Madrid

El almacenamiento de datos es la capa menos visible de la transformación digital, quizás la menos 'glamurosa' pero, al final del día, la que soporta a todas las demás. Podemos hablar profusamente del valor de la información digital o de cómo la inteligencia artificial puede sacar valor de ella, pero sin un lugar físico en que esos datos se alojen resulta cuanto menos iluso pensar en que pudieran existir estos conceptos de nuevo cuño.

Hablamos de un mercado milmillonario (42.300 millones de dólares en 2021, según datos globales de Statista, que añade otros 6.540 millones asociados al archivo de información) y que, sin embargo, está oculto a ojos del Respetable. Tan sólo aquellos que entran en los gigantescos centros de datos, privados y públicos, que dan vida a la era digital podrán dar constancia de las sucesiones eternas de 'racks' que contienen estas unidades de memoria secundaria, tanto de las de toda la vida -discos duros magnéticos- como los 'flash', la generación más actual y veloz.

Esta dicotomía es uno de los grandes campos de batalla de la industria desde hace años y, también, la razón de ser de Pure Storage: una compañía norteamericana nacida en 2009 y que, hasta 2011, estuvo desarrollando en silencio su propia tecnología de almacenamiento 'flash'. A diferencia de sus grandes rivales -NetApp, Dell-, nació directamente en esta generación, con lo que no acarrea el lastre de los discos magnéticos. En contra, también parte de una posición de desventaja competitiva frente a ellos, capaces de abarcar tanto los nuevos como los viejos casos de uso.

"Los discos magnéticos de almacenamiento de datos son los nuevos dinosaurios", decía en entrevista con D+I Charles Giancarlo, CEO mundial de Pure Storage. En el encuentro, fechado en 2020, el ejecutivo aventuraba "que en unos cinco años se hará con el 80% o el 90% del mercado" frente a los discos magnéticos.

¿Cuál es la realidad a fecha de hoy? Adela de Toledo, country manager de Pure Storage en España, toma el relevo en el otro lado de la mesa de sus oficinas en pleno Paseo de la Castellana para arrojar luz sobre esa estrategia y visión planteada por su jefe.

"Estaba clara la apuesta por la tecnología 'flash' y al principio lo usábamos en los 'flash array' y nuestros competidores tomaron nota y ahora ya somos varios competidores que trabajamos en este segmento", destaca la ejecutiva, con dilatada experiencia en compañías como Sun Microsystems o CA Technologies. "La tecnología 'flash' es la mejor para reemplazar a los discos magnéticos que, más allá de su rendimiento, son muy poco sostenibles desde el punto de vista energético".

"El crecimiento ha sido espectacular, pero hay muchos clientes que siguen anclados en el pasado con sus proveedores tradicionales. Necesitamos un poco más de tiempo ahí", reconoce Adela de Toledo. "Ahora es más fácil convencerles de que es una tecnología mucho mejor, pero hay algunos que siguen anclados en ello".

¿Hardware o software?

Otro aspecto que resulta especialmente curioso del planteamiento de Pure Storage en el mercado es su intención de ser reconocida como 'una empresa de software', cuando el grueso y el origen de su negocio pasa por la venta de dispositivos físicos, hardware de toda la vida. El motivo que subyace es evidente -en el software y los servicios el margen de beneficio es mucho mayor-, pero preguntamos a Adela de Toledo sobre ello.

"Desde el primer momento en que se concibió Pure Storage se entendía que la inteligencia estaba en los datos y en el software. Lo que realmente quieren los clientes es poder mover los datos de forma transparente en su infraestructura, con la movilidad y libertad de elegir dónde y cómo ponerlos", responde la ejecutiva española. "En un mundo cada vez más híbrido, multicloud, el software es el que tiene la inteligencia para hacer eso".

Enarbolando la bandera de la "libertad" que tanto gusta en estos momentos, Adela de Toledo defiende la necesidad de dotarse de esta inteligencia en el software para poder afrontar con éxito uno de los grandes retos de las empresas en materia digital: el salto a la nube.

"Muchas empresas reconocen que no pueden innovar porque tienen mucho 'legacy', sistemas heredados y aplicaciones que cuesta mover a la nube. Por eso la verdadera palanca de innovación es la independencia tecnológica, que permitamos pasarnos de un proveedor de nube pública a otro, que podamos migrar datos y aplicaciones de forma muy sencilla y automatizada, sin ninguna dependencia de una infraestructura u otra, tampoco de la nuestra".

Un camino hacia la nube que no sólo consiste en desplazar las actuales cargas de trabajo hacia estos entornos, sino también en rediseñar y construir nuevas aplicaciones ya nativas para estos mundos. En ese sentido, Pure Storage también quiere formar parte de la discusión y favorecer desde esa capa que tanto les ilusiona "el despliegue de aplicaciones nativas en cloud que son más sencillas, más ágiles y con más capacidad de movimiento, también las más críticas". Alude, por ejemplo, a la Gerencia de Informática de la Seguridad Social (GISS) como ejemplo de esto último.

Para gozar de ese status de independencia tecnológica es clave contar con alianzas con todos los proveedores hiperescalares de la nube pública. Son tres grandes nombres propios (Amazon, Microsoft y Google), con permiso de otros tantos en un segundo escalón como IBM u Oracle. Y, en este caso, Pure Storage mantiene desarrollos avanzados con los dos primeros, pero la propuesta 'cloud' del popular buscador no forma parte de su propuesta de valor. ¿Por qué?

Adela de Toledo remite a la postura oficial de la multinacional al respecto, la cual reza que su tecnología funciona correctamente con Google Cloud "aunque con distinto estado de integración" frente a sus dos competidores. Algo que se nota, por ejemplo, en asuntos como soluciones conjuntas para garantizar la seguridad de esos datos, algo nimio en estas lides (ironía). Si y cuándo se equiparará la colaboración con Google en este campo es una cuestión que queda sin respuesta.

El paso a la suscripción

Al hilo de lo anterior, y asociado muchas veces como algo -erróneamente- intrínseco a este salto a la nube, encontramos el auge de los modelos de suscripción o como servicio. Una tendencia que, si bien surgida al calor de estas propuestas hiperescalares y del software de consumo directo, también comienza a calar en la forma de comercializar las piezas más clásicas de hardware. Entre ellas, lo han adivinado, el almacenamiento.

Todos los grandes fabricantes de la industria cuentan con propuestas para comprar sus soluciones de almacenamiento de datos como un servicio, de modo que el pago se realiza como si de un coste operativo se tratase, no como una inversión en capital físico. Un cambio de paradigma que, más allá de lo que supone para los apuntes contables, tiene implicaciones mucho mayores en la forma de entender y diseñar los despliegues de estos recursos tecnológicos.

"Es tener una suscripción a la innovación de por vida. En nuestro caso, los nuevos controladores que vayan saliendo se van a instalar automáticamente, sin ninguna interrupción del servicio, al igual que cualquier nueva funcionalidad de nuestro software. Todo sin coste adicional", explica Adela de Toledo. "También podemos diferenciar tramos de precios según la carga real, para no sobredimensionar las estructuras. Y, por supuesto, permite que el cliente no tenga que preocuparse de la operación o mantenimiento de esta infraestructura, aunque los sistemas estén en sus instalaciones por cualquier sensibilidad o regulación".

La ejecutiva española recoge el guante de este concepto acuñado en EEUU de la "arquitectura invisible" y va incluso más allá: "La infraestructura debería ser una 'commodity' para los clientes, asegurando siempre la seguridad, la disponibilidad y el rendimiento. Y si lo conseguimos, la innovación será mucho más sencilla porque no tendremos tantas dependencias tecnológicas".

En el último trimestre contable de Pure Storage, los ingresos procedentes de los modelos en suscripción ascendieron a 216 millones de dólares. Los ingresos por servicios de suscripción de todo el año 2021 fueron de 738,5 millones de dólares, un 37% más que el curso anterior. Y dos de sus más recientes anuncios, disponibles de forma general en el primer trimestre del año fiscal 23, son Pure Fusion y Portworx Data Services que consolidarán esta tendencia.

Curiosamente, su jefe Charles Giancarlo decía algo sensiblemente diferente en nuestro anterior encuentro: "Algunos [rivales] ya se han conformado con ver el almacenamiento como una ‘commodity’. Nosotros, en cambio, vemos todo el recorrido que tiene y estamos invirtiendo un 18% anual en I+D". ¿Cómo solucionamos el entuerto?

"Es verdad que la tendencia es que tendría que ser una 'commodity', pero al final la tecnología es un gran diferenciador. Y, en nuestro caso, la tecnología 'flash' es un gran diferencial que nos ha hecho estar muy por encima de nuestros competidores tanto en rendimiento como en disponibilidad o en seguridad. Tenemos tecnologías tan únicas, por ejemplo en el tratamiento de datos no estructurados de forma ultrarrápida, que abrirá nuevos casos de uso en conducción autónoma o en el metaverso, donde acabamos de cerrar un acuerdo con Meta", aclara en un contundente alegato Adela de Toledo.

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