Interior de uno de los centros de Equinix.

Interior de uno de los centros de Equinix.

Tecnológicas

Los centros de datos hacen frente a las olas de calor: interrupciones de servicio en Europa y sin fallos en España

Nabiax, Equinix y Grupo Aire explican a D+I cómo los sistemas de refrigeración de sus data centers resisten las altas temperaturas, tras conocer el parón de Google y Oracle en Reino Unido. 

2 agosto, 2022 03:14

Los meteorólogos avisan: agosto comienza con otra ola de calor –la tercera en la que va de año– que se prolongará durante toda esta semana y el mes será más cálido de lo normal. Ya lo ha sido julio y también lo fue junio, cuando se registró la primera subida anómala de los termómetros justo antes del inicio del verano.

En los últimos meses, las temperaturas medias se han disparado, con valores que están batiendo récords en la Península y Baleares desde que se tienen registros. Para septiembre y octubre, el escenario más factible (60%) es que continúe la tendencia. Solo hay un 10% de probabilidad de que sea más frío de lo normal, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Noches más calurosas, agua del mar más cálida, mayor riesgo de incendios… son solo algunas de las consecuencias más palpables de esta subida de grados en los termómetros, y que afecta a infraestructuras donde este factor es especialmente crítico, como los centros de datos.

Google y Oracle interrumpen sus servicios

Este tipo de instalaciones han de mantenerse operativos 24 horas al día, sin interrupciones. Un rendimiento que genera mucho calor y al que las altas temperaturas perjudican especialmente. 

Tecnológicas como Google y Oracle sufrieron hace unas semanas interrupciones en sus servicios debido a fallos en los sistemas de enfriamiento de sus centros de datos en Londres. El motivo: la ola de calor que a mediados de julio llegó a Reino Unido con valores por encima de los 40°C, algo poco habitual en este país.

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“Después de registrar temperaturas inusualmente altas en la región sur del Reino Unido (Londres), dos unidades de enfriamiento en el centro de datos experimentaron fallos cuando se les pidió que operaran por encima de sus límites de diseño. Como resultado, las temperaturas en el centro de datos comenzaron a subir, lo que provocó que un subconjunto de la infraestructura informática se apagara como medida de protección”, confirmó Oracle.

Por su parte, Google Cloud esgrimió los mismos motivos ante la falta de disponibilidad temporal de sus servicios: “un fallo simultáneo de varios sistemas de refrigeración redundantes en uno de los centros de datos que aloja la zona europe-west2”. La compañía también reconoce que “este no es el nivel de calidad y confiabilidad que nos esforzamos en ofrecer a nuestros clientes, y ya estamos tomando medidas inmediatas para mejorar la resiliencia de la región”. 

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Lo ocurrido en Reino Unido no quiere decir que los centros de procesamiento de datos (CPD) no puedan funcionar a temperaturas por encima de los 40°C sin disminuir su rendimiento.

De hecho, en España, donde en las últimas semanas se está superando ampliamente este valor en la mayoría del territorio, no se han registrado interrupciones de servicio por parte de ninguna de las tecnológicas y compañías que operan este tipo de infraestructuras.

Refrigerar a más de 40°

En el momento de su diseño, los sistemas de refrigeración son uno de los aspectos más delicados de este tipo de instalaciones, junto con los de su eficiencia y gasto energético. 

El centro de datos de la Seguridad Social se traslada de Soria a Madrid porque, entre otras razones, la provincia disfruta de una media anual de 11°C. Un clima idóneo para la refrigeración de un CPD mediante aire exterior (freecooling), sobre todo en verano.

Junto a la ubicación, los estudios de ingeniería previos a la construcción de un centro de datos han de contemplar diferentes sistemas de refrigeración. “Los data centers deben garantizar la temperatura y la humedad en las salas técnicas, y realizar estudios minuciosos teniendo en cuenta la demanda de refrigeración en las salas técnicas en función del consumo eléctrico de las máquinas”, describe el director de Ingeniería y Tecnología de Grupo Aire, Zigor Gaubeca, a D+I.

Esta compañía cuenta con CPDs en Alicante, Valencia, Málaga y Talavera de la Reina, y en construcción en Madrid y Zaragoza, donde emplean “sistemas de freecooling, directo o indirecto, dependiendo de las condiciones”. Gaubeca confirma a este medio que hasta ahora no han registrado ningún fallo por este motivo: “Es muy importante tener un buen dimensionamiento y sistemas redundantes para que este tipo de incidentes no ocurran”. 

Uno de los centros de datos de Nabiax en Alcalá de Henares (Madrid).

Uno de los centros de datos de Nabiax en Alcalá de Henares (Madrid).

En Nabiax, con centros en Madrid y Barcelona, afirman que tampoco han sufrido incidencias. El responsable de los data center de la compañía en España, César Merino, explica a D+I que sus centros de datos están diseñados “teniendo en cuenta las temperaturas propias de cada región en la que operamos. Por ejemplo, el área de Barcelona tiene un clima más suave y mayor humedad relativa en el aire exterior que Madrid, especialmente en verano”.

Explica que en cada una de sus infraestructuras instalan equipos que permiten operar por encima de los límites a plena carga. “Estos equipos críticos no solo son las enfriadoras y sistemas de freecooling, sino también transformadores y grupos electrógenos”, detalla. “Además, siempre que instalamos un equipo, realizamos pruebas de carga simulando las temperaturas más extremas, de 45 grados”.

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Un sistema que monitorizan cada año cuando se acerca el verano para comprobar que ninguna máquina tiene incidencias. “Contamos con planes de contingencia preparados para poder solventar episodios críticos en caso de detectar que la producción de frío llega al 85% de la capacidad IT”, describe Merino.

A baja temperatura

Meta, cuando aún era Facebook, ya se fijó en el círculo polar ártico para ubicar uno de sus centros de datos en Lulea (Suecia). Operativo desde 2013, el sistema de refrigeración se beneficia de las bajas temperaturas de la zona para, así, depender menos de generadores adicionales.

Otro ejemplo de cómo aprovechar las condiciones del entorno para enfriar estas instalaciones, es el centro de datos Lefdal Mine Datacenter, en Noruega. Con 120.000 m2, está construido en una mina reconvertida y refuerza su sistema de refrigeración gracias al agua proveniente de los fiordos noruegos.

Equinix, con instalaciones en Barcelona, Madrid y una localización más crítica en cuanto a las altas temperaturas como es Sevilla, tampoco ha registrado fallos en sus servicios. Su director de operaciones en España, Juan Romero, reconoce a este medio que “los data centers suelen funcionar a temperaturas más altas que antes. Esto ayuda a reducir el uso de los equipos de refrigeración en general, lo que disminuye también el riesgo de averías durante las olas de calor”.

En su caso, explica, estos episodios anómalos “han traído niveles de calor en España que estamos acostumbrados a manejar. Hoy en día, es común que las unidades de refrigeración sean capaces de operar en rangos superiores a 40°C sin degradar su rendimiento”. 

Romero detalla que los diseños de sus centros de datos están adaptados a “las necesidades ambientales de cada localización y a los cambios extremos de temperatura”. Además de contemplar programas de mantenimiento, sus instalaciones también incorporan “soluciones como las de redundancia, distribución flexible de la capacidad o barreras físicas de contención de la temperatura”.

Ahorro energético

En el diseño de un sistema de refrigeración adecuado a la localización y a la eficiencia de su rendimiento entra en juego otro factor: el coste energético. En el caso del centro de datos que la Seguridad Social tendrá operativo en unos meses, su traslado a Soria aportará un ahorro económico y térmico que puede alcanzar entre el 50% y el 60%, según un estudio del Centro de Desarrollo de Energías Renovables CEDER-Ciemat.

Hasta ahora, estaba localizado en la sede central de la Gerencia de Informática de la Seguridad Social (GISS) en Madrid, y sus costes de refrigeración eran de alrededor de 150.000 euros mensuales, el 70% del coste de mantenimiento. 

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Preguntados sobre esta cuestión a los portavoces de las empresas de colocation (aquellas que alojan servidores de otros) que participan en este reportaje, desde el Grupo Aire corroboran que la cuantía de la factura eléctrica depende en cierta medida de la ubicación: “En lugares con una media anual de temperatura baja, el coste de refrigeración supone aproximadamente un 30% del total [de esa factura], mientras que en zonas más cálidas de España, en un 50%”, aporta su director de Ingeniería y Tecnología.

Desde Nabiax apuntan a que la mayor parte del consumo energético proviene de los servidores instalados en las salas técnicas. “Para poder refrigerar esta carga se necesita entre un 45% y un 50% adicional de consumo de energía”, asegura el responsable de los centros de datos, pero sin ofrecer cifras sobre su coste.

En Equinix, por su parte, están explorando nuevas tecnologías de refrigeración con mayor grado de eficiencia. “Las de alta capacidad de transferencia térmica de fluidos ya se encuentran en nuestros planes de trabajo y desarrollo a fin de optimizar al máximo el consumo de energía de nuestras infraestructuras”, adelanta su director de operaciones en España.