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Las claves

Un cambio de siglo y casi tres décadas han tenido que pasar para que la inversión global en TI (Tecnologías de la Información) vuelva a batir récords. Desde 1996 no crecía en cotas cercanas al 14%, tal y como lo ha hecho en 2025, según las últimas cifras aportadas por IDC el pasado mes de diciembre. En total, el gasto se estima en 4,25 billones de dólares. Y, contando el conjunto de las TIC -añadiendo telecomunicaciones y servicios empresariales-, el montante asciende a casi siete billones.

Si en ese año los principales tractores del mercado fueron la expansión del uso del PC -junto con el lanzamiento de Windows 95- y la adopción de internet, ahora el aprovisionamiento de ordenadores y hardware corporativo repite tendencia, al menos en el primer trimestre del ejercicio, como consecuencia de un proceso de renovación de equipos adquiridos durante la pandemia.

Sin embargo, este no es el principal pilar del repunte que ha experimentado la industria. En el registro de estas cotas hay una protagonista indiscutible: la inteligencia artificial. Es más, la firma de análisis asegura que, en concreto, la infraestructura de IA “está impulsando otro círculo virtuoso de gasto tecnológico en todo el mundo”.

En concreto, la inversión se sustenta en la compra de productos y servicios de TI “esenciales, que constituyen las sólidas fuentes de ingresos de los proveedores que invierten fuertemente en la implementación de IA”. Esto, a su vez, “apoya la capacidad de las empresas para mantener su apuesta por los servicios en la nube y el software empresarial”. Como resultado, concluyen desde IDC, estamos experimentando un “superciclo” de crecimiento macroeconómico impulsado por la tecnología.

De hecho, el documento también incluye un fuerte repunte en software, también del 14%, y de la migración a entornos cloud. Más allá de la omnipresente IA, las organizaciones en este segmento se están decidiendo por seguridad, optimización y análisis.

Un nuevo año 'optimista'

Establecer indicadores económicos con la inteligencia artificial de por medio no es sencillo. Sobre todo porque ya se atisba en las conversaciones entre expertos cierto halo de pinchazo de la ‘burbuja’ a tenor de las dificultades que están encontrando las compañías en sacar casos de éxito de su denominada tercera ola: los agentes autónomos.

Esto podría desencadenar una desaceleración en el mercado. Algo que no va a suceder según las conclusiones del informe. Eso sí, las previsiones para 2026 no auguran otro año tan histórico, aunque el crecimiento se mantendrá en un 10%. Un ritmo menor pero que, en comparación desde la década de los 90, sigue siendo uno de los más poderosos.

“Hay mucha especulación sobre cuándo y cómo podría revertirse este ciclo, pero de momento no hay indicios para ello”, zanjan desde la consultora.

Tampoco ven indicadores de preocupación en una posible crisis económica ni en el nuevo sistema arancelario propuesto por la administración Trump. “Incluso en una recesión moderada, la mayor parte del gasto en TI se mantendría. La probabilidad de una ‘tormenta perfecta’ similar al desplome de 2001 sigue siendo baja”. En cualquier caso, sí que puede haber problemas en la más que posible escasez de componentes de memoria, lo que haría que el precio de los PC aumentara sobremanera.

La IA también tira del gasto europeo

Para el Viejo Continente, los últimos pronósticos de Gartner apuntan a un crecimiento del 8,7% con respecto a 2024, alcanzando los 1,28 billones de dólares -poco más del 30% del total global-.

Como era de esperar, la IA es también aquí el principal vector de crecimiento, amén de los mencionados proyectos de nube y software corporativo entre los que destacan la ciberseguridad y la analítica de datos.

En este caso, y como respuesta a la demanda de la infraestructura de IA, la firma pone el acento en los centros de datos. Es decir, en el auge del gasto en servidores necesarios para entrenar los modelos de inteligencia artificial generativa.

España camina en buenos números

A falta de datos oficiales sobre el gasto, el sector avanza en España con buena salud y con una inversión récord de 138.205 millones de euros en cuanto al cómputo general de la economía digital. Para las TI, el reparto es del 52,6%, según los últimos datos proporcionados por Ametic.

Esto supone que la industria tecnológica-digital aglutina ya el 26% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, con más empresas y empleo, en concreto 722.990 trabajadores, un 7,8% más. Además, y en lo que a inteligencia artificial se refiere, se mantiene como el quinto mercado europeo en atracción de inversión, con más de 2.000 millones de euros desde 2020, tal y como estima el estudio Spain Ecosystem Report 2025.