En otro momento nos hubiéramos reunido con Pablo Hermoso de Mendoza en su despacho en el Ayuntamiento de Logroño o en una de las terrazas del Espolón. Pero la capital riojana ha estado cerrada perimetralmente durante un mes a causa del coronavirus. Así que no sólo guardamos distancia social, sino que nos separan varios cientos de kilómetros. Hoy, nuestro encuentro con el presidente de RECI, la Red Española de Ciudades Inteligentes, tendrá que ser virtual.

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La pandemia nos ha obligado a todos a trabajar de una manera diferente. Para los ayuntamientos, ha sido una auténtica prueba de fuego. “Durante los meses del estado de alarma las herramientas tecnológicas y el trabajo online nos han permitido atender las necesidades de gestión de los ciudadanos”, nos comenta el Alcalde de Logroño. “Pero también ha puesto en evidencia la necesidad de seguir mejorando la administración electrónica porque la atención al ciudadano no puede detenerse".

"Tenemos una ley de 2007 que ha ido implementándose poco a poco y que nos ha permitido reaccionar ahora. La pandemia ha acelerado todos los procesos de digitalización y ha hecho posible realizar trámites imposibles hasta hace meses: desde gestionar una beca escolar, sacar el certificado de empadronamiento, pagar las tasas y los impuestos, poder participar en alguna de las iniciativas culturales o deportivas… Al mismo tiempo, nos ha hecho ver que queda mucho camino por recorrer”, reconoce.

Pablo Hermoso de Mendoza ha llegado a la presidencia de la RECI en plena “aceleración de procesos disruptivos” en los consistorios. La próxima lluvia de millones procedentes de Europa permitará destinar más de 20.000 millones de euros de fondos públicos a la transformación digital de nuestro país. Y sabe muy bien que hay que aprovechar esta oportunidad para modernizar las administraciones públicas. “El reto digital de la administración electrónica es en realidad un triple desafío. En primer lugar, de modernización digital, con la aplicación de las tecnologías para mejorar los servicios. En segundo, de modernización de las competencias y cualificaciones, para incluir en las plantillas figuras que no existen en la actualidad como la figura del experto en gestión y la ciencia de datos. Y por último, de modernización de los procedimientos que eliminen los cuellos de botella”.

Los desafíos tecnológicos de una 'smart city'

En esa tarea de simplificación burocrática, RECI apuesta por una mayor coordinación entre las administraciones para evitar duplicar los datos de una misma persona. “Tenemos que llegar a la interoperabilidad entre todas las administraciones. Le exigimos al ciudadano los mismos datos en diferentes administraciones y muchas veces. La administración tiene que simplificar las tareas, y eso pasa por no exigirle una y otra vez al ciudadano datos que quizá ya tenga”. Esta es una de las apuestas del Plan Director 2021-2023 de la RECI.

“La tecnología nos permite tomar decisiones sobre datos y evidencias. Sumados a una buena interpretación, todo esto nos ayuda a tomar con más eficacia las decisiones”, nos cuenta Hermoso de Mendoza.

Tecnologías como la IA, el 5G, el IoT, el big data o el cloud computing son las herramientas con las que la ciudad inteligente puede mejorar los procesos y conseguir una gestión más eficaz. “La cuestión es conseguir que las administraciones públicas, de manera segura y anonimizada, podamos disponer de los datos de la ciudad de un modo que permita que sean los propios ciudadanos los que controlen toda la información que un ayuntamiento tiene de ellos”.

La protección de la identidad digital es otro de los retos de las ciudades inteligentes. ”Esto tiene que ver con el avance en las tarjetas ciudadanas, para hacer posible que el ciudadano pueda conocer, en un único sistema, toda la información de la relación con su ayuntamiento: si participa en actividades culturales, deportivas, cuándo y cómo ha pagado los impuestos, que tipo de gestiones está llevando a cabo en el ayuntamiento… Hay muy buenas prácticas que ya se han ido llevando a cabo para conseguir esa trazabilidad. Todos conocemos el caso de la Agencia Tributaria. Ese modelo hay que llevarlo a otros escenarios de las administraciones locales”.

Para conseguir todo esto es imprescindible un esfuerzo de formación de los funcionarios. “Creo que se necesita -y así se ha establecido en la nueva Agenda Digital- un esfuerzo importante en formación del funcionariado para que adquiera las destrezas y competencias digitales necesarias. Los cambios de procesos y sistemas de información vienen para quedarse porque han demostrado que mejoran la eficiencia y la eficacia del trabajo. Pese a las resistencias, los funcionarios son conscientes de que, si las tareas mecánicas se dejan en manos de la tecnología, se puede agregar valor a su trabajo”, opina.

Pese a las resistencias, los funcionarios son conscientes de que, con tecnología, se puede agregar valor a su trabajo

Asimismo, “necesitamos de buenas prácticas reales y de facilidades para poder implementarlas. No sólo hablamos de las actividades financieras, sino de las administrativas y de la incorporación de nuevos perfiles en nuestras organizaciones pensando en estos objetivos”, afirma Hermoso de Mendoza.

Hacia unas ciudades más 'verdes'

En apenas una década, las ciudades españolas han acudido a las tecnologías para iniciar ese proceso de transformación que las convierta en ciudades inteligentes. “Creo que la ciudad inteligente es aquella que es capaz de aportar, desde una visión humanista de la tecnología, las condiciones necesarias para vivir mejor. Vemos ejemplos muy claros: reducimos el consumo de agua porque tenemos tecnologia de sensorización que nos permite conocer el grado de humedad y el riego se puede ajustar a las necesidades de acuerdo con lo que indican los sensores. Eso es una buena gestión. O el tratamiento de residuos. Algunos recordamos a los operarios cargando en camiones las bosas de basura que estaban en la calle. Ahora los contenedores tienen condiciones higiénicas mucho mayores, incluso se autolimpian”.

Las ciudades inteligentes están intrínsecamente ligadas a la descarbonización o el cuidado del medio ambiente. “En muchos casos el desarrollo sostenible tiene que ver con aplicar la tecnología para mejorar los servicios. La gestión inteligente del agua, el tratamiento de los residuos, el control de la contaminación acústica o medioambiental, los semáforos... En la RECI estamos trabajando en esa línea a través de grupos de trabajo para conseguir soluciones”. Y pone otro ejemplo: "El IoT, la IA o el 5G nos permiten gestionar de una manera mucho más eficiente el funcionamiento de los semáforos que se pueden ajustar de manera autónoma atendiendo a los flujos de tráfico”.

El alcalde de Logroño se muestra muy convencido de que hay que "pensar las ciudades desde el punto de vista del bienestar del peatón y no en el bienestar del vehículo". Urge, dice, la necesidad de cambiar la cultura de la movilidad. “Tiene poco sentido que si el 70% de los desplazamientos en una ciudad no necesitan del coche, sea el coche el que se decida cómo debe ser el 70% del espacio urbano”. Por eso insiste en la necesidad de plantear una reflexión sobre el cambio de la pirámide de movilidad. “Calidad de vida es menos ruido, menos contaminación, menos accidentes y más paseos".

Convencido de que el talento español puede competir con el de cualquier multinacional tecnológica, apuesta asimismo por colaborar estrechamente con las empresas emergentes, “con los desarrolladores de tecnología de primer nivel que hay en nuestro país”. No se trata de enarbolar el orgullo patrio. Pedro Hermosos de Mendoza cree que, con criterios económicos e incluso geopolíticos, hay que apoyar a las startups y pymes tecnológicas nacionales. “Nuestro sector tecnológico está consiguiendo grandes avances en inteligencia artificial, big data, sensorización… Hay que apostar por la industria española y conseguir que sus aplicaciones lleguen a nuestras ciudades, y que se internacionalicen sus productos”.

Hay que apostar por la industria española y conseguir que sus aplicaciones lleguen a nuestras ciudades, y que se internacionalicen sus productos

Objetivo: reducir la brecha digital

Las previsiones indican que para 2050 el 60% de la población vivirá en grandes urbes, allí donde la tecnología está más implantada. Pero para el alcalde de Logroño -una ciudad de algo más de 150.000 habitantes-, la tecnología permite que las ciudades pequeñas se conviertan en “un polo de atracción de talento, de gente que huye de las megalópolis y se quieren instalar en sitios donde haya una mejor calidad de vida. Los brain workers necesitan poco más que una buena conectividad para desarrollar sus negocios”. Como presidente de la RECI, no duda en reclamar la llegada de la conectividad a los pequeños municipios, a esa España despoblada que necesita de atención urgente.

La aceleración de la digitalización durante la pandemia ha evidenciado otra brecha digital, además de la geográfica, que existe en España. “Hemos visto chavales que no podían atender a clase durante el confinamiento porque sólo contaban con el móvil de sus padres”, comenta. “La tecnología nos permite hacer un seguimiento claro de las personas más necesitadas. La llegada de los fondos europeos tiene que mirar en esa dirección”. 

“Una de las claves del reparto de esos fondos debe ser la cohesión social para que esa brecha digital no se acreciente”, insiste el presidente de la RECI. Reclama que los ayuntamientos sean gestores activos en el reparto de esos fondos. “Quiero hacer una reivindicación del municipalismo como la administración que mejor conoce la realidad de las necesidades sociales. Hay que tener presente a los municipios porque creo que somos quienes podemos dar una mejor respuesta. Y más si se hace en red como se hace en la RECI, donde llevamos una década compartiendo buenas prácticas y haciendo posible mejorar la vida de los ciudadanos", concluye.