Los contrastes de la vida. La OCDE presenta un informe en el que advierte de que el 21% de los puestos de trabajo puede desaparecer por la automatización justo unos días después de que la Federación Internacional de Robótica (IFR) haga públicos unos datos de ventas de robots industriales en 2018 de récord, pero planos, con un crecimiento de apenas el 1% respecto a aquel irrepetible 2017 en el que se dispararon un 30%.

El sector de la robótica se pregunta qué está pasando y cuáles son los desafíos de futuro. Y adivinen cuál es uno de los challenges que más preocupa: "La escasez de trabajadores calificados está impulsando cambios en la forma en que se reclutan y capacitan los empleados existentes y potenciales. Los trabajadores no calificados deben aprender a operar, programar y mantener robots y tecnologías relacionadas", acaba de proclamar Byron Clayton, CEO del Advanced Robotics for Manufacturing Institute. Lo cual que no sabemos si será la automatización la que destruya empleos, o será la falta de empleados formados lo que frene en nuestro país a la automatización.

A tener en cuenta el desplome de compras de robots industriales por parte de los fabricantes de automóviles de China (-15%) y sobre todo de Estados Unidos (-26%). Ahora bien, mientras en el primero de ellos se produce un efecto arrastre que acaba contagiando a toda la economía, cuyas peticiones caen un 6%, en el caso norteamericano y europeo hay otros sectores que toman el relevo y cierran el año con crecimientos del 15% y el 7% respectivamente.

Entre los sectores pujantes no se encuentra desde luego, y esto también es noticia, el de los smartphones cuyas compras de robots industriales se redujeron un 6%. Sí tiraron, y con fuerza, las empresas de alimentación y bebidas (64%), productos farmacéuticos, plásticos y metales (19%).

Estamos ante una tecnología cuyo alcance es transversal a sectores muy diferentes y, por eso, es un buen indicador de cómo va a evolucionar la innovación en los próximos tiempos. No ya estrictamente los avances tecnológicos, sino su aterrizaje a la economía real, que muchas veces manifiestan una palpable asincronía. En ese sentido, los fabricantes de robots industriales detectan como fuente de crecimiento en los próximos años el vehículo eléctrico con claridad y, en menor medida a corto y medio plazo, el vehículo autónomo.

Por el lado de los desafíos, hay que contar con que los fabricantes de robots deben proporcionar un software operativo para sus productos que sea fácil de aprender, que no requiera un programador tradicional y que sea intuitivo de usar. Lo cual nos devuelve al principio, a la necesidad de mano de obra cualificada.

EUGENIO MALLOL es director de INNOVADORES