Como en el mito de Sísifo, emprender supone iniciar la ascensión de una larga cuesta con una roca a la espalda a sabiendas de que en algún punto del camino caerá rodando y toca volver a empezar. Un proceso en el que hay que pasar de las musas al teatro; del concepto a la realidad y del producto al negocio. Todo ello, acompañado de los mejores mecenas posibles.
Pero, a diferencia de la leyenda griega, aquí siempre hay una meta que alcanzar, suelo firme que pisar y el propósito de innovar más y mejor. Es el caso de Glenn Jocher y su startup Ultralytics, un visor artificial que detecta y clasifica objetos en tiempo real, basado en el código abierto, que ya ha revolucionado sectores como la agricultura, la manufactura y la sanidad con aplicaciones como la monitorización de cultivos o el control de calidad en fábricas, entre otras tantas, y que recientemente ha cerrado una ronda de financiación de 30 millones de dólares para apuntalar su expansión por todo el mundo.
Antes del éxito, la confesión a DISRUPTORES – EL ESPAÑOL de que, efectivamente, su compañía es el resultado de una larga batalla por aterrizar la idea a la utilidad cotidiana, asumir y corregir los errores que te proporciona la comunidad open source, competir en el tan codiciado sector de la tecnología y aprender en poco tiempo de marketing y negocios.
Cansado de ‘teorizar’ sobre los antinutrinos en el campo de la física de partículas, este joven de madre española y padre estadounidense vio en la visión artificial -valga la redundancia- mucho más potencial a la hora de causar “impacto” en la sociedad.
“Me di cuenta de que estaba esforzándome muchísimo y consiguiendo muy poco”, admite. “Lo básico de la ciencia ya se ha descubierto hace cientos de años. […] Antes, con una sola idea podías construir un telescopio, ahora necesitas miles de millones de dólares y cientos de personas para poder aterrizar un proyecto”.
La IA, prosigue, es como el ‘lejano Oeste’, en el que “puedes ir tú mismo a descubrir cosas y dejar huella”. Así que en 2020 dejó el laboratorio en que trabajaba, cruzó el Atlántico, se asentó por unos meses en su pueblo familiar cerca de Burgos y comenzó a trabajar con el modelo Yolo, que ahora es el estándar de facto de la solución de Ultralytics.
"La IA es como el 'lejano Oeste'; puedes ir tú mismo a descubrir cosas y dejar huella"
Para ello, apostó por el código abierto, lo que al principio le causó “miedo” ya que es “como abrir una tienda sin cajeros, en la que puedes coger cualquier cosa y largarte”.
Además, está el hecho de enfrentarte al error en público. Pero, “una vez que psicológicamente pasas por esto, te das cuenta de que avanzas y de que estas comunidades tienen un gran valor”.
Así, a finales de ese año Jocher lanzó unos nuevos modelos (Yolo) que se popularizaron sobremanera y le permitieron entrar en el círculo virtuoso de la inversión y las rondas de financiación.
Un crecimiento meteórico
Cinco años después, el recorrido de Ultralytics puede catalogarse de meteórico. Sus modelos son utilizados por más de un millón de desarrolladores y ejecutados más de 2.000 millones de veces al día en unos 200 países.
Asimismo, el proyecto, que tiene unas profundas raíces españolas, ha sido reconocido como el quinto repositorio open source más importante del mundo junto a Power Tools, de Microsoft, entre otros. Y firma entre sus clientas a gigantes del Fortune 500, así como organizaciones del calado de Siemens o Duolingo.
Parte del equipo actual de Ultralytics.
Amén de la ronda de financiación de Serie A recién firmada por valor de 30 millones de dólares liderada por Elephant y con la participación de SquareOne.
Con ellos, la compañía tratará de seguir desarrollando su visión, su modelo de negocio ahora basado en el software como servicio, y desplegar su tecnología a escala global.
"Estamos en la infancia de la inteligencia artificial y todavía no hemos visto todo su potencial"
“Todo esto ha sido como un combate de boxeo”, compara. “Necesitábamos inversión para poder obtener GPUs para entrenar modelos y contratar talento, que es un bien escaso en todo el mundo”.
Jocher se muestra entusiasmado, aunque sin grandes alardes, del hito económico que acaba de conseguir. Porque asume que el “trabajo de verdad” acaba de comenzar: “Estamos todavía en la infancia de la inteligencia artificial. No hemos visto nada aún de su verdadero potencial”.
Conseguir impacto real
Dejando atrás los números, lo que a Jocher le llena es haber conseguido bajar la idea al suelo y conseguir impacto real. Y más allá de que gran parte de su negocio se desarrolle en Estados Unidos y Europa, le satisface el hecho de que sea China el país que tenga un grado mayor de adopción de sus modelos.
Al emprendedor le cuesta elegir solamente uno de los casos de éxito que va acumulando la organización. Uno de los que pueden ser más llamativos pasa por la detección, por ejemplo, de peatones y otros vehículos en el caso de los coches conectados. Algo que ya hace el gigante Tesla en sus flotas. Pero, en lugar de ello, “nosotros democratizamos y hacemos que esta tecnología pueda ser utilizada por cualquier persona en cualquier producto; ya sea un auto, un dron, una cámara de vigilancia o una herramienta de una fábrica”.
En este último de los escenarios, cuenta que todas las empresas industriales que están creando productos quieren sistemas de visión para detectar defectos. “Yolo se ha convertido en un sistema de control de calidad muy eficaz”.
Y, en lo que a mejorar vidas se refiere, la aplicación en sanidad podría ser perfectamente su ‘niña bonita'. Esta tecnología puede ser usada para detectar problemas de salud a través de escáneres o Rayos X. Algo, de lo que se siente especialmente orgulloso.
"Hemos democratizado la visión artificial para que pueda ser utilizada por cualquier persona en cualquier producto; ya sea un coche, un dron o en la actividad de una fábrica"
“Particularmente, la medicina en Estados Unidos es carísima y mucha gente no puede ni permitirse ir a un hospital. Si un doctor se entrena en esto, puede obtener una ventaja sin cobrar nada más”.
En definitiva, la idea que subyace en todo lo que hace Ultralytics es la de democratizar el espacio de la visión artificial y “meter” todas estas funcionalidades en el bolsillo de la gente a través de su teléfono móvil”. De este modo, y de cara al futuro, Jocher apuesta por seguir avanzando al ritmo de la IA sin perder la filosofía con la que nació Ultralytics: “Simplificar las cosas”.
