La inteligencia artificial sigue siendo el motor central de la agenda empresarial, pero ya no vale cualquier aproximación ni cualquier titular. Así empieza el 2026 con un foco que se desplaza desde el entusiasmo generalista hacia la utilidad, la especialización y la capacidad real de desplegar sistemas que funcionen en producción.
Al mismo tiempo, emergen con más peso tecnologías que habían estado en segundo plano, como la computación cuántica y la robótica, mientras crece una preocupación transversal que condiciona a todas: el suministro energético como principal cuello de botella para sostener la nueva oleada de infraestructura digital.
Ese es el marco que describe el informe Las 5 tendencias tecnológicas de 2026 para hacer frente al nuevo orden mundial, elaborado por el grupo tecnológico Cuatroochenta, en un documento que la compañía publica por sexto año consecutivo para interpretar qué tecnologías tendrán mayor impacto directo o indirecto en los negocios.
El texto sitúa esta lectura en un contexto geopolítico “más proteccionista y unilateral”, con la soberanía digital y la resiliencia como prioridad para estados y empresas ante un entorno internacional “incierto y polarizado”.
IA hacia modelos especializados y sistemas multiagente
La primera gran tendencia que plantea el informe es el giro desde los grandes modelos de lenguaje generalistas hacia una nueva generación de modelos especializados por dominio. La lógica es simple: los sistemas generalistas son útiles para tareas amplias, pero su entrenamiento y mantenimiento es caro y exige una infraestructura masiva.
Frente a eso, Cuatroochenta apunta al empuje del open source como vía para modelos más acotados, con mejor precisión y eficiencia en sectores concretos, lo que el documento denomina DSLM. La tesis viene acompañada de una previsión: para 2028, más de la mitad de los modelos de inteligencia artificial generativa serán especializados.
El salto siguiente es organizativo, no solo técnico: la evolución de los agentes autónomos hacia sistemas multiagente, capaces de colaborar para automatizar procesos empresariales complejos. El informe describe una trayectoria que va desde múltiples agentes en una sola plataforma hasta interacciones entre plataformas y, a medio plazo, una red global de agentes conectados.
El estudio incorpora numerosas cifras de analistas como Gartner, incluyendo una que resume a la perfección esta tendencia: en 2028, el 60% de los sistemas multiagente se apoyará en interoperabilidad entre múltiples proveedores.
Plataformas nativas de IA y 'vibe coding'
La segunda gran tendencia se centra en la transformación del desarrollo de software. Tras años de avance del low-code y, después, de los asistentes de generación de código, el informe sostiene que la IA se ha convertido en estándar. Cita datos del informe DORA de Google: el 90% de los profesionales ya usan herramientas de IA en su flujo de trabajo diario.
A partir de ahí, entran en escena las plataformas nativas de IA: no herramientas con funciones de IA, sino plataformas cuyo núcleo es la IA y que permiten crear aplicaciones usando lenguaje natural. En ese contexto aparece el “vibe coding”, reconocido como Palabra del Año 2025 por el Diccionario Collins y popularizado por Andrej Karpathy.
Este tipo de soluciones consiguen acelerar algunas tareas de desarrollo de software “en un 30, 40% o incluso más” y “ayudan a tener una segunda opinión en temas de arquitectura”, afirma Sabin Petru, CTO en Cuatroochenta.
Sabin Petru, CTO en Cuatroochenta.
La idea que recorre el informe de Cuatroochenta es que el programador deja de “picar” código para pasar a “orquestar” soluciones, guiando y depurando lo que generan los modelos. Además, la compañía advierte del reverso: el riesgo de vulnerabilidades y deuda técnica si se delega demasiado en la automatización sin supervisión y conocimiento técnico.
Edge AI: la inteligencia artificial se vuelve física
La tercera tendencia es la inteligencia artificial física, ejecutada dentro del propio dispositivo. El informe la relaciona con la expansión de la IA multimodal y con la necesidad de procesar localmente datos de sensores, imágenes, audio o vídeo en móviles, cámaras, vehículos, relojes o sistemas industriales. La promesa es velocidad, privacidad y autonomía: menos dependencia de la nube y decisiones en tiempo real.
Para sostener la magnitud de este mercado, el documento recoge una estimación de IDC: el gasto mundial en Edge AI crecerá con una tasa anual compuesta del 13,8% hasta alcanzar los 380.000 millones de dólares en 2028.
El mismo bloque abre una derivada delicada: la robótica como gran beneficiaria de esta simbiosis con la IA. El informe de Cuatroochenta apunta que, a medida que los robots ganen presencia en hogares y empresas, aumentarán las vulnerabilidades y el interés de los ciberdelincuentes, y sitúa el riesgo diferencial en el hecho de que un ataque digital puede trascender directamente al mundo físico
Computación cuántica y la cuenta atrás de la criptografía actual
La cuarta tendencia coloca a la computación cuántica en el centro del debate de ciberseguridad. El informe explica por qué: existen algoritmos conocidos desde los años noventa, como Shor y Grover, que en un escenario de ordenadores cuánticos suficientemente potentes podrían romper gran parte del cifrado asimétrico que sustenta comunicaciones cotidianas, desde banca a mensajería.
El documento se hace eco del concepto del “Día Q”, el momento en que esa capacidad sea operativa, y recoge la estimación de los expertos: un horizonte posible de 10 a 25 años para disponer de máquinas de esa naturaleza.
En paralelo, desde Cuatroochenta recuerdan que la transición a criptografía postcuántica ya está en marcha. Señala que el organismo estadounidense de estandarización NIST ha publicado desde el verano de 2024 una nueva generación de estándares criptográficos diseñados para resistir ataques de futuros ordenadores cuánticos, y propone una preparación pragmática: inventario criptográfico, presupuesto, calendario de migración por fases e implantación con “criptoagilidad” e hibridación.
El verdadero freno: energía, centros de datos y soberanía digital
La quinta tendencia es la que vertebra todas las anteriores: la energía como limitación material de la transformación tecnológica. El informe sostiene que el gran desafío ya no es solo lo que la IA puede hacer, sino cómo asegurar que su crecimiento sea escalable y sostenible. Cita una proyección de McKinsey: en 2030 los centros de datos requerirán una inversión global de 6,7 billones de dólares para satisfacer la demanda de potencia informática, y aproximadamente el 70% de esa inversión estará asociada al procesamiento de IA.
El documento añade un marco que conecta infraestructura y política: la soberanía digital. Advierten desde Cuatroochenta de la dependencia europea de proveedores externos, con una cifra especialmente contundente: el 69% de los servicios cloud y el 90% de los datos europeos estarían en manos de empresas estadounidenses.
Y sitúa el problema en una doble tensión: asegurar el suministro energético y reducir la debilidad derivada del control extranjero de infraestructuras digitales, en un contexto geopolítico más tenso
