El año 2020 supuso la asunción de muchos cambios a muchos niveles por culpa de la Covid-19. El judicial no fue una excepción. La paralización del sistema llevó a que se suspendieran los juicios previstos pero también las típicas comparecencias de personas que cumplen algún tipo de medida cautelar o sentencia y que tienen que acudir a 'fichar' con una periodicidad determinada.

Esta suspensión se compensó con llamadas telefónicas, correos electrónicos o notificaciones a la defensa del procesado, métodos que a día de hoy nos parecen del pleistoceno habida cuenta de los avances ya existentes.

Solo cuando la persona procesada o investigada tenía para el juez un elevado riesgo de ocultación o fuga se mantuvo la comparecencia física en un lugar determinado previamente.

Hemos escuchado en infinidad de ocasiones la típica frase judicial: "El acusado deberá comparecer cada lunes en sede judicial ante el riesgo evidente de fuga".

Pero ¿estamos preparados para confiar en la tecnología y cambiar la frase anterior por: "No será necesario que el acusado, con riesgo evidente de fuga, comparezca cada lunes en el juzgado, ya que lo podrá hacer desde su domicilio gracias a la biometría"?

Si hacemos caso a los datos de algunos estudios, la respuesta sería positiva. Un ejemplo: el 'Informe global sobre Fraude e Identidad 2020' -elaborado por Experian con una encuesta a más de 6.500 consumidores- recalca que el 81% de usuarios considera la biometría el método más seguro de verificar la identidad.

Lógicamente, esta encuesta mundial va dirigida a usos como la banca, la salud, la administración... Nadie ha preguntado sobre la aplicación de medidas judiciales. 

El caso canario

En Canarias no ha hecho falta realizar ninguna encuesta. El sistema judicial de la región ha decidido que sí confía en la biometría para este tipo de comparecencias en el juzgado.

La Consejería de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha en los juzgados de instrucción de Las Palmas de Gran Canaria un sistema remoto de comparecencias por el que se sustituye la personación física por una identificación biométrica remota y segura a través del móvil.

Se trata, según afirman fuentes regionales, de una experiencia pionera en todo el Estado que, progresivamente, se generalizará al resto de órganos judiciales de la Comunidad Autónoma.

La viceconsejera de Justicia del Gobierno de Canarias, Carla Vallejo, explica que se trata del Sistema de Comparecencias Apud Acta en Remoto (SCAAR), desarrollado por la empresa Inetum para la Administración de Justicia de Canarias.

Su implantación, afirma, implica gran cantidad de ventajas, tanto para la persona sobre la que se fija la medida judicial de comparecencias periódicas, que podrá sustituirlas, si así lo consiente, por su verificación remota a través de su teléfono móvil, como para la propia Administración de Justicia.

Vallejo detalla que mediante esta tecnología se pasa de un proceso netamente manual y humano de verificación de comparecencias a un sistema íntegramente digital que, además, se integrará dentro del Sistema de Gestión Procesal generando notificaciones y alertas inmediatas.

Destaca que se gana en eficiencia y maximización de las capacidades de recursos humanos de la Administración de Justicia al informatizar una labor que antes solo podía hacerse a través de la presencia física directa.

Asimismo, resalta su especial trascendencia y virtualidad en estos momentos de crisis sanitaria, pues evita traslados y acumulación de personas en los órganos judiciales y profundiza en la tónica de apoyarse en las nuevas tecnologías para mejorar el servicio público.

Geolocalización

El Sistema de Comparecencias Apud Acta en Remoto habilita la sustitución de la personación física en los días marcados por la autoridad judicial cuando se acuerda una medida cautelar por una identificación biométrica remota y segura a través del móvil.

Para su desarrollo, ya implementado y contrastado con éxito en mercados como el de la aeronáutica, control de fronteras o bancario, entre otros, cuenta con sistemas de verificación documental y sistemas de biometría facial.

Se trata de una solución bifásica en la que la persona compareciente verifica su identidad con cualquier documento válido y genera su credencial biométrica a través de reconocimiento facial.

Una vez generada la credencial, se emplea para verificar su identidad a distancia acompañada de una geolocalización que permite verificar que la persona se encuentra en el territorio en el que debe permanecer.

De esta manera hay una doble comprobación. En primer lugar, una verificación de la identidad de la persona, indispensable para garantizar la comparecencia, y en segundo lugar la identificación biométrica que confirma y evita el fraude de identidad.

En cuanto a la seguridad y fiabilidad, los sistemas de biometría facial soportan tecnologías para evitar usos fraudulentos con máscaras o fotografías que puedan propiciar una suplantación de identidad y garanticen que, en base a un algoritmo calculado entre una tasa definida la evidencia facial capturada, es de una persona real y coincidente con la poseedora del documento verificado.

Los índices de confianza en la biometría crecen cada año gracias a los usos más comunes y era cuestión de tiempo que se diera un paso más. Canarias lo ha dado y el tiempo marcará si también confiamos en la tecnología aplicada a la administración de justicia.

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