D+I llama a la puerta del despacho de Rogelio Velasco, consejero de Transformación Económica, Industrial, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía, un macrodepartamento clave para el desarrollo de la región. 
Usted dirige un súper departamento capital para el desarrollo empresarial del futuro y, con ese desarrollo, el de toda la región. ¿Cómo lleva esa responsabilidad?
La responsabilidad no es algo que me asuste. La carga de trabajo, tampoco. La Consejería que dirijo es la responsable de marcar las estrategias económicas de Andalucía. Esta labor general se une, además, a competencias específicas relacionadas con empresas (industria, minas, comercio…), innovación, emprendimiento, digitalización, universidades e I+D+i. El conocimiento específico de las ventajas y debilidades de estas áreas de trabajo es, precisamente, lo que hace, a mi equipo y a mí, tener una visión más amplia y marcar líneas estratégicas claras para la consecución de objetivos concretos. En este tiempo hemos sabido dotar a la región de una estabilidad económica de la que carecía, solo rota por el tremendo varapalo de la pandemia. Mientras forme parte de un equipo que sepa ser útil al ciudadano, a las empresas, bienvenida sea esa responsabilidad. 
Empecemos por el vaso medio vacío. Según los datos del último informe GEM, presentado hace unos días, Andalucía se encuentra por debajo de la media nacional en tasa de empresas emprendedoras, con un 5,8% y ha bajado esa tasa en tres puntos porcentuales en los últimos dos años. ¿Qué reflexión se puede hacer a tenor de estos datos?
La conclusión de cualquier análisis objetivo debe ser el punto de partida para la elaboración de una estrategia que haga mejorar los datos. Eso es lo que pretendemos con el informe GEM. En estos últimos años, el ecosistema de innovación y startups en Andalucía ha cambiado mucho y a mejor, pero todavía nos queda camino. No hay que perder de vista que, según el mismo informe, las empresas potenciales, a tres años vistas, se igualan a la situación española con un 8,1% (aunque sigue siendo la mitad que en Europa), al igual que ocurre con la tasa de las empresas consolidadas, de más de 42 meses, con un 6,3%.  Este indicador mejora con respecto al obtenido el año anterior.
Con estos datos no podemos más que trabajar por mejorar la consolidación de las empresas, así como implementar el desarrollo de empresas tecnológicas, innovadoras y de alto valor añadido. Estoy convencido que solo con ello propiciaremos un verdadero cambio de modelo productivo para Andalucía.
¿Qué medidas está aplicando o tiene previsto aplicar el gobierno regional para intentar mejorar las cifras de ese ecosistema emprendedor? 
Desde el Gobierno andaluz se apuesta firmemente por el emprendimiento de base tecnológica para superar cuanto antes esta coyuntura adversa y encarar la recuperación. Hemos puesto en marcha un paquete de medidas de impulso a los emprendedores y, en general, a las políticas de impulso a la digitalización. Estas medidas se incluirán en el Plan General de Emprendimiento de Andalucía, que verá la luz en los próximos meses.
No obstante, no hemos esperado a la aprobación de este Plan –que, por cierto, se elabora junto a los principales actores del sector– para poner en marcha medidas específicas de potenciación y consolidación del ecosistema emprendedor. Por una parte, ya ha comenzado el programa 'Startup Andalucía RoadShow', una competición regional de startups, una liga de nuevas empresas tecnológicas (desarrollada en colaboración con las Cámaras de Andalucía) en la que los 32 proyectos participantes seleccionados recibirán formación, mentorización y orientación para captación de financiación, además de colaboración para internacionalización. Seleccionaremos a cinco finalistas, que recibirán nuestro acompañamiento para acudir a los mayores eventos mundiales del sector. Esta iniciativa se suma a las aceleradoras de empresas de base tecnológica que gestionamos, desde hace varios años, con las mayores operadoras nacionales: Minerva (junto a Vodafone) y Andalucía Open Future, AOF (con Telefónica).
Estamos, igualmente, muy ilusionados con el Plan de Captación y Retención de Talento Innovador y Digital en Andalucía, un instrumento de planificación y ejecución de actuaciones para convertir a la comunidad autónoma en un lugar de referencia para los profesionales capaces de dar un impulso a la transformación digital de Andalucía, presentándose como el entorno ideal para vivir y trabajar, ya sea en empresas andaluzas o de manera remota mediante teletrabajo.
El Plan General de Emprendimiento pondrá el foco, igualmente, en la Industria 4.0 y en la Inteligencia Artificial.
¿Cómo se financian todos estos instrumentos? 
Somos conscientes que, para lograr el efecto deseado, todos estos planes deben ir acompañados de herramientas financieras. Por este motivo hemos sacado a licitación la gestión de tres fondos de capital riesgo, por valor de 45,5 millones de euros. De estos tres fondos, habrá uno específico para startups y dos para expansión empresarial. La Consejería de Transformación Económica apuesta por este instrumento de financiación que alinea Andalucía con la Comisión Europea en cuanto al fomento de estos instrumentos financieros por su efecto multiplicador, por su capacidad para combinar recursos públicos y privados y por su carácter retornable que permite un sistema de ayudas más sostenible. Estos fondos permitirán, en suma, contribuir a la mejor financiación de las empresas y a conectar con inversores nacionales e internacionales. Estamos comprometidos por el desarrollo de empresas innovadoras capaces de atraer talento a Andalucía, de generar empleo de alta cualificación y alto valor, y contribuir a que esta región se convierta en un ecosistema favorable para desarrollar un negocio innovador.

La industria aeroespacial está llamada a ser clave en la economía andaluza por su capacidad para generar tecnología

¿Qué hitos destacaría como los más importantes desde que usted dirige esta consejería?
Son muchas las iniciativas que considero destacadas. Si algo ofrece una Consejería con tantas competencias como las que dirijo es, precisamente, obtener una visión más globalizada de las necesidades de cada uno de los sectores económicos relacionados con la innovación. Estoy especialmente orgulloso de los resultados de reactivación de la nueva Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA). Las convocatorias de I+D+i empresarial de esta Agencia han tenido una excelente acogida: en total han concurrido 429 empresas, que comprometen una inversión de 255 millones en I+D+i.
Es muy reseñable el esfuerzo inversor en investigación y desarrollo. Precisamente estos días hemos conocido las estadísticas del INE al respecto, que indican que la inversión en I+D+i (pública y privada) en Andalucía subió un 4% en 2019, hasta los 1.538 millones de euros. Estos datos indican que la I+D representa el 0,93% del PIB regional. Aún queda mucho por hacer, pero la tendencia, como se puede comprobar, es positiva. La inversión pública en I+D creció en 2019 en Andalucía un 5,28% (hasta los 976 millones). Se trata del mayor aumento anual en la última década.
En lo que llevamos de legislatura hemos resuelto o está en fase de resolución distintas convocatorias para el impulso de la I+D+i por valor de 238 millones de euros. De ellos, casi 85 millones corresponden a convocatorias de legislaturas anteriores que se encontraban atascadas.
Hablemos de la cogobernanza. ¿Es conveniente una cogobernanza entre gobierno central y gobiernos autonómicos en lo referente a transformación económica y digital?
Es necesario comenzar, sobre todo, por una coordinación y criterios de repartos de fondos justos. Los fondos de la UE han de ser una oportunidad para la transformación económica y digital de todas las regiones comunitarias. Sinceramente, nos preocupa el férreo control que ejercerá el Gobierno central en la selección de proyectos. La propuesta andaluza contará con unos 80 proyectos, por importe superior a los 23.000 millones de euros. Es necesario que el Gobierno seleccione los proyectos con equidad, según población, PIB y tasa de desempleo, que son los criterios seguidos por la Unión Europea. No queremos que ocurra como con el Fondo Covid, del que Andalucía solo ha recibido el 13%, a pesar de representar el 18% de la población.
¿Qué papel debe jugar la iniciativa privada en el proceso de transformación económica y digital de una comunidad como la andaluza?
La iniciativa privada es básica para el crecimiento económico, es esencial para el proceso de transformación digital. Pero en unos momentos de crisis como estos la Administración pública debe realizar un esfuerzo inversor más intenso. La crisis que tan severamente está perjudicando al tejido empresarial ha puesto de manifiesto que las viejas recetas ya no sirven y que es necesario configurar un nuevo modelo de desarrollo económico que se asiente sobre pilares sólidos y perdurables como los que representan el conocimiento y la innovación. La innovación es una fórmula infalible con la que garantizar el crecimiento y la competitividad de las empresas andaluzas en un mundo globalizado. Las empresas innovadoras son las que, incuestionablemente, contribuyen al progreso de la sociedad y a la creación de empleo y bienestar. Las distintas administraciones tienen la responsabilidad de promover la I+D+i, pero para rentabilizar al máximo el talento y conseguir que la innovación actúe como palanca de crecimiento es crucial contar muy especialmente con la aportación de los agentes sociales y la colaboración público-privada. Esta aportación conjunta de la iniciativa pública y privada permitirá que la comunidad no solo pueda superar la crisis, sino salir de ella reforzada y con una posición que brinde nuevas oportunidades.
¿En qué regiones o países del entorno andaluz debe fijarse Andalucía para seguir creciendo?
No creo que puedan enumerarse. Hemos de coger ‘lo mejor de cada casa’. De igual modo creo que Andalucía puede ser ejemplo para otras regiones o países. Cada economía, internacional, nacional y regional, tiene sus propias peculiaridades. No existe una única receta. Ni tampoco el mercado regional reacciona de una misma manera ante una misma iniciativa. La comunidad puede presumir de reconocidas e históricas fortalezas. Por una parte, su gran capacidad exportadora. Andalucía es la segunda región que más ventas al exterior registra del país (10,94% del total nacional), solo por detrás de Cataluña. El principal responsable del buen comportamiento de las exportaciones es el agro, un sector primario que gana poco a poco en tecnificación y diversificación. Pero Andalucía también es una potencia exportadora en el capítulo de aeronaves y vehículos espaciales. La industria aeroespacial está llamada a ser punta de lanza en la economía andaluza, por su capacidad de generar tecnología, innovación, y de generar empleo cualificado. 
El turismo merece capítulo aparte. Su contribución al PIB regional es imprescindible y su capacidad de generar empleo en el sector servicios, innegable. Andalucía tiene capacidad para absorber casi 30 millones de visitantes al año, tres veces y media su población (8,5 millones de habitantes).
Por este motivo trabajamos en la denominada ‘Estrategia para la Transformación Económica de Andalucía (ETEA)’, en fase de formulación. Se centra en seis ejes: Competitividad, Sostenibilidad, Conectividad, Bienestar, Territorio y Gobernanza.
Este próximo período de planificación deberá ser coherente con las prioridades que marque la Política de Cohesión en el próximo marco financiero plurianual de la UE para el periodo 2021-2027, con las estrategias que se definirán en los nuevos Programas de los Fondos, y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

Lo disruptor de mi mandato es que cualquier iniciativa que considero necesaria se está poniendo en marcha

 
Es evidente que la gestión de recursos públicos vendrá marcada por los fondos europeos Next Generation. ¿Qué mecanismos ha utilizado la Junta de Andalucía para el reparto? ¿Qué grado de prioridad va a tener la I+D+i?
El Gobierno andaluz aprobará en el último Consejo de Gobierno de este año el listado de proyectos que optarán a los Fondos Europeos, a fin de remitir las propuestas a Madrid antes del 31 de diciembre. La selección de proyectos correrá a cargo de un órgano gestor de Fondos creado a tal efecto y que encabeza el propio vicepresidente, Juan Marín. El planteamiento de la Junta es coherente con el ‘Next Generation’ y con el plan nacional, con el que obligadamente hay que alinearse, porque España como Estado miembro es el beneficiario directo de los fondos y el plan que evaluará Bruselas será el presentado por el Gobierno central. Las propuestas andaluzas perseguirán los objetivos marcados por Bruselas, centrados en la activación (tecnologías y energía), la renovación (eficiencia energética), la carga y repostaje (transporte sostenible, accesible e inteligente), la conexión (banda ancha rápida), la modernización (servicios públicos digitales, modernos y accesibles), la ampliación (transición digital de empresas e industrias) y el reciclaje y perfeccionamiento profesional (competencias digitales).
La I+D+i, es, como puede observarse en los objetivos expuestos, absolutamente prioritario. Todas las áreas tienen un componente altísimo de investigación, desarrollo e innovación. Pero me gustaría incluir un apunte que considero esencial también: la necesidad de introducir mecanismos de simplificación administrativa para impulsar, de una manera ágil y eficaz, los proyectos susceptibles de ser financiados con estos Fondos. Y no solo de estos Fondos: Andalucía está volcada en los últimos dos años en la revisión y readaptación normativa para favorecer la atracción de inversiones y el impulso de nuevos proyectos.
Por cierto, acaba de ser aprobado el presupuesto para 2021. ¿Qué aporta a la I+D+i? ¿Qué mejoras económicas incluye con respecto a años anteriores?
Los Presupuestos de la Junta de Andalucía prevén más de 350 millones de euros para Investigación, Desarrollo e Innovación. En 2021 se mantendrá, por tanto, la decidida apuesta de la Junta por las universidades públicas y por la I+D+I. Solo en convocatorias de ayudas a la I+D+i, desde nuestra Consejería se han presupuestado 76,4 millones. Entre las iniciativas más destacadas se encuentran proyectos de investigación básica de excelencia a través de agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento (dotado con 19 millones de euros), contratación de personal predoctoral y posdoctoral (10,6 millones) o programas específicos de formación y movilidad de personal de I+D (6 millones de euros).
¿Cuál es la salud actual de los parques tecnológicos de Andalucía? ¿Cómo puede seguir apostando por su crecimiento desde la Junta de Andalucía? 
En un entorno de desarrollo de innovación regional, estos espacios se consideran agentes clave para impulsar actividades industriales avanzadas desde dos puntos de vista principales: el impulso de la innovación y el emprendimiento y el impulso de los ecosistemas y los clústers. La actividad económica de los parques tecnológicos andaluces ha superado en 2019 los 6.300 millones de euros. Estos recintos, que alojan a más de 1.500 empresas y entidades, emplean a unos 54.000 trabajadores. Según datos facilitados por la Asociación de Parques Tecnológicos de España (APTE) es especialmente destacable la inversión en I+D de las empresas radicadas en los parques andaluces que supera los 300 millones. Estos espacios de innovación son pieza fundamental para la atracción de inversores: ecosistemas en los que se dan la mano la administración, la empresa, la innovación y la universidad y que tienen una doble vertiente como vertebradores del territorio y como punta de lanza de alguno de los clústeres más importantes para la economía andaluza. Se trata de recintos con un nivel tan alto de especialización que constituyen, sin duda, el mejor entorno para atraer talento innovador y digital, que es la finalidad del Plan General de Emprendimiento al que me he referido con anterioridad. Andalucía presenta un entorno inmejorable para ser el lugar de residencia de trabajadores de alta cualificación que trabajan en remoto para empresas en el ámbito de la Economía Digital y buscan, además, conjugar su trabajo con una alta calidad de vida. Los Parques son protagonistas destacados de esta situación.
Nuestro diario lleva por nombre Disruptores e Innovadores. Le pedimos que sea disruptor, que se salga de la norma no escrita de un consejero, y nos revele qué medida le ronda la cabeza y que le gustaría aplicar para mejorar el ecosistema innovador y tecnológico de su región.
Por suerte, no soy ningún político… En esta etapa de mi vida estoy ejerciendo un cargo público de responsabilidad, pero soy políticamente independiente –nombrado por Ciudadanos–, ejerciendo la titularidad de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades de un Gobierno de coalición, un Gobierno formado por PP y Ciudadanos que ha venido a dotar a Andalucía de una estabilidad de la que carecía. Tengo la suerte de haber podido acometer, o estar en proceso, todas las actuaciones que considero necesarias para la economía andaluza. Quizás eso esté siendo el aspecto disruptor de mi mandato: cualquier actuación, obviamente razonable y razonada, que considero necesaria se está poniendo en marcha.