la vorágine cotidiana y establecer puntos de partida para la opinión pública de cara a los futuros que nos aguardan, tan prometedores como inciertos: